Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2004/05/09 00:00

Operación Frankenstein

Al proyecto de reelección le colgaron unas zanahorias que son ciertas y sustanciosas mientras que las cortapisas son falsas o muy precarias

Operación Frankenstein

Todo mundo sabe que el riesgo grande de la reelección es el abuso de poder que pueda cometer un presidente; por eso el proyecto que aprobó la Comisión del Senado incluye numerosas cortapisas. Pero todo mundo sabe que para aprobar la reelección hay que comprarse al Congreso; por eso a la reforma le colgaron zanahorias, además de las que había repartido el Presidente. Y al estudiar el texto con cuidado, resulta que las zanahorias son ciertas y sustanciosas, mientras que las cortapisas son falsas o muy precarias. O sea que quedó el riesgo de abuso presidencial y se sumaron más gangas para la clase política. Vamos primero con las cortapisas: - La reelección será por un solo período. Pero esto niega los dos grandes argumentos en favor de la reforma: el práctico y el teórico, el de vencer a las Farc y el del derecho a elegir. Entonces ¿quién garantiza que en 2008 no salgan con que la patria pide más Uribe? - El Presidente "no podrá usar bienes del erario, salvo los destinados a su protección y a las funciones propias de su cargo". Es decir que con plata del Estado podrá hacer clientelismo como arroz, mientras no pague afiches ni camisetas. - El tiempo de campaña se reduce a dos meses, como si Uribe no fuera a usar cuatro años. Peor: mientras más breve sea la campaña, más es la desventaja para el competidor por no ser tan conocido como es el gobernante. - Los ministros, gobernadores, alcaldes y, de hoy en adelante, "los miembros de la fuerza pública" que aspiren a Presidente deben dejar su cargo un año antes de elecciones. Es el absurdo de autorizar el trampolín grande y prohibir los trampolines chicos, es condenar en otros lo que uno pide para sí mismo. - Se suprime la adjudicación directa de contratos, "salvo las excepciones que la ley establezca". Pues ya hoy esta figura es sólo para casos de "urgencia manifiesta", así que la repetición sale sobrando. - El Estado financiará las campañas presidenciales y se prohíben las demás donaciones. La medida puede ser buena o puede ser discutible en teoría; pero ¿qué harán los señores empresarios cuando en vez de un Uribe tengan, digamos, a un Chávez de presidente? - Los partidos y movimientos podrán replicar por radio y televisión al Presidente. Pero resulta que hay nueve partidos o movimientos uribistas con derecho a "replicar", y resulta que no habrá oposición con candidato sino dos meses antes de las elecciones. - Por último, y antes de junio de 2005, una ley estatutaria reglamentará, "entre otros" (!), el acceso a los medios, la financiación y la réplica. Pero la ley por supuesto pasará por este mismo Congreso. Y el proyecto debe ser presentado por este mismo gobierno. Veamos ahora las zanahorias, que son menos pero son más gordas: - Supresión de las partidas globales en el presupuesto nacional o local, lo cual en castellano significa que cada congresista, diputado o concejal tendrá un pedazo de la torta para distribuir como mejor le venga -vea usted- para que a él también lo reelijan. - Reelección inmediata de los alcaldes y gobernadores, como quien dice 1.098 más 32 maquinarias oficiales en campaña electoral, lo cual es malo en las grandes ciudades y pésimo en los pueblitos donde no existe "voto de opinión". - El Vicepresidente "podrá" ser reelegido, o aspirar a Presidente si su jefe no está de candidato. Esta cláusula, por mera coincidencia y como todas las otras del proyecto, le serviría a Uribe para salir de 'Pacho' y cumplirles a los godos o si no, malo malo, para 16 años de dinastía uribista. - Por otro azar pasó el proyecto que autoriza nombrar al congresista embajador o ministro, y eso ayuda al acuerdo ideológico con el Partido Conservador. No menciono más cosas porque el proyecto no menciona más cosas. Pero las cosas no pararán ahí porque los uribistas nombraron delegación para preguntarle al Presidente "cuál es el real alcance del acuerdo con el conservatismo y cómo vamos nosotros" (Cambio, 3 de mayo, p. 7), porque faltan aún siete debates, porque la Cámara es más mañosita que el Senado y porque en la segunda legislatura los peajes aumentan de lo lindo. Al paso que vamos pues, el próximo gobierno no será de Uribe sino de los directorios a través de Uribe.

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