Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2005/03/06 00:00

Noemí: ¿al agua?

La vicepresidencia de Noemí no sólo es buena para el país sino para las aspiraciones reelectorales del presidente Uribe

Noemí: ¿al agua?

Mientras más vueltas le doy al tema, más claro lo tengo. Noemí Sanín debe ser la próxima llave del presidente Uribe como candidata a la vicepresidencia en la fórmula de su reelección.

No importa lo que diga Francisco Santos, ni la cantidad de veces que repita educadamente que se quedará en la vicepresidencia hasta que Uribe diga lo contrario. Pacho

se retira, porque no tiene mucho sentido que continúe otros cuatro años, para un total de ocho, siendo el número dos del gobierno.

A pesar de sus recientes metidas de pata -comentadas en este mismo espacio hace una semana, a Pacho le ha ido bien. Tiene prestigio, reconocimiento en encuestas, aceptación internacional, y la gente aprecia su estilo campechano, sencillo, desabrochado. Pero de nada le aumenta ese espacio que se ha ganado quedándose cuatro años más en el gobierno.

Entre otras cosas, porque no es un secreto que Pacho podría aspirar a la Alcaldía de Bogotá, cargo en el que sus campañas cívicas cobrarían todo el brillo posible.

En cambio, para Noemí todo sería ganancia, porque al igual que a Pacho la vicepresidencia, a ella la embajada de España ya no le sirve más.

Su gestión es invaluable, por no decir espectacular.

Ha sido indudablemente una embajadora estrella, y equivocaciones que ha cometido por cuenta de su excesivo celo -como la de organizar una visita de la Corte Constitucional a dicho país, dando rienda suelta a injustas suspicacias, en momentos en que sus miembros discuten nada menos que la viabilidad constitucional de la reelección de Uribe, por lo cual sus magistrados ya están agarrados del pelo- no logran opacar ni de lejos los aportes de su gestión.

¿Cuánto podría ayudarle Noemí al presidente Uribe en el mejoramiento de la imagen internacional de Colombia? ¿Cuánto para neutralizar los mitos de que este es un gobierno paramilitar, por cuenta del intento de pacificar a las autodefensas? ¿Cuánto para apaciguar la mala fama de Colombia como país violador de los derechos humanos? La respuesta es que en estos campos, en los que indudablemente Pacho se ha movido con mucha tenacidad, todavía está casi todo por hacer y Uribe difícilmente encontrará a alguien con mayor habilidad para navegar con éxito sobre esas aguas turbulentas.

La embajada en España no sólo le ha traído a Noemí serenidad en su vida pública, en la que ha adquirido una envidiable madurez, sino significativas conquistas en su vida personal: se dice con insistencia que la embajadora se volvió a enamorar. De la embajada se llevaría entonces Noemí una maleta llena de satisfacciones.

Pero sería muy difícil salir de una de las embajadas más importantes para Colombia a buscar puesto otra vez en el sector privado. Noemí no es una persona rica, por lo que se descarta que nos abandone a todos aquellos que necesitamos trabajar para comer. Pero no es fácil que encuentre en el sector privado un cargo compatible con su estatura nacional: distinto de las apetecibles presidencias de Granahorrar, Colmena, etc... -ella ya pasó por escuelas semejantes- ¿Dónde podría aterrizar Noemí Sanín cuando por el motivo que sea abandone la embajada de España?

La vicepresidencia de Noemí no sólo es buena para el país y para ella. También es excelente para las aspiraciones reelectorales del presidente Uribe.

Que alguien me diga quién podría complementarlo electoralmente mejor, o aportarle más votos que Noemí, esa mujer carismática, respetada, con una hoja de vida atornillada tanto en el sector privado como en el público.

El único 'handicap' de esta pareja, que sería el de que tanto él como ella provienen de la misma región del país, obsesiona más a columnistas o politólogos que al propio electorado. A la hora de la verdad, quienes deseen votar por Uribe sólo encontrarán reafirmadas en Noemí las razones de conveniencia nacional para hacerlo.

Y una última consideración: no es la primera vez que Noemí suena como candidata a vicepresidenta, pero a diferencia de las veces anteriores, y si pasa la reelección en la Corte Constitucional, Noemí no encontraría cerradas, después de ejercer dicho cargo, las puertas que tendría que abrir para seguir escalando en su carrera pública hasta la más alta dignidad del Estado, cuya conquista ha sido su sueño y que ha llegado a acariciar hace escasos siete años, cuando ella solita obtuvo más de tres millones de votos.

No hay duda. Porque le conviene al país, al presidente Uribe y a ella, pienso que Noemí Sanín debe ser la próxima candidata a la vicepresidencia de Colombia.

ENTRETANTO. El Ministro del Interior dice que toda contradicción del proyecto de verdad, justicia y reparación se justifica en aras de la paz. ¿No habíamos oído la misma justificación de boca de Pablo Escobar, en épocas en las que mataba policías para forzar la paz con los narcos?

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