Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2006/04/27 00:00

Ollanta y el efecto Chávez (Por Homero Herrera)

Ollanta y el efecto Chávez (Por Homero Herrera)

La contienda presidencial en el Perú a realizarse a finales de Mayo o principios de Junio, mantiene en vilo a la comunidad internacional, especialmente a la región latinoamericana, por las implicaciones políticas, sociales y económicas que puede arrojar su desarrollo, bien sea que gane la segunda vuelta el teniente coronel revolucionario Ollanta Humala, Alan García o Lourdes Flóres.

El meteórico ascenso en las encuestas de Humala, se vio un tanto disminuido en la cruda realidad de los resultados electorales, pues lo que se proyectaba de acuerdo al favoritismo mostrado por el candidato, fue bien diferente en el conteo del objeto del deseo de los políticos como son los votos. Si bien es cierto que el candidato obtuvo los votos suficientes para pasar holgadamente a disputarse la segunda vuelta, también lo es que para su frustración y la de sus seguidores, no ganó la silla presidencial de una vez como era lo esperado. Pero a pesar de ello, es factible que el candidato gane en las elecciones venideras, sumiendo a su país en un tremedal debido a los marcados rasgos de radicalismo que hasta el momento ha mostrado abiertamente.

Perú no es Venezuela, aunque Humala y Chávez sean gemelos idénticos ideológicamente y sean un subproducto de los procesos políticos que han vivido sus respectivos países, aunque provengan de reductos comunistas de sus estamentos militares, el peruano no podrá implantar un sistema como el venezolano debido a la obvia falta de ingentes recursos petrolíferos de éste último y aunque la situación política venezolana esté aparentemente tranquila por la inyección de petrodólares del régimen a sus amigos, la discriminación estatal a todos aquellos que muestran algún signo oposicionista contra Chávez – incluyendo a muchas comunidades en el grado máximo de pobreza – mantiene una situación social engatillada en ese país.

El otro factor a tener en cuenta – mucho más peligroso por lo impredecible – es su propio pueblo, integrado en su gran mayoría por indígenas con gran arraigo e influencia popular y que ha recibido a manera de inventario para uso futuro, unas valiosas lecciones de sus parientes ecuatorianos y bolivianos, podría considerar oportuno el momento para sacar a relucir sus conocimientos políticos en contra del ya anunciado régimen autoritario y extremista que piensa implantar el candidato izquierdista.

La agenda política que Humala ha anunciado para desarrollar en su eventual gobierno, incluye la intolerancia política, económica y sexual; la nacionalización de los recursos naturales y el hostigamiento a las multinacionales extranjeras que tienen inversiones en el Perú. Es decir, una copia exacta de las costumbres chavistas. Y las incipientes declaraciones del candidato en las que se refiere al gobierno estadounidense, permiten predecir que el manejo de sus relaciones internacionales podría contener la misma dosis de xenofobia contra todo aquello que le huela a americano.
De darse el triunfo de Humala en la segunda vuelta presidencial, el panorama geoestratégico sudamericano podría comenzar a enrarecerse pues aupado como está por el apoyo económico y político venezolano, entrará a integrar sin la menor duda, el club de estados izquierdistas abiertamente opositores a las políticas estadounidenses, el cual ya integran Venezuela, Bolivia, Uruguay, Brasil y Argentina. Sus efectos ya comienzan a conocerse; la salida de Venezuela de la CAN y seguidamente la de Bolivia, la aprobación suspendida del TLC por parte de Ecuador y los ataques políticos contra Colombia por haber firmado dicho tratado.

Sin embargo, Humala ha mostrado algunas reservas respecto al tratado ya firmado con Estados Unidos; sus declaraciones permiten entrever una buena dosis de dudas y en contra de los dictámenes de Chávez a sus pupilos, ha manifestado su renuencia a denunciar el TLC. No obstante, esta decisión política que hasta el momento ha manifestado, podría cambiar radicalmente una vez asuma el poder en su país, pues la esperanza de integrarse al combo de los países protegidos por Venezuela, con todas las ventajas que hasta el momento ha prometido el mandatario venezolano, es una zanahoria difícil de ignorar, especialmente para un país que está saliendo del apuro económico por la corrupción política como Perú.

La tendencia de los países sudamericanos hacia la izquierda, impulsados por el régimen de Chávez, podría pensarse como un renacimiento de la Teoría del Dominó en boga durante la Guerra Fría, sin embargo las condiciones políticas y económicas han cambiado y el efecto de la globalización hace sentir todo su peso especialmente en el Tercer Mundo en donde las decisiones de países poderosos tienen unos efectos contundentes en todos los campos del poder.

La actual ola de izquierdización sudamericana es más un efecto coyuntural de las grescas organizadas por Chávez contra Estados Unidos y sus aliados en la región, enfatizadas por la crisis económica y política generalizada por los malos gobiernos. De ahí que Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia, Paraguay – el más reciente y sorpresivo aliado de Chávez – y posiblemente Perú estén respaldando las políticas castro – chavistas, pero más que el cambio de los regímenes políticos en esos países, el deseo de sus gobernantes es el de aliarse con el gamonal económico regional con el deseo de beneficiarse con los regalos que está ofreciendo a cambio de respaldar sus peleas callejeras contra Estados Unidos.

La unidad de los países sudamericanos en busca de la obtención de objetivos comunes, sería lo ideal y es la más conveniente debido a la corriente de la organización mundial para optimizar el crecimiento económico de sus asociados, sin embargo, de momento lo lógico es que esta unión se estructure con socios de culturas similares y ojalá vecinos, pues todavía no estamos listos cultural y políticamente para integrarnos totalmente como un bloque regional sudamericano, como es el objetivo del populista venezolano, quien está sobrevaluado a causa de la bonanza de los precios del crudo a causa de crisis exógenas, como es el caso del rifirrafe protagonizado por Irán que disparó los precios a niveles nunca vistos. Mas esta situación volverá a sus cauces normales y con ella, la estabilización política de la región, una vez se estabilicen y recobren su cauce normal los precios del crudo.

Las jugadas políticas de Chávez y Evo Morales, en las que están ofreciendo recapacitar sobre la renuncia de los dos países a su membresía en la CAN, si Colombia y Perú se retractan de su ingreso al TLC con Estados Unidos, son una muestra que debe tener en cuenta y debe esperar Ollanta Humala en el evento de que se cumplan las predicciones mostradas por las encuestas. La actitud mostrada por los dos mandatarios, es una típica jugada de corte comunista, utilizada en la época de la Guerra Fría por los países de la Cortina de Hierro y otros fuera de esa esfera territorial: una vez aceptado el chantaje, sencillamente los oferentes se retractaban. Lamentablemente Chávez retrocedió varios decenios en la historia mundial y tiene en sus manos dos elementos efectivos para aplicar sus métodos: por un lado, el flujo de divisas petroleras y por otro lado la necesidad e ingenuidad de algunos mandatarios vecinos.

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