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Opinión

  • | 2017/03/16 08:32

    General, salve usted la Patria

    La llegada de Naranjo genera una esperanza inmensa. Lo que tiene que lograr el nuevo vicepresidente en 17 meses es una tarea titánica, pero sé que tendrá la capacidad de hacerlo.

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Hace algunas horas dejó la vicepresidencia Germán Vargas Lleras y la posesión del general Óscar Naranjo es prácticamente un hecho. La responsabilidad del nuevo vicepresidente es inmensa; ponerle un orden a la implementación de los acuerdos de paz; ejercer una función de liderazgo nacional para la pedagogía sobre los acuerdos; pero, sobre todo, consolidar las instituciones, proyectos e instancias necesarias que garanticen la implementación. En últimas, garantizar la superación de lo que se denomina causas estructurales del conflicto armado. 

En todo caso, Naranjo llega en un momento difícil. Por un lado, el gobierno nacional viene de un desgaste profundo desde el año 2016, la imagen del presidente no ha superado 30 puntos porcentuales de favorabilidad desde mediados del año pasado. La última medición lo pone con el 18 %. Los recientes escándalos de corrupción indicarían que la caída en las encuestas no se detendrá. Por otro lado, en el Congreso de la República, cada día que pasa se pierde más la maniobrabilidad para aprobar las leyes necesarias que garanticen la implementación de los acuerdos. La Jurisdicción Especial para la Paz se aprobó con apenas con 61 votos. Si esto es así, las leyes de tierras y reforma política no alcanzarían ni siquiera una veintena de votos. Son estas leyes las que van a transformar a Colombia.

A la fecha en implementación de los acuerdos de paz la situación es desastrosa. Ante la comunidad internacional y la población ha quedado claro que el Gobierno ha improvisado en prácticamente todo, actualmente ni una sola zona veredal ha sido terminada, tres meses de retraso. Además, poco se tiene del plan de reincorporación de las FARC. En el tema de narcotráfico Rafael Pardo, sin equipo y sin plata, ha hecho milagros para construir una política seria de sustitución de cultivos de uso ilícito. Y ni qué decir de la ausencia de iniciativa de las instituciones encargadas de la implementación, como el Ministerio de Agricultura. 

Los que han cumplido con la implementación son las Fuerzas Militares y las FARC. Sólo se ha presentado, después de casi un año, un puñado de incidentes en el cese bilateral. Es algo asombroso. En Siria un cese bilateral no ha durado más de seis horas. En la República Democrática del Congo durante el proceso de paz se presentaron decenas de incidentes. Aquí, ha sido casi perfecto. Además, las FARC, sin estar listas las zonas de ubicación, se concentraron. Algo de una trascendencia enorme. Esta guerrilla pasó de operar en 242 municipios a 26 veredas en sólo dos semanas. Desocupó más del 98 % del territorio donde operaban. 

La radiografía sobre los incumplimientos del Gobierno tiene responsables. Valdría la pena mencionar algunos. El propio presidente Santos, bajo su vieja lógica de una vela al santo y otra al diablo, ha distribuido las funciones de la implementación en diferentes instancias sin darle una coordinación, pero sobre todo, sin lógica alguna. El presidente no ha sido capaz de darle un generante al postconflicto, a cada cual le da un pedazo y cada cual hace lo que quiera.

El segundo  responsable es el señor Sergio Jaramillo, a quien efectivamente le debemos gran parte del éxito de los diálogos de La Habana, pero quien en lo referente a la implementación parece una vaca muerta en la carretera. No tiene capacidad gerencial, no entiende el mundo político y se ha dedicado a pelear con todo el mundo. Claro, también los resultados del 2 de octubre del 2016 son responsables de lo difícil que ha sido arrancar la implementación.

La llegada de Naranjo genera una esperanza inmensa. Lo que tiene que lograr el nuevo vicepresidente en 17 meses es una tarea titánica, pero sé que tendrá la capacidad de hacerlo. Al menos tres cosas. Por un lado, lograr gerenciar la implementación de los acuerdos de paz, lo cual pasa por coordinar la Oficina del alto comisionado, la Alta Consejería, el Ministerio de Agricultura y la fuerza pública. En segundo lugar, dejar montado y funcionando la arquitectura institucional de la implementación. Y por último, liderar no sólo en el Congreso de la República sino ante el mundo empresarial y político la pedagogía para la paz. Para esto Naranjo necesita capacidad administrativa y plata y espero que el presidente facilite las cosas.  “General, salve usted la patria”. 

 

 

 

 

 

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