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Opinión

  • | 2012/07/07 00:00

    Noticias de la izquierda y la derecha

    El discurso de uribe en El Nogal fue un verdadero grito de guerra. Con un descaro sin antecedentes en la vida nacional, un expresidente busca una fisura entre las fuerzas armadas y el gobierno civil.

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El pasado jueves en la mañana el portal www.arcoiris.com.co presentó la encuesta realizada por Cifras y Conceptos, que midió la disposición de la ciudadanía a votar por la izquierda en las elecciones de 2014; y en la noche, en el Club El Nogal de Bogotá, se reunió la derecha pura y dura para definir el rumbo de cara a esa contienda.

En aquella, llama la atención el alto porcentaje de colombianos dispuestos a acompañar a esa corriente política y en esta impresiona la virulencia de los ataques contra el gobierno de Santos.

Un 28 por ciento de los encuestados dijo que en las próximas elecciones presidenciales votaría por la izquierda. Es un mensaje de gran esperanza y de exigencia para los distintos líderes y grupos que componen la izquierda colombiana. Tienen la posibilidad de llegar al Palacio de Nariño si deciden buscar electores en el centro del espectro político y presentan un candidato unitario, de altas calidades éticas, jugado contra todas las violencias y conectado con los problemas y las angustias del país.

En medio de la dura batalla que librarán las fuerzas encabezadas por el presidente Santos y las lideradas por el expresidente Uribe, una tercería bien fundada y atractiva tiene bastantes posibilidades de saltar a la segunda vuelta y competir por el primer puesto de la nación. Fue así en la reciente campaña a la alcaldía de Bogotá. La dispersión de la votación entre varios candidatos del centro y la derecha facilitó la victoria de Gustavo Petro.

La consulta puso a consideración seis líderes con tradición política y bastante conocidos por la opinión pública: Piedad Córdoba, Clara López, Angelino Garzón, Jorge Enrique Robledo, Lucho Garzón y Antonio Navarro, quienes recibieron diverso grado de aceptación, destacándose Angelino y Navarro. Pero se presentó una situación especial: más del 50 por ciento de los encuestados, que previamente habían dicho que votarían por la izquierda, no se le apuntaron a uno de estos nombres. Esto podría indicar que están buscando un nuevo liderazgo.

La encuesta es también un reto a las guerrillas. Este respaldo tan importante de la sociedad a la izquierda democrática y el repudio comprobado de la gran mayoría de la población a las vías violentas está diciendo que llegó la hora de parar la guerra. Una campaña electoral en medio de un compromiso definitivo de las guerrillas de venir a la vida civil haría crecer las posibilidades de una tercería.

El discurso de Uribe en El Nogal fue un verdadero grito de guerra. Con un descaro sin antecedentes en la vida nacional, un expresidente busca una fisura entre las Fuerzas Armadas y el gobierno civil. Pinta a un presidente de espaldas a los intereses más preciados de los soldados, dispuesto a hacerle todas las concesiones al terrorismo, mientras iguala a los militares y los policías con los criminales. Se va de frente contra las reformas anunciadas para el campo y contra la restitución de tierras en un lenguaje que no esconde la intención de promover la rebelión de los terratenientes y los grandes empresarios agrícolas contra el gobierno central. Juega con candela el expresidente.

Ese fue el filo pendenciero del discurso. Pero, en su conjunto, es una pieza maestra. Señala punto por punto cuáles fueron las políticas que puso en práctica en los ocho años de su gobierno. Una descripción magistral en seguridad, economía, agenda social, política internacional, todo, todo está allí. A partir de eso muestra las diferencias con el actual gobierno. Son hondas. Quiere restaurarlas una por una y su plan A es una asamblea nacional constituyente para asegurar su reelección. Su plan B es una candidatura de alguien que le sirva de mandadero.

Me parecieron serios, muy serios, los argumentos de Uribe y veo con entera claridad que el presidente Santos ha errado en estos dos años en la manera como afronta el debate. Dice siempre que su misión ha sido continuar el proyecto de Uribe, que le está cuidando los tres huevitos. No es cierto. Y creo que ha llegado la hora de que Santos salga a mostrar también una por una las diferencias, el país se lo agradecerá.
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