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Opinión

  • | 2011/02/10 00:00

    ¿Para pensar en el Mundial?

    Hoy Colombia respira tranquila. La selección de Bolillo apenas perdió 1-0 con España, Ospina duró 87 minutos con el arco invicto, a Armero lo vieron emisarios de equipos grandes y el equipo no hizo el ridículo esperado...

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...Se jacta la galería: perdimos, sí, pero contra los campeones del mundo. ¡Y hasta generamos opciones! ¡Salud!

Colombia respira tranquila y sueña con el Mundial. La misma que cree en las argucias de un expresidente que recalentaría un detector de mentiras. La misma que está más que dispuesta a premiar con la Alcaldía de su capital al tipo de los bolardos, los moños de navidad y las losas de Transmilenio, con el pueril argumento de que años después otro lo hizo mucho peor.

También respira tranquila la Colombia que se conforma con que el gran automovilista patrio quede de 29 y no de 30 en algún ignoto óvalo en Alabama y la que celebra como un gran logro el hecho de que las FARC estén hace ocho años “de rodillas”, aunque aún toque pedirles cacao hasta el cansancio para que cuando se les dé la gana suelten a un par de secuestrados.

Fantasea con el 2014 la Colombia que se conforma con que uno de los más importantes comentaristas deportivos de su televisión, ensimismado en las aventuras Shakira con Piqué, haya afirmado sin sonrojo –durante la transmisión del partido– que Iker Casillas apenas fue arquero suplente en el Mundial Sub-20 del 2005. No importa que para entonces el español tuviese ya 24 años y hubiese dado la vuelta olímpica como arquero titular –y gran figura- de España en el Mundial de esa categoría celebrado apenas seis añitos antes en Nigeria.

En cambio la otra Colombia, la minoritaria, la de los pesimistas, la de los “amigos de ‘lafar’”, la de losquenodejanqueestepaísprogrese, la de los insensibles que no se sienten más varones por agredir a Piedad Córdoba en un avión o –por usar un eufemismo honesto– la de aquellos que no tragan entero, y por tanto “deberían irse a Venezuela si no les gusta”, debió quedar más bien preocupada después de lo que se vio en la cancha del Santiago Bernabeu.

Entrando en materia, y en honor a la justicia, se le reconocen a Bolillo dos cosas: la selección de jugadores fue acertada y la sudadera manchada con guarapo se quedó en Medellín. De ahí en adelante pocas cosas que rescatar en uno de los partidos más sobrevalorados que haya jugado Colombia en años.

Sobrevalorado porque más que un amistoso entre iguales, parecía una de esas peleas de Mike Tyson en sus decadentes años 90, en las que para que los incrédulos creyeran que alguna vez había sido campeón del mundo le ponían al frente a cualquier bulto de grasa y hueso que generalmente saltaba al ring muerto del susto.

A veces, pese al pánico, el infortunado sparring casi lograba coronar un golpe. Así como contra España, Aguilar y algún otro estuvieron a punto de meterla en jugadas aisladas. Sin embargo, el temor era evidente. No en vano a Colombia por momentos se le vio jugar 4-6-0, es decir, sin ningún hombre en punta, con hombres de ataque como Giovanny y Dayro Moreno, que parecían más bien ubicados como volantes de marca, programados neurolingüísticamente para no traerse una goleada.

Llámese como se quiera, susto o precaución, de nada sirvió, en todo caso, renunciar a proponer algo. A diferencia de lo que les pasó a otros que adoptaron la misma vía –los suizos en el Mundial, por ejemplo–, Colombia no pudo meter la que tenía que meter para darse el lujo encerrarse. Por el contrario, con el tardío y solitario gol español –evocador de Tyson mandando a la lona al saco de papas de turno–, a Bolillo le habría dado lo mismo cumplir su sueño de ir a cine a ver el Avispón Verde, en lugar de aparecerse por el estadio.

Si, de acuerdo, el rival era el campeón del mundo. Pero no es ni mucho menos el Brasil del 70, Maradona y sus diez compañeros en el 86 o la Alemania del 90. Por el contrario, es un equipo que desde Sudáfrica dejó dudas a quienes aún recuerdan que avanzó en gran parte gracias a crasos errores arbitrales –por llamarlos así–, pero que después no ha hecho otra cosa que el ridículo. Basta preguntarles a argentinos y portugueses.

Eso sí, a manera de consuelo se debe decir que España ha brillado y se encuentra invicta en las eliminatorias a la Eurocopa. Estamos entonces apenas al nivel de selecciones poderosas como Andorra, Liechtenstein, Islas Faroe, Georgia o San Marino. Se debe suponer que eso tiene que hacernos felices. ¿Pero para pensar en el mundial?
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