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Opinión

  • | 2013/11/22 00:00

    No son maricadas

    Creer que los valores morales que predica la Biblia son fundamentales para la convivencia de los cartageneros, es la misma teoría que esgrimió el fraile dominico Tomás de Torquemada hace siete siglos en España.

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Que una concejal de Cartagena, inspirada quizá por la gracia del Espíritu Santo decida presentar un proyecto para regresar al devoto camino de la camándula y la rezandera, dice mucho de la ferviente religiosidad que desde el siglo XVI se instauró como ley en la histórica ciudad de don Pedro de Heredia. La polémica medida, apoyada por un puñado de concejales y un número indeterminados de fans católicos, va en contravía de la libertad de creencias y la pluralidad de pensamiento que define a todo estado laico.

Creer que los rezos ayudan a solucionar problemas, es un sofisma de distracción que se pone de manifiesto ante la incapacidad de los dirigentes y administradores de un Estado, o de una ciudad, para solucionar eficazmente las necesidades primarias de la vida de los ciudadanos. Pensar que nuestras desgracias son producto de la voluntad divina [Dios hace sus cosas de forma misteriosa] es una posición que defendía con ahínco el hombre medieval.   

El despelote por el que atraviesa Cartagena de Indias desde hace ya varias décadas, no tiene nada que ver con Dios sino con la altísima tasa de corrupción que ha carcomido como un cáncer en estado terminal las distintas administraciones de la ciudad. Creer que los valores morales que predica la Biblia son fundamentales para la convivencia de los cartageneros, es la misma teoría que esgrimió el fraile dominico Tomás de Torquemada hace siete siglos en España.

La concejal Duvinia Torres Cohen, proponente del proyecto que abriría por ley un espacio de un mes a la lectura del libro sagrado, debe ser, sin duda,  una mujer que asiste disciplinadamente los domingos a misa para expiar los pecados cometidos durante la semana. Ella  parte del hecho de que la Constitución Política de Colombia en su “preámbulo invoca la protección de Dios”, a quien solo se puede conocer a través de la Biblia.

Reza un adagio de que al papel le cabe todo. Y nuestra Constitución no está exenta de esto. Por otro lado, no quiero dudar de las buenas intenciones de esta devota mujer, pero crear nueva leyes o incisos para poner en práctica las ya existentes, demuestra que nuestro país sigue siendo la Patria Boba. La libertad de creencias le permite al ciudadano leer la Biblia el día que quiera, entenderla como sus conocimientos se lo permitan o poner o no de manifiesto sus postulados. Lo otro sería creer que el día de la madre corresponde exclusivamente a esa fecha impuesta por el comercio y que, más que rendirle culto a nuestra progenitora, tiene como propósito vender joyas, electrodomésticos, ropa y todo tipo de productos de belleza.

Para subsanar los gravísimos problemas que afectan La Heroica, solo hay que poner en práctica las leyes ya existentes. El respecto por la Constitución es el respeto por el ciudadano en general, pero asimismo se constituye en una defensa pródiga de los derechos de los más necesitados. No olvidemos, y esto debe entenderlo claramente nuestra concejal devota, que el Corralito de Piedra, nombre con el que historiador Eduardo Lemaitre bautizó esta ciudad del Caribe colombiano, es una de las más desiguales del país. Casi el 70 por ciento de los cartageneros vive del salario básico y un poco más de mitad navega en la pobreza extrema.

Lo anterior no se soluciona con rezos ni idas a la iglesia ni con dedicación de un mes a leer con devoción la Biblia, sino con políticas serias que proyecten soluciones verdaderas, no pañitos de agua tibia como los que se han venido poniendo en práctica en las últimas administraciones y que, más que dar soluciones a los problemas, han desembocado en enormes desfalcos al distrito. Recuérdese los casi cuatro mil millones de pesos invertidos en mercados para los afectado por el invierno de 2004 y que terminaron pudriéndose en una bodega de la zona franca de la ciudad.

El respeto por los ciudadanos y el franco cumplimiento de las leyes son las principales características de un Estado de Derecho. La inversión social no es un favor que un gobierno les hace a sus nacionales, sino el apuntalamiento de las bases reales para un futuro sólido. 

Lo que se alcanza a ver entonces en Cartagena, y que llena cada día los espacios noticiosos y las páginas de los diarios locales, es una muestra clara de que rezar y asistir como corderos a la iglesia, como lo sugiere la concejal, no soluciona nada. La proliferación y el aumento paulatino del mototaxismo, un fenómeno que tiene sus raíces en la pobreza, nos dice que el desempleo sigue con el vector en alto mientras que el cabildo invierte tiempo y dinero de los contribuyentes en debatir un tema tan bizantino como el sexo de los ángeles.

La inversión en salud, educación y producción de empleo son factores que determinan el desarrollo real de los pueblos. En este sentido, la ciudad de Luis Carlos López es una muestra de la desidia de los gobernantes hacia sus gobernados. Hace dos semanas, mientras un grupo de niños moría de dengue en el Hospital Universitario y otros centros de salud, el debate que tomaba fuerza en las redes sociales y medios de comunicación giraba en torno a la separación de las Fiestas de Independencia del Reinado Nacional de Belleza. 

Todo pueblo se merece a sus gobernantes, reza un adagio, y en el caso de La Heroica  el ejemplo cala como anillo al dedo. Hace aproximadamente tres décadas, el economista e historiador de la Universidad de Harvard, David S. Landes, nos recordaba que para salir de la pobreza los pueblos debían superar el problema del hambre. Esta sentencia, que en su momento se tomó como una teoría más y que hoy se ha constituido en una verdad irrefutable, debería ser la punta de lanza de los debates del Concejo de Cartagena. La salud, la educación y el trabajo no son maricadas. Son verdaderos indicadores de desarrollo o  atraso de los pueblos. La línea que divide los Estados ricos de los pobres. Y eso no se consigue con rezos. 

Twitter: @joarza 

*Docente universitario
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