Jueves, 19 de enero de 2017

| 2007/09/29 00:00

No hay gays en Irán

Los había en 1979, cuando la nueva ley contemplaba y contempla penas como la pena de muerte por sodomía

No hay gays en Irán

 Después de su paso por Nueva York, el religioso presidente de la religiosa república islámica de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, está de visita por Bolivia y Venezuela, al tiempo que estrecha lazos comerciales y culturales con Nicaragua y Ecuador. Ojalá los vecinos se contagien de petróleo y no se contagien de antisemitismo ni de fobia contra los homosexuales.

Es muy interesante observar, cada año, durante la temporada de discursos presidenciales en la Asamblea General de la ONU, cuáles países están de moda en la prensa internacional. Que yo sepa, Colombia no lo ha estado nunca y tendremos que descubrir mucho petróleo antes de que Uribe llegue a la primera página de Le Monde y del New York Times. El año pasado Chávez se llevó el show gracias a su fino olfato: según él, todavía olía a azufre diabólico en el podio de la ONU, un día después del paso de W. Bush por allí. Este año los reflectores de la prensa europea y norteamericana se enfocaron en Ahmadinejad, que no estuvo hablando del diablo sino de Dios.

Su discurso fue más bien un sermón: para lograr un "nuevo orden mundial" todos los países deberían adoptar un principio básico común: "el monoteísmo", pilar que también tendría que sustentar a las Naciones Unidas. Según él, los países que acepten su prédica de "seguir el camino de la fe en un único Dios se salvarán", y los que no, "pasarán las mismas calamidades que afectaron a dinastías pasadas". Para demostrarlo leyó varias citas del Corán y advirtió que quienes no se atengan a esta directiva "no podrán escapar a la Ley de Dios y a su voluntad".

Al leer este discurso uno se pregunta, para empezar, cómo logrará integrar Ahmadinejad a su nuevo orden mundial a los 800 millones de hinduistas indios, la mayoría de los cuales tienen creencias politeístas. Y entre los judíos, que los hay ateos, agnósticos y monoteístas, tampoco será fácil que alcance mucho consenso, sobre todo a partir de su criminal negación del Holocausto, y su intención explícita de "borrar del mapa" a Israel, país que Ahmadinejad se empeña en denominar como "La Entidad Sionista".

De las cosas que dijo Ahmadinejad, sin embargo, la más impactante, por lo novedosa, fue una respuesta que dio en la Universidad de Columbia. Preguntado sobre la discriminación y el maltrato que padecen los gays en Irán, el presidente islámico declaró que en su país no hay homosexuales. Con seguridad los había, digo yo, hace pocos siglos, pues en muchos de los cuentos persas de Las mil y una noches se habla de relaciones homosexuales. Alguna mutación genética debe de haber ocurrido entonces en Irán desde ese tiempo a esta parte.

Los había con seguridad también en 1979, pues la nueva legislación de Irán, después de la caída del Sha y la revolución islámica, contemplaba y contempla penas tan severas como 100 azotes para las lesbianas (en su primera caída), o incluso la pena de muerte para los hombres adultos que practiquen la sodomía de común acuerdo. Es más, según la Boroumand Foundation, en los primeros 11 años de la revolución islámica iraní, por lo menos 107 personas fueron ejecutadas por acusaciones de homosexualidad. Aun si la cantidad de penas capitales por este peligroso delito hubiera seguido este ritmo, no me parece suficiente para acabar con toda la población gay de Irán. Se calcula que ésta, en todos los países, está entre el 5 y el 12 por ciento de la población total. Pero repito, tal vez ha habido alguna increíble mutación genética (o cultural, o divina) en la nueva república islámica de Irán.

Mejor no hacer ironías sobre el dolor ajeno. La realidad es que en Irán hay tantos homosexuales como en cualquier otra parte del mundo. Que estén muertos de miedo, y se tengan que esconder, es normal, si consideramos el trato que se les da: azotes públicos, años de cárcel y en algunos casos pena de muerte, pena final contemplada en la ley para este supuesto delito. Los gays en Irán, que sí existen, están expuestos a castigos así. Y el muy religioso presidente de ese país, Mahmoud Ahmadinejad, es el señor que anda ahora viajando por América Latina, predicando el monoteísmo y la compasión, ofreciendo ayudas económicas y, sobre todo, asegurándose votos de apoyo para sus planes de construir armamento nuclear.

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