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Opinión

  • | 2013/11/16 18:00

    Nos engordaron para después comernos

    A lo que comenzó o se vendió como un medio social para conectar el mundo, compartir ideas y hacer amigos, una vez inmersos en la matriz, le llegó el momento de recuperar lo invertido

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¿No le había extrañado que coincidencialmente ese hotel, destino turístico, zapatos, perfume o dispositivo electrónico que usted estaba buscando a través de Google hace un par de días, ahora le aparece por todas partes con promociones irresistibles cada vez que navega en internet? Y aparece la cara de Raúl, Carolina y Martica recomendándoselo. Curioso, ¿no?

Años llevamos dejando rastro en la red de todo cuanto pasa en nuestra vida, lo que amamos, detestamos, añoramos y apoyamos. Y, como en el cuento de los hermanos Grimm, nos engordaron durante años para después comernos. A lo que comenzó o se vendió como un medio social para conectar el mundo, compartir ideas y hacer amigos, una vez inmersos en la matriz, le llegó el momento de recuperar lo invertido. Lo viene haciendo Facebook con sus anuncios, utilizando las muestras públicas de apoyo a algo (un producto, una canción, una película) y los comentarios en la red social para promover productos en la web. 

Twitter, con su recién adquirido MoPub, una red de publicidad que ofrece anuncios dentro de las aplicaciones móviles pretende generar ingresos por 1.000 millones de dólares en publicidad durante el 2014. Instagram no se conforma con lo que recibe de Facebook y busca también su buena tajada de torta, así que los 150 millones de personas que hoy envían fotos o videos a través de esta aplicación empezarán a recibir en los próximos meses imágenes con publicidad “muy artística”, como ellos la denominan.

Y Ahora Google + se suma al negocio al modificar los términos y condiciones de su servicio para tener luz verde y así utilizar la información personal de los miembros de la plataforma en publicidad. De esta manera la información de todos los que hacemos uso de cualquier producto de Google (la tienda de Android Google Play, los mapas, las críticas de restaurantes o de dispositivos tecnológicos, el correo Gmail, Youtube, etc.) será utilizada con fines publicitarios, muy atractivo y exitoso para cualquier marca, ya que lograría un alcance de por lo menos 1.000 millones de personas, al ser el estimado de usuarios que usan los servicios de Google diariamente.

Internet y las redes sociales “acaban de reinventar el hombre-anuncio”, la vieja técnica que consistía en hacer cargar a una persona con un cartel publicitario sobre su cuerpo, sólo que el hombre-anuncio siempre sabía que cargaba el cartel y recibía un pago a cambio de ello. Nosotros, los internautas, hacemos el anuncio diariamente sin saberlo, sin quererlo y, lo peor, sin recibir ni un peso a cambio. Nuestra cara, fotos, gustos y comentarios están enriqueciendo los bolsillos de otro.

Tarde o temprano todas las compañías tienen que buscar una u otra manera para ganar dinero, y es evidente que los medios sociales son los que capturan la mayor concentración de atención humana del planeta y por consiguiente ofrecen oportunidades ilimitadas a los anunciantes. Pero también podría haber un límite en la cantidad de anuncios que la compañía puede mostrar a los usuarios antes de que estos cierren la sesión. Ojalá se encuentre el punto de equilibro entre un modelo que atraiga a anunciantes pero que no ahuyente a usuarios.

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