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Opinión

  • | 2012/09/22 00:00

    Partido de la U: ¿Transformación o disolución?

    Algunos fanáticos creían entonces que el uribismo sería un fenómeno como el peronismo en Argentina. Muy rápido se está esfumando la ilusión.

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Le oí decir a Miguel Gómez Martínez, representante a la Cámara, que quizás el Partido de la U debería nombrar un "liquidador" en vez de un nuevo presidente. Parece desproporcionado y dramático, pero es así. Las condiciones en que fue creada esta fuerza política cambiaron. El fin que animó su aparición ya no tiene ningún sentido. Eso explica el caos en que se encuentra.

Sé que las cosas en los partidos colombianos no son serias. Es más, muy pocos columnistas se ocupan de escribir sobre la marcha de ellos porque a los lectores poco les interesa su suerte. Pero esta vez los señores y las señoras del Partido de la U se deberían poner serios y la ciudadanía debería presionar para que esto ocurra. Es el partido mayoritario. A él pertenecen el presidente de la República y los presidentes de las dos Cámaras. En los dos años que vienen tienen la posibilidad de contribuir decisivamente a un quiebre en la historia del país poniendo fin al conflicto armado e iniciando la reconciliación nacional.

No sé si los colombianos olvidaron ya que este partido fue una creación de Álvaro Uribe, que se nombró U con la expresa intención de -por primera vez en la historia- darle un sello personal a una agrupación política. Algunos fanáticos creían entonces que el uribismo sería un fenómeno como el peronismo en Argentina. Muy rápido se está esfumando la ilusión. De la idea de resolver el conflicto armado por la vía militar -empeño fundamental de Uribe- se ha pasado al propósito de buscar una salida negociada. De la intención de darles impresionantes garantías a los grandes dueños de la tierra y a los poderosos inversionistas como fórmula para jalonar un salto económico, se ha pasado a intentar reformas sociales que, aunque tímidas y vacilantes, ponen al país a mirar en otra dirección.

El Partido de la U no ha podido ser el líder de este viraje. No estuvo unido para acompañar la aprobación de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, tampoco en el trámite del marco jurídico para la paz, en el viraje en las relaciones internacionales y en el inicio de las negociaciones con las Farc. La división entre los seguidores de Uribe y los partidarios del gobierno de Santos no permitió una acción unificada y decorosa.

Pero esto no es lo más grave. Como este partido atrajo en su formación a bastantes políticos aliados de los paramilitares y del narcotráfico tiene ahora a 20 parlamentarios metidos en líos judiciales y ha sido protagonista en tres escándalos recientes: la detención de Dilian Francisca Toro, segunda votación al Senado, acusada de vínculos con el narcotráfico; la vergonzosa confrontación entre el senador Eduardo Merlano -heredero de la parapolítica- y guardias de tránsito que lo indagaban por conducir en estado de embriaguez; y la destitución de Cielo González, gobernadora del Huila, con un largo prontuario de acciones y alianzas indebidas.

¿Será que hay líderes con visión y arrestos para acometer una transformación profunda del Partido de la U? ¿Será que es posible convertir a este partido en la cabeza de la reconciliación nacional? Tendrían que empezar por cambiar el nombre de la colectividad, partir cobijas con quienes mantienen su adhesión a Uribe y depurar las filas de los militantes vinculados a fuerzas ilegales y a escándalos de corrupción.

Nadie ha sido capaz de una empresa de esta naturaleza en Colombia. Líderes como Gaitán y Galán en el siglo XX se propusieron transformaciones partidarias de gran calado y murieron en el intento. Lo más probable es que este partido siga ahí, de tumbo en tumbo, aportándole algunos militantes al agrupamiento que se ha propuesto construir Uribe y buscando mayorías internas para apoyar las iniciativas del gobierno a cambio de puestos y contratos. Tampoco se atreverán a disolverlo para engrosar otros proyectos. Es la triste inercia de la política colombiana. No aparecerá un "liquidador" doctor Miguel Gómez, porque ni siquiera usted, que ha sido tan crítico de este gobierno, es capaz de romper amarras y vincularse de una vez por todas al Puro Centro Democrático.
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