Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2009/09/23 00:00

Padilla y la revolución impensable

Fue igualitario y antiesclavista y fue fusilado por ello y silenciado por quienes deciden qué merece ser recordado.

Wieldler Guerra

El próximo 25 de septiembre se cumplirán 181 años de la llamada conspiración septembrina ocurrida en 1828 que culminó con el inicuo fusilamiento del general José Prudencio Padilla López, uno de los más destacados representantes de la región Caribe en la lucha por la independencia de la Nueva Granada y Venezuela.
 
Este hombre, un pardo, hijo de un hombre negro y una mujer wayuu, participó en la batalla de Trafalgar, fue dos veces senador y Bolívar le llamó en una de sus cartas “el hombre más importante de Colombia”. Hoy parece haber sido olvidado por los afrocolombianos, los zulianos, los indígenas y aun por la Marina de Colombia que creó y defendió hasta con su sombra.

No fue perseguido y fusilado por conspirador, pues ya estaba detenido cuando ocurrió la conjuración, ni por santanderista, ya que había sido por mucho tiempo el amigo más cercano de Bolivar en el litoral neogranadino sino por el temor, infundado o no, de que encabezara un movimiento social igualitario y antiesclavista similar al que había ocurrido en la isla de Santo Domingo desde finales del siglo XVIII.
 
Padilla no solo luchó por obtener la independencia de España sino que se opuso a la preservación de las jerarquías raciales heredadas del orden colonial hispánico. Buscó la equidad social en las esferas pública y privada de los llamados “pardos” discriminados por la elite blanca aun en ciudades criollas como Cartagena.

Como lo ha afirmado la historiadora Aline Helg en su libro Liberty and Equality in Caribbean, Colombia, 1770-1835, Padilla empleó las categorías raciales como ideas para la movilización política y por ello sus detractores le acusaron de pretender crear una segunda república de Haití en Colombia.
 
Ambos, Padilla y la Revolución Haitiana, compartieron un mismo destino: el de haber sido silenciados desde los espacios de poder en donde se decide que es relevante o no para ser considerados tópicos legítimos de investigación y de memoria. Son, por su asociación con el racismo, la esclavitud y el colonialismo, una simple nota al pie dentro de un orden narrativo universal y nacional. .

El antropólogo haitiano Michel-Rolph Trouillot, quien analiza los dispositivos de poder que buscan silenciar el pasado, observa que la relevancia histórica de un suceso no depende de su impacto original sino de cómo lo inscribimos en el tiempo.
 
El inesperado triunfo de la revolución de los esclavos haitianos fue impensable para Francia y para Occidente y sorprendió hasta los más radicales ideólogos de la revolución francesa. En consecuencia, fue considerado parte de una oblicua historia médica pues era la victoria de la "enfermedad".
 
Para aislarla y evitar su diseminación Haití fue sometida a un prolongado bloqueo por Estados Unidos y otras naciones durante gran parte del siglo XIX. A pesar de haber recibido ayuda del gobierno de Haití para nuestra independencia Colombia contribuyó a ese aislamiento.

Este suceso fue la sombra que cobijó la figura del Almirante Padilla durante su azarosa vida militar y política. Quizás por ello su efigie no está en los billetes de la República. Aunque algo de sus acciones perdura en la memoria popular pues, como dijera Borges sobre la de Junín “una batalla puede ser eterna y prescindir de los ejércitos con clarines”, así Padilla y la del lago de Maracaibo son hoy “dos civiles que en una esquina maldicen a un tirano, / o un hombre oscuro que se muere en la cárcel /"
 
*Wieldler Guerra es antropólogo y profesor de la Universidad del Magdalena.


wilderguerra@gmail.com

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