Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2002/05/06 00:00

Otra bofetada a la ONU

Otra bofetada a la ONU

La comisión de investigación creada para esclarecer los hechos ocurridos en el campamento de refugiados palestinos de Jenín está a punto de naufragar. Esta iniciativa del secretario general de la ONU, Koffi Anan, había surgido en respuesta a las explicaciones contradictorias alrededor de la incursión israelí del pasado 3 de abril. Según las autoridades palestinas, las fuerzas de seguridad de Israel dieron muerte a más de 500 civiles indefensos, destruyeron sus viviendas y otras estructuras civiles y prohibieron la entrada de personal médico. Por su lado, el gobierno de Israel sostiene que las pérdidas de vidas resultaron de los intensos combates que tenían como fin acabar con la "infraestructura de terror" asentada en Jenín. Afirma, en particular, que numerosos ataques terroristas de las últimas semanas fueron llevados a cabo por palestinos provenientes de allí. Al insistir en que "Israel no tiene nada que ocultar", el primer ministro Ariel Sharon aceptó el establecimiento de la comisión pero multiplicó las demandas para permitir su entrada a Israel. En los últimos días, Estados Unidos respaldó la actitud israelí como compensación por no bloquear una reciente negociación puntual —la libertad de movimiento de Arafat a intercambio de la entrega a fuerzas internacionales de seis palestinos acusados del asesinato de un miembro del gabinete israelí—. Para empezar, la administración israelí consideró que la comisión no debía estar facultada para "sacar conclusiones", cuestionando así no sólo su mandato sino también su razón de ser. Adicionalmente, insistió en que no debía tener la libertad de elegir qué testigos podrían ser entrevistados ni qué documentos entregados. Exigió, además, que la inmunidad fuera otorgada a testigos israelíes. También se opuso a su composición, argumentando que sus integrantes —un ex presidente finlandés, un antiguo presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja y una ex alta comisionada de la ONU para los refugiados— carecen de formación militar. Finalmente, las exigencias israelíes llevaron al Secretario General a proponer el desmantelamiento de la comisión. El Secretario General satisfizo algunas de ellas pero, de haberlas aceptado todas, la comisión hubiese sido condenada a la irrelevancia. Está claro que el gobierno teme no sólo el impacto político de un informe negativo sino también un levantamiento de cargos a nivel internacional contra ciudadanos israelíes. Por eso, Israel también bloqueó el envío de una misión propuesta por la alta comisionada de derechos humanos, Mary Robinson, a quien, además, vetó como integrante de la comisión de Jenín. Cabe subrayar que Ariel Sharon tiene un proceso abierto en Bélgica por las masacres de Sabra y Shatila, perpetradas en el Líbano en 1982, con la supuesta complicidad de fuerzas israelíes. La disolución de la comisión constituye una prueba más de que la ONU sólo puede intervenir marginalmente en conflictos que comprometen intereses de los miembros permanentes. Israel salió aparentemente triunfante de una nueva batalla contra la ONU emprendida en el marco de una larga historia de hostilidad. De tiempo atrás, Israel le reprocha la defensa constante de la causa palestina por parte de la Asamblea General. Sin embargo, esta última victoria israelí fue obtenida a un alto costo político. Los miembros del Consejo de Seguridad han comenzado a perder la paciencia con un Estado que se niega a cooperar. Una mayor polarización podría llevar a la pérdida de respaldo de Estados Unidos y, con ella, a la imposición de medidas coercitivas por el Consejo de Seguridad. Más importante aún, el Secretario General evitó la instrumentalización de la organización por los Estados poderosos. Con frecuencia, los Estados acuden a la ONU para la legitimación de sus acciones en función de sus intereses y deslegitiman a sus funcionarios cuando no obedecen. En este caso, el desmantelamiento de la comisión, definitivo o parte de una estrategia de presión, se erige, por pequeña que sea, como una afirmación de independencia de la organización. * Profesora de la facultad de finanzas, gobierno y relaciones internacionales de la Universidad Externado de Colombia.

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