Sábado, 21 de enero de 2017

| 2000/09/04 00:00

'No tenemos opción: hay que persistir'

Antena a tierra, sencillamente porque Colombia no tiene opción diferente, razonable y patriótica a la de fortalecer el proceso de diálogo del Caguán. Lo demás será el caos.

'No tenemos opción: hay que persistir'

Las declaraciones del Comandante de la FAC contra el proceso de Paz, rugieron como clarín de guerra. Atrincherado tras sus negros anteojos y con el trepidar de aviones fantasmas, helicópteros arpías y hombres de acero a sus espaldas, conminó a las FARC-EP a aceptar los términos del gobierno para un cese al fuego, a riesgo de obligarnos en caso de no acatar sus órdenes.



En 1978, durante el cuatrienio del Doctor Turbay Ayala y el General Camacho Leyva (q.e.p.d), el país escuchó idéntico discurso como preludio de una generalizada y espantosa estrategia de muertes violentas, torturas, desapariciones y detenciones arbitrarias que catapultó el desangre nacional a niveles sin precedentes.



Años más tarde, en 1992, y bajo el eslogan de la "guerra integral", César Gaviria y su flamante ministro Rafael Pardo prometieron liquidar la guerrilla en 18 meses: fue así como cancelaron los diálogos que se adelantaban en procura de la reconciliación nacional y lanzaron una ofensiva neoliberal total, es decir, económica, social, moral, política y militar, causa directa del colapso que tiene a Colombia al borde de la desintegración.



Es lícito pensar entonces, que los cancerberos del Estado no asimilan las lecciones que deja la historia nacional. La vida les pasa por encima atropellándolos y, de paso, arrollando al país dadas las altas responsabilidades que poseen.



Como las declaraciones del general Velasco fueron avaladas por el bisoño ministro de defensa y lanzadas, sin rectificaciones, en presencia del presidente Andrés Pastrana, podemos atrevernos a concluir que tal temeridad tiene enorme posibilidad de ser criterio oficial.



Es sabido que la insurgencia y el Estado mantenemos visiones muy diferentes sobre el cese de fuegos, las hostilidades y la tregua. Los procesos durante los gobiernos de Betancur y Gaviria así lo demuestran. Pero, por Dios, se necesita cabeza fría aunque los corazones estén ardiendo dada la temperatura de la situación.



Precisamente, las conversaciones en El Caguán buscan el encuentro. La tarea de los voceros en la mesa de diálogo es recortar distancias, hallar aproximaciones, descifrar la semántica política de las exposiciones, identificar intereses, disminuir tiempos y allanar caminos.



Claro, siempre y cuando el gobierno no esté ganando tiempo mientras le llegan los dineros del Plan Colombia en procura de intentar, una vez más, el infernal ciclo de la agresión militar que busque "aplastar" a la guerrilla.



Sobre la mesa se encuentran las propuestas de Cese al Fuego tanto del gobierno como de las FARC. Los voceros deben acometer la tarea de encontrar la metodología apropiada para un intercambio, que todos queremos, conduzca al acuerdo, fijando atención especial sobre el contexto político de coyuntura que la puede determinar negativamente si priman los intereses partidistas sobre los patrios porque, por desgracia, se avecinan las elecciones presidenciales en los Estados Unidos de Norteamérica y las locales en nuestro país.



Sin la pretensión de polemizar, en esta ocasión, sobre la importancia, mecanismos, vigencia, validez o legitimidad de ellas, reclamamos la atención sobre el potencial manipuleo del tema "proceso de paz" por muchos de quienes aspiran al favor de los votantes, como oportunamente se analizó en la reunión de partidos y movimientos políticos con la Mesa de Diálogos, el pasado 3 de Agosto en San Vicente del Caguán.



Y del contexto político, ya no de coyuntura si no de largo aliento, debemos considerar el tema del Plan Colombia pues su aplicación va a determinar los rumbos del proceso de paz en nuestro país. De repente, nos hemos transformado en escenario diplomático de primera línea para la imperial Unión Americana: nos honran con su presencia permanente 300 oficiales de sus fuerzas armadas, semanalmente pasan revista de los cuarteles en Colombia sus más altos generales, quincenalmente nos visitan Secretarios y Subsecretarios del gobierno gringo, y ahora para rematar, nos anuncian la honrosa visita del Presidente Clinton. En sus alforjas trae los dólares necesarios para que los colombianos nos sigamos matando indefinidamente y la decisión de aumentar progresivamente su intromisión militarista en nuestros asuntos internos. Por eso no puede ser bienvenido en nuestro país.



Las angustias de nuestro pueblo por la situación económica y social que sufre, las estrategias geopolíticas de los gringos y las frustraciones del Establecimiento colombiano dada su inmisericorde manera de conducir al país, exigen grandeza para superar los retos de nuestra atribulada patria.



Al agradecer a SEMANA la posibilidad de razonar a través de sus páginas, sin las afugias periodísticas que obligan a la síntesis, reclamo la mayor objetividad de los medios informativos, cordura a los equipos de dirección que definen los rumbos del proceso y participación activa a toda la nación en la construcción de caminos civilizados a través las Audiencias Públicas y la Mesa de Diálogo.



Antena a tierra, sencillamente porque Colombia no tiene opción diferente, razonable y patriótica a la de fortalecer el proceso de diálogo del Caguán. Lo demás será el caos.





Agosto 9 del 2000



Alfonso Cano es miembro del Secretariado de las FARC-EP y líder del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia

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