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Opinión

  • | 2011/11/28 00:00

    Para sobrevivir en el 2012...

    En realidad el 2012 puede ser un gran año siempre y cuando entre todos logremos neutralizar las enfermedades sicológicas.

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Es difícil encontrar en los últimos siglos un año más difícil para pronosticar que el 2012. Ello se debe a que en ningún momento anterior de la historia de la humanidad se habían unido los Mayas, Nostradamus, Nouriel Roubini, George Soros, las calificadoras de riesgo, el Ideam y Gustavo Petro para generar, cada uno dentro del ámbito de sus competencias e incompetencias, un estado semejante de incertidumbre y zozobra, que incluso ha llevado a algunos a pensar que en 2012 se acaba el mundo.
 
Nada más equivocado. Los Progresistas no dan para tanto. En realidad el 2012 puede ser un gran año siempre y cuando entre todos logremos neutralizar las enfermedades sicológicas que se desarrollan en el caldo de cultivo de los pronósticos fatalistas de los gurús: la ceguera colectiva y la laguna selectiva.
 
La ceguera colectiva es un estado sicológico que impide ver lo obvio. Si bien es cierto que la economía mundial se encuentra en un estado calamitoso, es muy improbable que en el 2012 se repita la brutal crisis de 2008. Estados Unidos se recupera lentamente, comienza a verse la luz al final del túnel en el sector hipotecario y Roubini enmudeció después de haber diagnosticado erróneamente la recesión gringa. Primer error.
 
En Europa nadie serio vaticina la contracción económica de la zona en 2012 y pocos se dan cuenta que el peor escenario de Soros, de salida forzada de tres países, es precisamente el principio de la solución. La depuración de la zona será su fortaleza futura, sacando a los países que estaban quebrados incluso antes de la crisis de 2008.
 
La laguna selectiva consiste en la pérdida parcial de la memoria de los colombianos. Su síntoma es una inmensa incertidumbre respecto al desenvolvimiento de la economía local en medio de la supuesta crisis externa del 2012. Pero eso, precisamente, fue lo que vivió Colombia en 2009 tras la debacle de la economía internacional del 2008. Al país se le olvidó que salimos muy bien librados y que en 2012 no vamos a sentir los efectos de dos factores que magnificaron el choque externo anterior: el incremento insensato de tasas de interés y encaje del Banco de la República en plena recesión externa y el brutal desplome del mercado venezolano.
 
En contraste, se recuerda como si fuera ayer el final del decenio de los 90, cuando Colombia era un paria internacional, con banda cambiaria y una gran escasez de dólares. Y también se olvida que en 2007 y 2008 tuvimos un fuerte aumento del consumo apalancado con crédito del cual salieron intactos los bancos criollos, no obstante la desaceleración del año siguiente.
 
Tres indicadores clave para combatir el pesimismo: el precio actual del petróleo de casi 100 dólares el barril (muy bueno para Colombia pero terrible para el Dr. Juan Manuel Corzo); la tasa de desempleo de un dígito (muy bueno para Juan Carlos Echeverry que conserva el empleo); y el crecimiento del PIB del 5 por ciento no obstante que el mercado venezolano sigue cerrado y que la economía internacional está semicongelada.
 
* Vicepresidente Financiero Coopcentral, organismo cooperativo.
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