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Opinión

  • | 1994/06/27 00:00

    NOS FUIMOS PARA EL MUNDIAL

    Mientras en andresismo se resteò, el liberalismo se quedò corto en su apoyo a Samper

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HECHO: LAS ENCUESTAS NO MIENten. No hay encuestador, por más vínculos que tenga con una campaña u otra, que se atreva a jugarse el pellejo por un dato artificialmente favorable a quien lo haya contratado.

- Hecho: las encuestas no mintieron. Auguraron, a pocas horas de las elecciones, un empate, otorgándole unas una ventaja a uno y otras al otro. La tendencia de las regiones estuvo perfectamente calculada. Bogotá fue siempre interrogante de los encuestadores, a tal punto que los favoritismos a favor de uno u otro siempre fueron mínimos.

- Hecho: el abstencionismo sigue siendo un dolor de cabeza para la democracia colombiana. Ni siquiera dos candidatos con hojas de vida excelentes y prácticamente empatados lograron conmover a la gran masa abstencionista. Eso significa que más o menos a 10 millones de colombianos les sigue dando lo mismo.

- Hecho: es obvio que Andrés Pastrana demostró ser un contendor de talla mayor. La pregunta, cuando pasemos al capítulo de las hipótesis, es qué tantas posibilidades tiene de alcanzar la Presidencia.

- Hecho: Navarro Wolf confirmó que dilapidó su patrimonio político.

- Hecho: El general Maza recibió menos votos de los que merecían su valentía y su firmeza.

- Hecho: Regina Betancur sigue demostrando que, detrás de su pintoresco empaque, existe una mujer muy inteligente con una escoba firmemente plantada ante la corrupción.

- Hecho: Enrique Parejo debería renunciar a sus aspiraciones presidenciales para pensar más bien en alguna ambición política de tipo distrital.

- Hecho: el país estuvo sometido a una incomprensible incertidumbre durante la jornada electoral, a raíz de la mordaza impuesta a los medios de comunicación, que tuvieron que resignarse a cruzarse de brazos, sin poder ejercer su oficio, mientras el futuro del país les pasaba por delante. A partir de aquí, pasamos de los hechos a las hipótesis:

- Hipótesis: escrita esta columna el domingo muy tarde en la noche y escrutado el 98 por ciento de la votación, podemos aventurarnos con la teoría de que ninguno de los dos candidatos está muy contento. Andrés tiene la satisfacción de que efectivamente le pisa los talones a Ernesto. Pero Ernesto tiene a su favor una ventaja en Bogotá que, de no haberle sido favorable, habría sido un detonante para hundirlo.

- Hipótesis: Andrés Pastrana obtuvo 250.000 votos más que Alvaro Gómez y Rodrigo Lloreda en 1990. Eso significa que el andresismo se resteó y es muy improbable que Pastrana logre superar estas cifras para la segunda vuelta.

- Hipótesis: Por el contrario, Ernesto Samper obtuvo aproximadamente 280.000 votos liberales menos que los depositados por este partido en las elecciones de marzo. Esto le otorga a Samper un mayor margen de maniobra electoral para la segunda vuelta porque, al contrario de su contendor, Samper no está resteado.

- Hipótesis: Si hubo un perdedor, fue el Partido Liberal y su maquinaria. Mientras se suponía que Pastrana era un gigante por haber podido respirarle sobre el hombro a Ernesto, con un Partido Conservador dividido, resultó que el liberalismo abandonó a su candidato y ni siquiera los periódicos liberales le echaron una mano.

- Hecho e hipótesis: la segunda vuelta en Colombia estaba diseñada para que fueran determinantes los movimientos minoritarios. La realidad es que no hay movimientos minoritarios determinantes, y en cambio, sí hay un balón de fútbol que se interpone entre el votante y las urnas. Atención, Pastrana y Samper: ¡Al Mundial!
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