Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2010/04/14 00:00

Noemí no me engaña

A juzgar por la manera como Noemí estructura sus discursos, uno podría pensar que es asesorada por la reconocida modelo Natalia París.

Claudia Ayola

Sobre las recientes tensiones entre Arias y Noemí Sanín, debo confesarlo, yo hacía barra por Noemí. No porque me pareciera del todo mejor, sino porque Arias ya era demasiado descaro. Sanín, después de todo, no responde las preguntas, pero mantiene una sonrisita abobada todo el tiempo. Eso es mucho menos desagradable que la cara de Arias celebrando los malos manejos del Agro.

A juzgar por la manera como Noemí estructura sus discursos, uno podría pensar que es asesorada por la reconocida modelo Natalia París. Es como una postura bonachona, suave, y que se sale con agilidad de las preguntas difíciles de la misma manera como responden las candidatas de un reinado de belleza.

Las mujeres colombianas ejercemos nuestro derecho al voto desde 1957 y sin embargo, aunque somos la gran mayoría de los votantes de este país, elegimos hombres para que nos representen. El porcentaje de mujeres en el Congreso lo evidencia, pues sólo el 12% del Senado y el 8,4% de la Cámara están conformados por mujeres.

Es cierto que Colombia necesita que llegue la hora de las mujeres, como ha dicho la candidata, pero no la hora de la “godarria” con pañoleta de seda en el cuello. Lejos está Sanín de parecerse a Indira Gandhi o a Michelle Bachelet.

Sus intentos por ganar simpatía con las mujeres no se ven reflejados en su plan de gobierno, que resulta ser bastante pobre en este aspecto. La historia política de Noemí Sanín no está llena precisamente de acciones dirigidas a generar respuestas a los problemas específicos de las colombianas.

Uno podría preguntarse cuál es la posición de la candidata frente a la manera como el Estado ha respondido –o mejor dicho, no ha respondido- al auto 092, relacionado con programas dirigidos especialmente a mujeres en situación de desplazamiento. Qué planes tiene previstos para que las mujeres tengan los mismos derechos laborales, para que no se les pague menos por los mismos trabajos que realizan los hombres y sean explotadas por multinacionales.

Qué hará para disminuir la violencia en zonas de conflicto. Ella habla todo el tiempo del tanque y del tractor, qué pasará con las mujeres que estarán en medio de esos tanques y esos tractores.

Siguen amenazas contra las mujeres desplazadas, siguen amenazas contra las organizaciones de mujeres, como las recibidas por la organización Sisma Mujer en enero de este año. El tema de las mujeres no es un discurso de clase de jardinería, no es una conversación sobre los valores, el tema de las mujeres es un punto crítico en el país.

Fajardo y Garzón demostraron que las mujeres fueron importantes durante sus administraciones como alcaldes de Medellín y Bogotá. Uno de ellos es el gestor del partido Verde y el otro es la fórmula vicepresidencial de Mockus. Necesitamos gobernantes a los que les quepa el mundo de las mujeres en la cabeza, no importa si son gobernantes hombres o mujeres. Esto, y los históricos esfuerzos de las organizaciones sociales de mujeres, puede ayudar a seguir aumentando la participación política, para que les demos paso a candidatas que no nos echen discursos. Noemí Sanín, por lo menos a mí, no me engaña.

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