Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1999/12/27 00:00

País de cacos

Los extranjeros se asombran: no es posible que sólo 20.000 guerrilleros armados tengan en jaque a todo un país de 40 millones de habitantes.

País de cacos

Los extranjeros se asombran: no es posible que sólo 20.000 guerrilleros armados tengan en jaque a todo un país de 40 millones de habitantes. Las cifras no dan para eso. Ni en Nicaragua, ni en El Salvador, ni en Afganistán, ni en Angola, ni en Camboya, ni en Vietnam, países que han tenido guerrillas poderosas, se vio nunca nada semejante.

Uno intenta explicar la situación: es que la topografía es difícil. Colombia es un país vasto y montañoso, selvático, sin carreteras... Sí, bueno, pero el problema no se limita a la selva y las montañas, donde no hay carreteras. Al revés: las guerrillas colombianas viven de hacer ‘pescas milagrosas’ en las carreteras que hay. Y a propósito ¿por qué no hay más carreteras?

Uno amplía la explicación: es que el Ejército no es eficaz. Está mal armado, mal adiestrado, formado por soldados campesinos reclutados a la fuerza. Y está además el problema de la droga: no hay que olvidar que Colombia está en guerra contra la droga, y a ella se dedican el Ejército y la Policía. No pueden dedicarse también a combatir la guerrilla. ¿Y por qué no? Porque la ayuda militar norteamericana no es para eso.

Es difícil explicarles estas cosas a los extranjeros.

No hay carreteras —ni ríos, ni selvas— porque se las han robado. El Ejército no es eficaz porque se lo han robado: las armas, las botas, las raciones de campaña, la ayuda militar. Y si se lo han robado todo es porque no hay Estado: se lo han robado también. Y lo poco que ha quedado de él está exclusivamente al servicio de la política antidrogas de Estados Unidos. Dicen que tenemos “el mejor policía del mundo”, pero será bueno para ellos: aquí en Colombia se lo roban todo en sus narices. ¿Y quién se ha robado el Estado, y entregado sus raspas a Estados Unidos? Pues quienes lo han manejado, naturalmente. Los partidos Liberal y Conservador. Los presidentes liberales y conservadores. Los parlamentarios, los ministros, los gobernadores, los alcaldes, los concejales. En suma, y en resumen: los políticos profesionales.

Objeta el extranjero: en todas partes roban los políticos. Y aclara uno, casi con insensato e inconfesable orgullo: es que los nuestros roban más. Allá robarán también, pero no se roban todo. En Colombia se roban todo: ríos, selvas, carreteras, fondos de pensiones, armas del Ejército, marranos y gallinas de los campesinos que en consecuencia se vuelven guerrilleros, comida de los presos, lápices del Congreso. Todos roban de todo. Y además son muchos. ¿Más que los guerrilleros? Sí, 10 veces más. ¿Y son ricos? Sí: todos son ricos. Bueno, pero todo eso que se roban, si se reinvierte... No, no: es que tienen la plata por fuera ¿Y los ricos que no son políticos? ¿No los hay? Sí, pero ellos también tienen la plata por fuera. Es que en Colombia hay mucha inseguridad, hay que comprenderlos. Si dejaran la plata aquí, se la robarían: la guerrilla, o la inflación, o la policía, o la delincuencia común, que como no hay trabajo también roba mucho. O los políticos. Este es un país de cacos.

El extranjero entiende por fin, y calla.

(A propósito de los ricos, leo en esta revista un comentario admirativo referido al Grupo Santo Domingo, o como se llame ahora: pese a las adversidades, el Grupo “da una señal clara de que está en Colombia para quedarse”. No se va del país. ¿Cómo? ¿Pero acaso toda la plata del Grupo, o como se llame ahora, no es hecha en el país? Porque da la impresión de que el redactor del artículo cree que el Grupo es una multinacional extranjera que invierte audazmente en Colombia plata traída de afuera. Y la cosa es al revés: es una multinacional colombiana que invierte afuera plata sacada de Colombia.) n

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.