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Opinión

  • | 2012/09/05 00:00

    Para cerrar el conflicto armado hay que contar con Álvaro Uribe Vélez

    La paz se hace entre enemigos que han buscado eliminarse, de ahí la importancia de que en este proceso participe Uribe, quien representa actores que se van a ver convocados e interpelados a realizar transformaciones.

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Vivimos un momento excepcional en la vida de Colombia. Estamos ante la posibilidad cierta de cerrar medio siglo de ejercer una acción política con armas, por parte de las FARC y del ELN, lo cual es una extraordinaria noticia para la sociedad colombiana y para la región.
 
El presidente Juan Manuel Santos y Timoleón Jiménez le han anunciado al país que han logrado una agenda para construir un acuerdo que haga posible ponerle punto final al alzamiento armado. Es una agenda que tiene los puntos que dieron origen al conflicto, como el desarreglo en el campo para que parte importante del pequeño campesinado lleve una vida digna, y las garantías para participar y competir políticamente sin perder la vida. Estos son los dos temas por los que se inició el levantamiento armado y sobre los que pelechó el narcotráfico como fuerza social, política y económica, ubicado como tercer tema. Y, luego de tanta sangre, por supuesto que hay que tratar los derechos de las víctimas y la construcción de una verdad sobre responsabilidades y actuaciones. Estos son los temas centrales de la agenda.
 
Es una agenda acotada y centrada en las raíces del conflicto y las consecuencias de él, lo que habla bien de las partes: gobierno y FARC, que quieren buscar un acuerdo. Por eso han colocado los temas fundamentales, los que no pueden faltar, si se quiere en verdad, construir condiciones para una “paz estable y duradera”, como ambas partes lo han enunciado en sus intervenciones.
 
La paz se hace entre enemigos que han buscado eliminarse, de ahí la importancia de que en este proceso participe Álvaro Uribe Vélez, quien representa de manera genuina los actores sociales, políticos y económicos que se van a ver convocados e interpelados a realizar transformaciones que permitan construir un orden social, donde sea posible la convivencia civilizada, sin violencias, coerciones ni imposiciones.
 
Tenemos un mundo rural lleno de iniquidades, pobreza y violencias y este proceso trata de emprender un proceso de reformas que superen de manera paulatina pero cierta esta realidad que alentó, motivó y dio vida a tanta violencia. Si no hay un camino de reformas en el campo, la posibilidad de la paz, es lejana, por lo cual hay que contar con los actores del mundo rural que se han sentido a gusto con el tipo de desarrollo rural, afincado en la concentración, la exclusión y propenso a la violencia para defender sus intereses y este mundo esta en sintonía con Alvaro Uribe, de ahí la importancia de lograr su participación.
 
Alvaro Uribe logro con su empeño de derrotar a las guerrillas, llevarlas a un estado en que consideren de manera seria la alternativa del dialogo y la negociación, en ese empeño lo acompañó la mayoría de la sociedad Colombiana y contó con el concurso entusiasta y comprometido del hoy presidente Juan Manuel Santos, la historia le reconocerá a Uribe su determinación -no exenta de violaciones a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario- de contener y debilitar a las guerrillas, eso fue definitivo, para el momento que hoy vivimos, por esta razón, debería considerar su crítica cerrada y durísima al proceso que hoy se emprende y que debe dar resultados en los próximos meses.
 
La paz se hace entre enemigos que quieren dejar de serlo para convertirse en contradictores, los enemigos están en el campo de la negación mutua y buscan aniquilarse, los contradictores entran en el mundo del mutuo reconocimiento y buscan el apoyo social para adelantar sus proyectos, Colombia requiere de un amplio acuerdo para construir un pacto de convivencia y esto requiere del liderazgo, voluntad y animo de buscar fórmulas por parte de Alvaro Uribe.
 
El presidente Juan Manuel Santos y el jefe de las FARC, convocaron a TODOS los Colombianos a participar de este proceso, lo cual por supuesto incluye a un líder de primer orden como lo es Alvaro Uribe, con cuyas ideas e intereses estoy muy lejos de compartir, pero le reconozco el enorme liderazgo que tiene y el saber que representa por lo menos un tercio del país que ha acumulado poder e identidades con sus lógicas y sus formas de entender a Colombia. La paz es difícil sin el concurso de Alvaro Uribe, para que participe en los reordenamientos que Colombia requiere y que fundamentalmente están en cambiar el orden de exclusión, autoritarismo y poca democracia que se construyó en buena parte del mundo rural que el con tanto ahínco defiende.
 
La paz es mejor con el concurso de Alvaro Uribe, si no es posible, va a ser más difícil, pero no imposible.
 
Por último, falta una mesa con el ELN, esperemos que en esta dirección se avance en las próximas semanas.
 
*Coordinador de incidencia política de la Corporación Nuevo Arco Iris.
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