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Opinión

  • | 1987/10/26 00:00

    ¿OTTO U OTRO?

    Tanto Otto como Hinestrosa llenan a la perfección los tres requisitos, comenzando por el de no tener votos

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Todo parece indicar que el Partido Liberal ha impuesto tres requisitos estrictos para la selección del candidato a la Alcaldía de Bogotá. Que no tenga votos, que no tenga idea de los problemas distritales y, sobre todo, que no quiera ser el candidato.
Por este motivo quedaron descartados rápidamente varios de los nombres que integraban la primera baraja de precandidatos: Carlos Ronderos, Alvaro Uribe, Clarita López, Camilo Llinás, Marco Tulio Gutiérrez. A todos los mató no tener por lo menos dos de los tres requisitos: varios habían trabajado en política en los barrios, lo que permite atribuirles cierto conocimiento de los problemas de Bogotá; tenían algunos votos, y, lo más grave, habían manifestado las ganas de ser candidatos.
Eso redujo la baraja a los nombres de Enrique Peñalosa, Pedro Gómez, Otto Morales, Fernando Hinestrosa y Patricio Samper.
En cierto momento Peñalosa fue el más opcionado. No tenla votos. No conocía los problemas de Bogotá. Pero en un arranque de debilidad confesó que aspiraba, y automaticamente quedó out.
Cuando quiso enmendar su error, anunciando que se retiraba del abanico de aspirantes y que aceptaría la embajada de Colombia ante la ONU, nadie le creyó. Por el contrario, su nombre cobró nuevamente una fuerza inusitada, y entre más declaraciones dio a los medios insistiendo en la seriedad de su retiro, más se pensó en él como la carta que planeaba a última hora sacarse el liberalismo de la manga para la Alcaldía de Bogotá.
Pedro Gómez tampoco tenla votos, con lo que llenaba el primer requisito. En ningún momento confesó que aspiraba, con lo que llenaba el segundo. Pero conoce a fondo los problemas de la ciudad, en su calidad de gran urbanizador, y eso definitivamente lo descalificaba. También quedó descartado.
Que se sepa, en los acuerdos Mestre-Galán quedan, por lo pronto, sólo tres nombres: los de Patricio Samper, Fernando Hinestrosa y Otto Morales.
Los expertos en politología liberal dan por hecho que pronto descabezarán a Patricio Samper. Sus grandes conocimientos sobre Bogotá --que ha venido acumulando a través de su larga trayectoria por el Concejo y por varios cargos distritales --constituyen un fuerte lunar en su hoja de vida, independientemente de si tiene ganas y votos. Es muy probable, entonces, que a Patricio lo mate el hecho de ser considerado gran experto en el tema del Distrito, con lo que hasta el momento de escribir estas líneas el abanico de precandidatos se reduciría a los nombres de Hinestrosa y Otto Morales.
Ambos llenan a la perfección los tres requisitos, empezando por el de no tener votos. El último cargo público lo ocuparon en su calidad de ministros en los gobiernos de los Lleras, y desde entonces han continuado ejerciendo la política en abstracto.
Hinestrosa fue concejal de Bogotá hace más de 15 años, cuando Bogotá era otra ciudad. Se ha dedicado principalmente a las labores académicas en el Externado de Colombia, y es reputado como uno de los mejores juristas del país.
Otto Morales, por su parte, conserva intactas sus raíces manizalitas, y combina el ejercicio de su profesión de abogado con actividades intelectuales, entre ellas la autoría de varios libros. Ademas, Otto practica mejor que ningún otro colombiano el ejercicio de la bonomía, que se manifiesta a través de su legendaria y querida carcajada.
Ninguno tiene razones para conocer los problemas de Bogotá. El sur, para Hinestrosa, llega hasta el Externado, y para Otto hasta el Jockey.
Pero en lo de aspirar, hay una diferencia que los separa. Mientras de Fernando Hinestrosa aún no se ha escuchado decir "es ta boca es mía" en esa materia, Otto ya ha afirmado categoricamente que no aspira.
Y no solo eso. También ha lanzado fuertes diatribas contra la elección de alcaldes, difundidas a través de todos los medios de comunicación. Ha advertido sobre el peligro de que ésta se convierta en una "aventura jurídica y política", por falta de reglamentación de la ley. Ha manifestado que le preocupa la mayoría geográfica que el conservatismo podrá obtener con la elección de alcaldes, y ha denunciado la libertad con la que éstos podran manejar los dineros municipales. Los colombianos "vamos a quedar a las buenas de Dios, del alcalde y del tesorero", dice.
Pero además de no gustarle la elección de alcaldes, Otto ha dicho categóricamente que no le interesa ser candidato a la Alcaldía de Bogotá. Y lo ha dicho en varias ocasiones, formas y tamaños. Hasta se fue del país con el proposito de que su nombre no se tuviera en cuenta en estas negociaciones finales:
Ahora, cuando precisamente por todo lo que ha insistido en que no aspira a ser candidato, parecía existir consenso en torno a su nombre entre oficialistas y galanistas, Otto ha manifestado una vez más, pero esta vez por escrito, que "por razones personales tengo que declarar que no acepto siquiera integrar el grupo de candidatos que se van a discutir".
Por eso, si hubiera que escoger entre las posibilidades de Fernando Hinestrosa y de Otto Morales, yo apostaría por Otto. Porque mientras el primero llena el requisito de no haber dicho jamas que aspira a la Alcaldía de Bogotá, el segundo le lleva la ventaja de haber afirmado categóricamente que no le interesa ser alcalde de Bogotá.--
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