Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

COMPARTIR

Es comprensible que la victoria de Andrés Pastrana, entendida como una derrota del gobierno de Ernesto Samper, despierte la esperanza. Es comprensible que se vea como esa patada que pega en el fondo el ahogado que toca fondo, y que a lo mejor le sirve para volver a salir a respirar. Con Samper, en efecto, Colombia tocó un cieno muy parecido a lo que debe ser el fondo. Darle una patada a eso siempre anima.Es comprensible, más específicamente, que estén felices los vencedores. Esos cuya euforia ha hecho subir la bolsa y bajar el dólar. Esa _digamos_ vigésima parte de Colombia a la que directamente afectan el curso de la bolsa y el precio del dólar, pero a la cual (no es una crítica, sino una descripción) importan más el dólar y la bolsa que las otras 19 partes de Colombia. Y, claro está, su satisfacción es en un primer momento buena para el país en su conjunto, puesto que los induce a no agravar aún más los problemas: no sacarán tantos dólares. Temo, sin embargo, que a más largo plazo su contento sea malo: no es sano, en una sociedad tan asombrosamente desequilibrada como es esta, que los ricos se sientan tan felices por lo que consideran su victoria. (Y entiéndase que no llamo aquí 'ricos' a los tres o cuatro archimillonarios que suele retratar esta revista, sino a los 300.000 ó 400.000 privilegiados que, en nuestro mar de miseria, tienen con qué comprar esta revista).Pero ojalá le vaya bien a Andrés Pastrana en su gobierno. Quiero decir: ojalá nos vaya bien a todos. Aunque no lo creo. Ni él, ni quienes lo acompañan, ni mucho menos quienes quieren acompañarlo ahora que tiene el poder para nombrar funcionarios y conceder contratos, me inspiran mucha confianza. Me parecen demasiado ligeritos, demasiado frágiles, demasiado miopes, demasiado oportunistas, demasiado egoístas, y en fin de cuentas demasiado tontos, como para enfrentar los problemas tremendos, estructurales, de este pobre país. Las guerras reales, la guerra ficticia, pero inmensamente dañina, de la droga, la corrupción, la ausencia de justicia. Todo eso sigue, y temo que seguirá agravándose en las manos frívolas de Pastrana como se vino agravando en las ineptas manos de Samper (y de ahí para atrás échele). Y tanto más se agravará cuanto que los teóricamente derrotados en las elecciones, o sea, el Partido Liberal y esa nube fugaz que, por lo visto, fue el noemismo, no quieren hacer oposición al nuevo gobierno de los mismos de siempre. Quieren, por el contrario, colaborar. Quieren puestos.El noemismo, ya digo, fue una nube fugaz, y probablemente no podía ser otra cosa. Simple esperanza de gente desesperanzada que se aferra a un clavo ardiendo. En cuanto al Partido Liberal, no es un azar que sea el heredero directo de aquel que en el siglo pasado formó Florentino González bajo el prometedor nombre de 'partido de los partidarios del gobierno'. Nunca, salvo cuando a la fuerza ha sido expulsado del festín burocrático, ha querido el Partido Liberal hacer oposición: prefiere pedir puestos. (Lo mismo que el Partido Conservador, por otra parte: no en balde son idénticos). Por eso Horacio Serpa, que ahora habla de hacer oposición, se quedará completamente solo. Y tal vez entonces se dé cuenta de lo mal acompañado que andaba; pero ya será tarde.Sin embargo yo pienso, me empecino en pensar, que lo que en Colombia hace falta es oposición política. Gobierno ha habido siempre, y siempre mal gobierno, porque nunca ha tenido oposición. Entre otras cosas porque a ésta, cuando ha intentado surgir, el gobierno de turno, con la colaboración 'patriótica' del partido contrario, la ha exterminado a tiros. En consecuencia sólo ha quedado campo para la oposición armada, que es la única que puede defenderse. Lo reiteraba en esta revista hace unos días Gabino, el comandante del ELN, cuando le preguntaban qué habría sido de su vida si no hubiera entrado en la guerrilla hace 35 años: "Habría sido asesinado".Aunque no, claro: a lo mejor, si hubiera entrado a colaborar, le habrían dado un noticiero.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1829

PORTADA

Gran encuesta presidencial

Vargas Lleras arranca fuerte, Petro está estancado, Fajardo tiene cómo crecer y los partidos tradicionales andan rezagados. Entre los uribistas, Ramos se ve fuerte. Y Santos tiene 35 por ciento de aceptación. Gran encuesta de Invamer para Caracol Televisión, Blu Radio y SEMANA.