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Opinión

  • | 2008/07/22 00:00

    ¿Para qué aguar la marcha?

    Julio César Buitrago, rescatado el pasado 2 de julio propuso marchar en contra del secuestro, y organizaciones de la sociedad civil acogieron su idea. ¿Por qué habría de exigirles que incluyeran un listado más amplio y plural de causas, como lo reclamaron los opositores de la movilización del 20 de julio?

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A diferencia de otros años, este 20 de julio miles salimos a marchar contra el secuestro, muchos colombianos celebramos la independencia y la libertad con conciertos simultáneos en más de mil municipios del país y varias ciudades del mundo. Marchamos porque rechazamos el secuestro y por solidaridad con los familiares de cientos de secuestrados que permanecen en las selvas y montañas de Colombia.

Pero no faltaron quienes estuvieron listos a empañar la iniciativa. A la invitación a marchar, hecha por familiares de secuestrados y organizaciones de la sociedad civil, algunos respondieron con la consigna de no marchar. ¿La razón? La marcha convocada para el domingo no condenaba el “genocidio paraestatal”, ni las alzas en la canasta familiar, ni los “salarios miserables”, ni el “desmesurado incremento” en el precio de la gasolina, ni la falta de protección de los recursos naturales, ni la falta de “soberanía alimentaria”, ni la violación al “derecho al agua”, ni etc…etc. Quienes lanzaron esta consigna, también subrayaron que se trataba de una marcha convocada por el gobierno y sus seguidores, “un intento de glorificar el uribismo”, que calificaron como “aparataje calculado para exaltar la bondad del actual gobierno de Uribe” (ver por ejemplo http://colombia.indymedia.org).

Para los que participamos en la marcha y venimos trabajando en la búsqueda de caminos que permitan superar el conflicto en Colombia, tales afirmaciones no pueden pasar desapercibidas y son un llamado a la reflexión.

Para comenzar, sí, es cierto: la marcha no era por todos y cada uno de los problemas que aquejan al país, muchos de los cuales bien ameritan varias marchas. La del domingo era para exigir la libertad de cientos de secuestrados que permanecen en poder de grupos armados ilegales. ¿Qué hacer entonces, negarnos a marchar?

También es verdad que el gobierno venía trabajando hace meses en la celebración del domingo. La convocatoria de artistas para esta fecha comenzó hace varios meses cuando la Ministra de Cultura anunció que este año Colombia celebraría el día de su independencia de una forma diferente. La iniciativa bautizada como Gran Concierto Nacional – Música para la Convivencia buscó ir más allá de los desfiles militares y actos protocolarios que por tradición marcan el ritmo de esta fiesta nacional. ¿Si no el gobierno, quién más estaría llamado a organizar la conmemoración de la independencia? ¿Debería Colombia apartarse de los demás países del mundo en esto?

La Marcha por la Libertad de Todos los Secuestrados fue propuesta por el sargento de la policía Julio César Buitrago, rescatado el pasado 2 de julio tras diez años de secuestro. Esta propuesta fue acogida y liderada por organizaciones de la sociedad civil que en otras ocasiones han llamado a marchar para exigir la liberación de los secuestrados y en contra de otros actos que también atentan contra la paz. ¿Habría que exigirles que incluyeran un listado más amplio y plural de causas? ¿Debemos rechazar la idea por el tema de la convocatoria o por su fecha?

Por conveniencia, por coincidencia o por la sencilla razón de que el 20 de julio es una fecha emblemática, quizás la más próxima después del rescate del pasado 2 de julio, la Música para la Convivencia y la Marcha por la Libertad se unieron en una fórmula que resultó exitosa para muchos y confusa para algunos. Hagamos claridad: ¿Para qué aguar la marcha? ¿Por qué empañar la iniciativa inyectándole una polarización que no tiene y no tendría porque tener?

En nuestro país hay acciones y omisiones que es necesario denunciar, pero también es cierto que existen organizaciones serias que trabajan por la paz y que, a pesar de tener puntos de vista tan diferentes, coincidimos en tener la cordura para sumarnos a la marcha y en hacer críticas rigurosas a hechos condenables. Quizás este sea un buen momento para invitar a la reflexión y, por qué no, exigir seriedad y cordura, a quienes nos ofrecieron sus argumentos para no salir a marchar.


Ángela Rivas Gamboa es Coordinadora del Área de Sector Privado y Conflicto de la Fundación Ideas para la Paz.
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