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Opinión

  • | 1993/01/11 00:00

    Nostalgia de la colonia

    A ese paso, pronto el rey de España será también el nuestro, otra vez, haciendo realidad el deseo expresado en el saludo de Gaviria a la infanta.

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CUENTA LA REVISTA ESPAÑOLA HOLA que la infanta Cristina de España fue "recibida en Colombia "como una reina". El presidente César Gaviria, al saludarla, le preguntó: "¿Cómo están mi rey y mi reina?". Y una foto de la infanta acompañada por los soldados de la Guardia Presidencial recuerda que, no hace mucho, el presidente Virgilio Barco decidió cambiarles sus viejos uniformes prusianos con casco de punta por otros más nuevos. Es decir, más viejos: uniformes españoles de las tropas de Barreiro en la Batalla de Boyacá, con alto morrión de visera. A propósito de Boyacá, Hola aclara que si no le dieron a la infanta la Gran Cruz de ese nombre fue solamente porque ya la tenía. Tal vez alguien recuerde que la Orden de Boyacá fue creada para distinguir a los patriotas que en esa batalla derrotaron a los realistas, sellando la independencia de lo que hoy es Colombia. Pero ahora, por lo visto, lo patriótico en Colombia es ser partidario del rey de España.
No estamos todavía como la Argentina de Menem, que ha entregado -o devuelto- al Estado español la explotación de sus servicios, transportes y comunicaciones: Aerolíneas Argentinas es ahora de Iberia, Entel de la Telefónica Española, Renfe estudia la toma de control de los ferrocarriles argentinos, y se acaba de firmar un convenio por el cual el Ministerio de Justicia español se encargará de construir las cárceles de la Argentina. Colombia, por ahora, se limita a poner el 20 por ciento de los presos del sistema penitenciario de España. Pero la idea es la misma: volver a la colonia, cuando nos gobernaban desde España y, por lo visto, éramos más felices.
Es la tesis que han mantenido siempre las derechas latinoamericanas: la Independencia fue un error. Para ponerle remedio, nuestros gobiernos neoliberales están dando grandes pasos atrás: el chileno confía la reorganización de su policía a la Guardia Civil española, el boliviano pide asesoría técnica a la policía española para el tema de la coca, los de Centroamérica confían la educación a jesuitas españoles, el de Venezuela negocia con Iberia la cesión de Viasa. Hasta el gobierno mexicano, tan maniatado por el nacionalismo exacerbado de su pueblo" entra en tratos con la empresa pública española Repsol para entregarle una parte de Petróleos Mexicanos, Pemex, símbolo máximo de la independencia de México. A ese paso, pronto el rey de España será también el nuestro, otra vez, haciendo realidad el deseo expresado en el saludo de Gaviria a la infanta.
España es un país maravilloso y admirable. La luz, el clima, el arte, el paisaje, la gente, los toros, las cosas de comer y de beber. Pero de ahí a sentir nostalgia de gobernantes españoles hay un abismo, porque precisamente lo peor ha tenido España son los gobernantes, casi siempre ineptos, corruptos y crueles. Los mejores han sido, sin duda" los extranjeros: los gobernadores que enviaba Roma" los moros del Califato de Córdoba" un rey napolitano como el ilustrado Carlos III" uno corso, como el ecuánime José Bonaparte, un torinés como el magnánimo Amadeo de Saboya. A todos ellos los españoles acabaron echandolos: por extranjeros, no por gobernantes. A los que nunca pudieron echar, en cambio, fue a los gobernantes españoles. Y aunque la calidad de extranjero no constituye garantía de buen gobierno en España -hay que ver lo que fueron el godo Amalarico, el flamenco Carlos I, el francés Felipe V- no hay duda de que los gobernantes de España mas dañinos han sido los españoles propiamente dichos: y mientras más españoles, peores: la feroz Isabel I, la lúbrica Isabel II, el nefasto Fernando VII, tan castizo.
O los dictadores: Cisneros, Olivares, Lerma, Godoy, Narvaez, Primo de Rivera, Franco.
También es verdad que a nosotros no nos ha ido muy bien con nuestros gobernantes criollos desde la Independencia. Pero hay que considerar en primer lugar que han sido siempre descendientes de españoles, y que los mas dañinos de todos ellos han sido justamente los más nostálgicos de la "Madre Patria": Caro, Laureano Gómez, el Virgilio Barco del cambio de uniformes de la Guardia Presidencial. De manera que habria que buscar otra cosa.
No sé: una vez nos fue bastante bien con un venezolano, que Sera Simón Bolívar. Podríamos ensayar con otro. ¿Carlos Andrés Pérez? ¿ El coronel Hugo Chávez ? No sé, no sé...
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