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Opinión

  • | 2015/02/16 00:00

    Perdón total y pena de muerte

    El país se despertó este lunes con dos propuestas tan sorprendentes como contradictorias.

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La discusión pública en Colombia de este lunes pasa por dos temas relacionados con la justicia tan sorprendentes como contradictorios: un perdón final para todos aquellos protagonistas del conflicto armado y la pena de muerte para autores de homicidios tan horrorosos como la masacre de los cuatro niños en Caquetá. La idea viene, en un caso, de un expresidente de la República y exsecretario general de la OEA, y en el otro, de un general de la República, director de la Policía Nacional.

“Justicia transicional para todos”, pidió César Gaviria en unas reflexiones publicadas en la edición dominical de El Tiempo en las que pide “blindar” a la fuerza pública para que no ocurra lo vivido en otros países de América Latina, en donde años después los jueces decidieron abrir los procesos para juzgar las acciones al margen de la ley de los militares.

Gaviria llama a su idea propuestas sobre la aplicación de la justicia transicional en el marco del posconflicto. En resumen puede interpretarse sencillamente como un punto final, un perdón total. “Hay que buscar una forma de justicia que se aplique a los militares, yo no creo que se deba llevarlos a la comisión de la verdad, hay que buscar mecanismos que hagan que ese proceso sea aceptable, hay muchos militares condenados por omisión, no por acción, yo creo que si vamos a terminar la guerra, las condenas por omisión deben tener un diferente tratamiento que las que son por acción”, argumenta el exmandatario.

¿Y qué se les va a decir a las instancias internacionales? “Están equivocados los que creen que no vamos a hacer la paz porque hay unas normas internacionales, que no se han aplicado en ningún país del mundo, pero aquí quieren aplicarlas”, responde él. “No nos podemos pasar toda la vida abriendo procesos. Tenemos que acabar la guerra de una vez por todas, de alguna manera tenemos que saldar todas las cuentas”, añade.

Casi de manera simultánea el general Rodolfo Palomino, director de la Policía, plantea una reflexión de la sociedad: ¿Cómo castigar a delincuentes como los autores de la masacre de los cuatro niños en Caquetá? Para él, no es posible que un hombre –se refiere a Cristopher Chávez– haya sido capturado y puesto tras las rejas por porte ilegal de armas, homicidio, hurto agravado, violación, asesinato y desaparición de una mujer, salga en libertad y ahora mate a cuatro menores de edad.

Aunque el oficial, después, matizó su propuesta al manifestar que no era pena de muerte, sino de prisión perpetua, sí deja gravitando el tema. “¡Que los maten!, ¡Que los maten!”, gritaba una multitud en las afueras de la cárcel de Florencia contra los sindicados tras su captura. La Policía tuvo que acordonar el lugar para evitar el linchamiento.

En las últimas horas, en los programas de radio y en los foros de internet, hay una evidente paradoja entre los participantes: muchos de los que están de acuerdo en el perdón absoluto para los militares y empresarios que sirvieron a los paramilitares en sus matanzas, piden la pena de muerte para los autores de homicidio de los cuatro niños. ¿Por qué?

Es posible que a la gente le duelan más los delitos de la cotidianidad: el asesinato de un niño, el ácido en el rostro de una joven, el marido que mata a cuchillo a su mujer, entre otros, porque tienen nombres, apellidos y rostros. Hay una solidaridad natural por la identificación obvia con esas víctimas, se piensa que a uno le puede pasar. En cambio, el conflicto armado lleva tanto tiempo, es tan anquilosado y absurdo, que aunque suma más de medio siglo y cuenta más de seis millones de víctimas, la sociedad lo mira casi con desdén. Como lo resumió en una sola línea Eduardo Pizarro, relator de la Comisión de Historia del Conflicto y sus Víctimas: “Esta guerra es arcaica, inútil, costosa y sin futuro”.

Lo importante en ambos casos –¿Perdón total?, ¿pena de muerte?– es no responder por la presión de la emoción. La sociedad debe meditar con sumo cuidado cada respuesta porque de su puesta en marcha depende que recuperemos la extraviada justicia.

*Director de Semana.com
Twitter: @armandoneira
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