Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1998/07/27 00:00

NO HAY DERROTADOS

NO HAY DERROTADOS

Solamente, y aquí entre nos:Ernesto Samper, por la interpretación que hizo la prensa internacional del resultado electoral como voto de castigo. Para el periódico El Tiempo (en la sección de Hernando Santos) se debe dejar todo al juicio de la historia. Esto es, pasar del juicio del Congreso, que fue una burla, al histórico, que no lo verá esta generación. Pura tesis noemiista, la de que no haya polariza-ción y que todos tengan la razón. Anímulas, vágulas, blándulas.Perdió Horacio Serpa, pero le quedó un liberalismo, mejor dicho, dos. María Emma Mejía confiesa haber vivido su primera derrota. No se humedecieron sus enormes ojos, pero se desencajó en contra de su pueblo antioqueño. Mauricio Puerta y otros adivinos menores de emisora. Todos presagiaron la elección de Serpa. Ahora explican abstrusamente que no fue lo uno porque tenía que ser lo otro. Sencillamente se pifiaron.Yamid fue derrotado, y con él Arizmendis y Artunduagas. Tuvieron, sin embargo, el realismo periodístico de apresurar el resultado _para ellos adverso_ y de entregarle credenciales a Andrés Pastrana, a las cinco y media de la tarde. Superderrotado, D'Artagnan, aunque festejó la debacle con gran comilona en su casa, de callos madrileños y prójimo colombiano. Se había apresurado a declarar en pérdida a colegas suyos, sin entender aún lo que es una primera vuelta. Los caricaturistas Alfín, Pepón, Vladdo (a quien llamó 'chacal) y Osuna. A todos ellos los zarandeó en una nota altanera. A Pepón le dijo que no le correspondía subvertir el orden de su casa editorial. Preocupante si se trató de una razón del Altísimo. A Osuna lo desestimó por lo que llamó su pérdida de impacto. No dijo nada de la puntería. Al daríosilva del régimen no le dio por fundar una Casa sobre la Piedra, que le ocasionó la derrota. Menos mal.Fue derrotada la abuelita de Horacio Serpa (con mis respetos), por cuanto van a pasar de moda sus famosos refranes. Retorna el derrotado candidato a sus querencias y a su lucha política, dividiendo de entrada al liberalismo, otra vez entre gaitanistas (i.e., serpistas) y santistas. "Vuelve el burro al trigo y el pollino al cebadal".Perdió Julio Mario, por supuesto, y el Augusto señor de Bavaria. Por fin llega un presidente que no ha recibido un centavo del grupo cervecero. ¿Y ahora quién podrá defenderlos? Les queda un periódico adquirido en el camino, el cual para ser rentable hace un gran esfuerzo para ser creíble. Noemí (dimensionada en dicho diario como 'el fenómeno de la Niña'), fue carta de Bavaria para hundir a Andrés Pastrana. La Niña conecta por satélite, a través de Celumóvil, con Iulius Marius Imperator.Alfonso López, el ex presidente, maniobró _desde otra orilla_ el voto de Noemí, alentándola para quebrar la votación de Andrés. Pero perdió. Dejó a la indefensa política en la dubitación, sin decidirse entre esos amores electorales y los afectivos de su esposo y de los directivos de su campaña. Finalmente, embolatada, convirtió su voto en una adivinanza, que algunos descifraron: "Esto dijo Noemí, sonriéndole a Antanas Mocko: no pueden votar por mí, ni por Horacio tampoco". Curioso, muy curioso, pero esta vez fue el país el que puso a pensar a López. Más que derrotado, desconcertado quedó Emilio Lébolo, a quien sorprendió la elección de Andrés en pleno trasteo de maletas de una campaña a otra.Despistado anduvo Moreno de Caro, quien pensó que la mogolla estaba del lado de Serpa y Mogollón.Edgar Perea fue otro, que, luego de gritar: ¡Serpa, Serpa! tuvo que terminar la transmisión con un: ¡Final, final, qué vamos a Serpa! Vivian Morales, la parlamentaria a la que hicieron jefe liberal, a cambio de cristianos. Ella perdió, mas no la fe.A los conserpatizantes Juan Diego Jaramillo, el Tigrillo Noriega y algunos Crispines y Marines, los sorprendió la derrota en casa ajena. Qué bochorno. Hernando Santos fue un perdedor relativo. Ganó el presidente amigo de su casa y de sus hijos y él salvó toda responsabilidad en la derrota del liberalismo ("Viva el Partido Liberal", decía una carta suya y se repetía tres veces, como en la Novena del Divino Niño).Perdió su venida de Roma el ex presidente Julio César. El trapo rojo sí se agitó, pero en esta época desentendida hubo gente que lo confundió con la banderita de las carnicerías (y no hablo de masacres). Perdió Uribe Vélez, quien vino, vio y se fue vencido. Aún se ignora cuántos votos le alcanzó a quitar a Horacio Serpa, cuando los gabinetólogos lo pusieron a sonar para el Ministerio de Defensa.Perdió Daniel Samper y perdimos a Daniel Samper. Fue esta, apenas, una selección de perdedores.

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