En la asamblea de Asofondos, la directora de Fedesarrollo, Marcela Meléndez, presentó ‘Los retos de Colombia en el próximo cuatrienio’. Describió la senda recorrida en el siglo XXI, estancada desde 2014, y dijo que estamos en una “trampa de desarrollo”, dividida en “dos países distintos” al comparar las condiciones laborales del 20 por ciento más pobre con las del más rico. Somos, en realidad, una nación de ingreso medio-bajo, pese a la etiqueta de “medio-alto” que se nos pone.
Meléndez expuso algunos retos como el déficit fiscal, el nivel de deuda y un servicio de salud marcado por “corrupción e incapacidad” para atender al campo y la ciudad. Calificó la violencia reciente como “crimen organizado” y anotó que Colombia es el segundo país en el índice de criminalidad entre 193 naciones (https://ocindex.net/). Existe un cogobierno territorial donde las bandas dominan el 70 por ciento del territorio e imponen sus dictados.
Preguntó a los candidatos presidenciales presentes sobre la estrategia frente a la crisis fiscal, de más ingresos y menos gastos, y la reprogramación de la deuda. Inquirió acerca de los territorios y crímenes que tendrán prioridad en seguridad, de los indicadores para medir resultados y de la coordinación de políticas sociales, militares, de justicia, prisiones e inteligencia.
Para el desafío en salud, les pidió explicar cómo sanearán las deudas de las EPS, los correctivos a las fallas de acceso, el control del gasto, la vigencia de la ley estatutaria y la atención a la escasez de especialistas. En energía, si retomarán los hidrocarburos y el carbón en la matriz nacional.
No estuvieron el candidato petrista Iván Cepeda ni el derechista Abelardo de la Espriella. ¿Quizás porque el primero, en ninguna de las “tres revoluciones” que agita, se atreve a mencionar a Ecopetrol? ¿O porque el segundo, quien promete 14 “milagros”, no tiene ninguno para las ruinosas finanzas públicas?
Asistieron Claudia, Paloma, Roy y Fajardo. La exalcaldesa López se basó en su gestión en Bogotá para anunciar “seis reformas sociales”: subsidios educativos y “manzanas de cuidado”. Planteó “caerle con toda” al crimen con policías locales en las cinco principales ciudades; propuso un sistema de salud mixto que mantenga las EPS, sin ánimo de lucro, y anunció una renegociación de la deuda pública. Todo, junto a la promesa de bajar en 2 puntos la tarifa del impuesto de renta y apoyar a las pymes. Así concibe “una Colombia justa”.
Paloma Valencia, por su parte, rechazó la reforma pensional de Petro y esbozó una alternativa financiada con regalías. Su menú incluye el fin de la “paz total”, la formalización del pequeño minero, militarizar las vías y perseguir las economías ilegales. En salud, prometió refinanciar las deudas de las EPS, una compra masiva de medicamentos, aumentar la UPC y crear medios de atención con telemedicina y “hospitales padrinos”.
Para recuperar la “confianza inversionista”, propuso suprimir el impuesto al patrimonio y bajar el de renta, contratos de estabilidad, crédito popular, tecnología, emprendimiento y educación para jóvenes “ninis”. Prometió bonos escolares a 200.000 hogares pobres en colegios públicos y privados, jardines infantiles y “manzanas de cuidado”. Una versión nueva de “los tres huevitos”.
Roy Barreras propone flexibilizar la seguridad social para incluir 10 millones de informales y priorizar el combate al hurto, que representa el 52 por ciento de los delitos. Su plan carcelario incluye liquidar el Inpec y hacer cinco megacárceles con el modelo APP, que aplicaría también en energía, minería e infraestructura. Se proclamó vocero de la “esperanza de cambio”, el mismo libreto que interpreta hace 20 años.
Fajardo, fiel a su estilo, presumió de sensatez, experiencia, conocimientos, amor al país, principios ciudadanos y ninguna atadura ideológica para fungir como equilibrio ante la fractura política, la corrupción y el conflicto social. Su receta: seguridad jurídica para atraer inversión extranjera, fortalecimiento de la fuerza pública y un reiterativo “trabajo en equipo” con “las regiones”. En 100 días recalculará la UPC en salud y aclarará las cuentas. ¿Su programa? El candidato “yo-yo”.
No es mi propósito promover línea política alguna, sino demostrar que ningún programa ataca las raíces verdaderas del problema nacional: nuestra subordinación económica, vía TLC, y las desigualdades como la expresión más antidemocrática. Los candidatos proponen remedios ya ensayados y ni respondieron las preguntas de Marcela Meléndez.
Grave que Cepeda, el candidato petrista, no dé la cara. Sus ideas se conocen por los eventos repetitivos y muy poco su visión sobre el futuro, fuera de repetir que seguirá como Petro. Tampoco apareció el ciudadano gringo, De la Espriella, quien, como tiene parte de sus tesoros en USA, allá tendrá su corazón. ¡No hay con quién!
