Domingo, 4 de diciembre de 2016

| 2015/10/22 18:00

El Fenómeno del Ñoño se apoderó de Boyacá

El más “opcionado” candidato a ser gobernador de Boyacá tiene aval de dos partidos, financiación de fondos públicos y sin control del CNE, estafó maestros y hurtó tierras a campesinos.

Gonzalo Guillén. Foto: Tomada de larepublica.ec

Aunque este escrito se refiere a la torrentosa alcantarilla política de Boyacá, encuadra en el esquema costeño que suelo llamar “Fenómeno del Ñoño”, extendida estrategia electorera de pícaros y convictos consistente en mantener el poder en las regiones mediante trampas y el uso de un novedoso testaferrato a través de amigos y parientes.

Los emblemas del Fenómeno del Ñoño han sido el hoy senador de Sahagún, Córdoba, Bernardo Miguel Elías, alias ‘Ñoño’, y su familia, principalmente su tío Jorge Ramón Elías, ex senador, conocido de autos y pícaro de siete suelas.

Antes de comenzar la actual campaña política para renovar las autoridades departamentales y municipales del país en las elecciones de este domingo, 25 de octubre, Boyacá ya estaba cundida de propaganda de Osman Roa, “Ñoño” de Boyacá. Justificó la multimillonaria inversión publicitaria argumentando que la necesitaba con el fin de recoger firmas para su movimiento, Unidos para el progreso de Boyacá. No obstante, el último día hábil para inscribir candidaturas fue anotado con el aval de Cambio Radical. De esta manera, pudo hacer propaganda sin control de gastos de campaña del Consejo Nacional Electoral (con fórmulas parecidas ha funcionado la danza de los millones electorales en todo el país).



Además del aval de Cambio Radical, Osman Roa tuvo (también a última hora) de la ASI. Dos a falta de uno.

Roa, hermano del representante a la Cámara conservador Humphrey Roa, es el candidato del actual gobernador, Juan Carlos Granados, de Cambio Radical, quien, de acuerdo con reiteradas denuncias, ha desviado fondos públicos para financiar la campaña y presionado a contratistas y empleados públicos para apoyarla.

Además, su principal asesor es el ex senador Alfonso Salamanca Lanch, quien el pasado 3 de marzo fue condenado por hacer parte de las Autodefensas Unidas de Casanare. Aceptó los cargos tan pronto le fueron hechos por la Fiscalía General.



Roa, igualmente, está ligado a Carlos Perilla, candidato a la Alcaldía Chivor por Cambio Radical, a quien el paramilitar Jaime Espejo, en entrevista en la cárcel La Picota, me aseguró que aquel fue miembro activo de las tenebrosas Autodefensas Unidas de Casanare, de “Martín Llanos” (ver video).

Perilla, lo mismo que Roa, se predice que ganará las elecciones a la fija, mediante el uso de la aleación de los dos metales clásicos de la política colombiana: plata y plomo.

No es todo: Roa goza del privilegio de no tener que pagar impuestos. La Secretaría de Hacienda del municipio de Tunja, el pasado 13 de octubre de 2015 hizo público, como se observa en la tabla adjunta, que el candidato debe por impuesto predial $34’204.500. Esta cifra es la suma del impuesto acumulado desde 2010. El municipio no pasa de registrar la deuda porque los encargados de cobrarla se mueren de miedo de exigir el pago.



Roa tiene en su contra innumerables procesos judiciales de maestros de Boyacá a quienes, como abogado, les recibió poderes para cobrar pagos laborales e indemnizaciones y, según las querellas, pagaba de manera tardía los cobros que lograba hacer efectivos y se quedaba con el dinero de las indexaciones, las que eran pagadas tiempo después. La mayor parte de los casos en su contra debido a estas prácticas son por hurto agravado y fraude procesal.

No obstante, el peor cuestionamiento a Roa se refiere a crímenes contra el medio ambiente, por lo cual tiene más procesos en su contra, pues está depredando la laguna de Montejo con tránsito de equinos en las riveras y obstrucción al movimiento natural de las truchas que ya no pueden desovar debido a basuras que Roa les tira en el camino. También, hace quemas en la zona de reserva forestal aledaña. Ni la Fiscalía ni la Procuraduría, que llevan casos contra Roa, han impedido el daño constante que le hace a la laguna, situada a 3.800 metros sobre el nivel del mar, en los límites de los municipios de Miraflores, Chinavita y Zetaquirá.

Las tropelías de Roa en esa zona, incluyen hurto impune de tierras a campesinos, como es el caso del labriego Germán Darío Hernández, a quien la Procuradora 2 Judicial, Ambiental y Agraria de Boyacá le reconoció que el hoy candidato lo había desposeído de su terruño. Pero el usurpador sigue en poder de la tierra.

Roa, pues, se inscribió por dos partidos, financia su campaña con fondos públicos y sin control del CNE, no paga impuestos y tampoco se los cobran, depreda una de las lagunas más importantes de Boyacá y hurta tierras a campesinos indefensos.

Así es el “Ñoño” que promete “el progreso de Boyacá”.

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