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Opinión

  • | 2014/02/10 00:00

    No nos olvidamos de los jóvenes reclusos

    La mayoría de los colombianos nos sentimos ajenos a lo que sucede a diario dentro de las cárceles del país, es una realidad completamente diferente, un mundo que no les interesa percibir.

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Durante una reciente visita que hice a “La Modelo” conocí jóvenes reclusos. Después de pasar tres rejas de seguridad se empieza a ver a lo lejos, varias sino muchas personas que comienzan a mirar y a decir “Buenos días”. Una vez son saludados continúan en sus patios jugando fútbol, fumando cigarrillo, viendo televisión, durmiendo o simplemente estando ahí, parados sin hacer nada. Rejas, llaves y candados es lo que hay entre uno y otro pasillo. 

La problemática de hacinamiento en las cárceles es realmente crítica, aunque la cárcel Modelo tiene una capacidad para 2.907 reclusos, cerca de 5.000 sobreviven actualmente en el penal; sin embargo este no es el único problema, las estadísticas de reincidencia de los presos que son liberados llega al 60%. De ahí, la importancia de entender las necesidades de los reclusos y que estos logren ser parte de actividades y programas productivos que puedan desempeñar una vez queden en libertad. Esto, teniendo en cuenta que aproximadamente el 42% de los presos en el país son jóvenes; por eso desde Colombia Joven, el SENA y la Policía Antinarcóticos hemos recorrido varias cárceles del país con el fin de apoyar al INPEC con otros programas que puedan brindar oportunidades a aquellos jóvenes reclusos que les interesa salir adelante.

La mayoría de los colombianos nos sentimos ajenos a lo que sucede a diario dentro de las cárceles del país, es una realidad completamente diferente, un mundo que no les interesa percibir. Sin embargo, caminar entre los pasillos, ver la realidad de muchos colombianos que están privados de su libertad -fruto de errores que cometieron en el pasado-, adentrarse en ese maremágnum de enormes muros con alambre de púas un frio que sube por las piernas e invade todo el cuerpo, ver la cantidad de reclusos y el hacinamiento, hace pensar la difícil situación de aquellos privados de la libertad.

Muchas veces nos quedamos con lo que los medios de comunicación nos dan, fijamos  y creemos en una serie de perfiles de aquellas personas que están dentro de una cárcel, y en realidad, que lejos estamos de lo que existe hoy en día en los centros penitenciarios. Bajo ninguna circunstancia trato de justificar a los jóvenes que se encuentran recluidos en este momento, pero sí hay que reconocer que muchos de ellos están buscando nuevas oportunidades de formación, quieren ser ciudadanos colombianos que no sean tachados de excombictos y discriminados por esta razón, estos jóvenes buscan ser capacitados para que cuando salgan tengan habilidades y destrezas para desenvolverse en el campo laboral, así que para ellos hemos venido desarrollando proyectos para que sean capacitados y logren tener una alternativa de vida diferente a la que tenían antes.

Los problemas están latentes, la visita a la cárcel es impactante, pero algo sí es claro, hay quienes quieren una segunda oportunidad y no nos olvidamos de ellos.


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