Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2011/10/01 00:00

    Pasar de Samuel a Petro

    A los gobernantes de Grecia también les reclamaron haber dejado la ciudad en ruinas, y miren la cantidad de turistas que las visitan.

COMPARTIR

Según confesó Inocencio Meléndez, los contratistas se referían a Samuel Moreno con el alias de la Doctora. Es una infamia. Reconozco que el exalcalde se parece a Eugenio, el de Condorito, pero ¿no podían endilgarle un alias un poco más intimidante? ¿No podían tomárselo en serio al menos para eso?

-¿La Doctora se toma un tintico? -le preguntaba Yuri Chillán cada vez que entraba al despacho.

Yuri también es nombre de doctora, o al menos de baladista. Ya lo veo cuando cante en la Fiscalía:

-Yo me llamo Yuri, y voy a cantar La maldita primavera.

Otra que llamaba Doctora a Samuel era su mamá, la Capitana, aunque siempre con un dejo de ironía:

- ¿Y la Doctora es que no piensa tender la cama hoy o qué? -lo recriminaba cuando entraba a su cuarto.

Ante tanta ignominia, quise visitar al alcalde en su humilde celda de los Carabineros para darle ánimo. Me alegró encontrarlo ya vestido de doctora, con sastre y con enaguas, como era su sueño. Las esposas parecían pulseras. La pinta le lucía.

-¿Cómo va, señor alcalde? -lo saludé.

-Mal, mija -me dijo de mala gana mientras se barnizaba las uñas con esmalte, -me acusan de celebración indebida de contratos, como si celebrar en familia cada contrato fuera indebido…

-¿Y el cargo de costreñimiento? -indagué.

-¡Cuál costreñimiento! -reviró, mientras se las soplaba-: si yo tomo laxantes...

-¿Seguro no cohonestó, doctora?

-Es que a Iván y a mí nos enseñaron en la casa a ser honestos entre ambos, es decir, a cohonestar.

Pobre la Doctora. Merece una reivindicación. Su trabajo no fue tan malo. Miren la ciudad que nos dejó: hay violinistas en todas las esquinas; la gente lee en los cafés; las truchas nadan en los ríos. ¿Qué es la destruida 26, cubierta por unos telones verdes, sino el gran corredor verde que ahora prometen otros candidatos? Noble, como era, la Doctora además apoyaba el deporte, o por lo menos a Millos. Sí: iba al estadio cuando ya había comenzado el partido y se devolvía antes de que acabara, y muchas veces, reconozcámoslo, solo veía el entretiempo, que era lo que más le gustaba, lo que comprendía mejor. Pero eso también es meritorio.

Sino que los grandes líderes se adelantan a su época y suelen ser incomprendidos. A los gobernantes de Grecia también les reclamaron en su momento haber dejado la ciudad en ruinas, y miren ahora la cantidad de turistas que las visitan.

Por fortuna, según las últimas encuestas, el próximo alcalde de la ciudad será Petro, que es el Samuel de hace cuatro años. La historia se repite. De nuevo ganará el candidato menos técnico. Petro apoyó a Samuel y Samuel a Petro, y, como decía Peñalosa, ninguno de los dos sabe administrar un parqueadero, lo cual es una afirmación infame: estoy seguro de que Petro sí puede administrar un parqueadero, y creo que todos debemos apoyarlo para que, en lugar de aspirar a la Alcaldía, lo haga. Es un bonito reto para él. Podría darle un descuento a Vladdo, su copartidario, cuando llegue en el Mercedes. Ahora bien: si yo fuera Vladdo, por elemental coherencia ideológica no me prestaría para ser imagen de la Mercedes, sino de los jeeps Lada, del mismo modo que José Obdulio debería ser imagen de las camionetas burbujas con vidrios polarizados. Pero la publicidad, al igual que la política, es dinámica.

Lo cierto es que Petro puede ganar, pese a que es el que menos conoce la ciudad: en Caracol declaró que no permitirá hacer conciertos en El Campín porque la grama no soporta grandes pesos, como si Léider Preciado no jugara allá cada domingo.

Yo aprecio mucho a Petro, a pesar de que se dejó apoyar por la Anapo y luego la criticó; y de que criticó al procurador y luego lo apoyó, y celebro que la estrategia de no volverse a poner la camisa color curuba que usaba en la campaña pasada le haya funcionado. Ahora la única manera de atajarlo es que surjan alianzas como la de Mockus y Gina, que ella misma selló con unas palabras inmortales:

-Me uno a Antanas, marica.

Tengamos en cuenta algo: ni Mockus ha aprendido a hablar de corrido, ni Gina ha escupido la papa que tiene en la boca. Y, sin embargo, los dos lograron comprenderse.

Gracias a ese ejemplo se cocinan más alianzas: el señor del PIN con el señor del Polo, una vez cada uno aprenda cómo se llama el otro; David Luna con un adulto, o al menos con alguien de mayor altura, como el Paparazzito, pese a que puede quemarse de nuevo; y Dionisio Araújo con el muñeco Tal Cual, al cual, según dice una fuente, el candidato le hace la voz.

Pero ninguna unión me gusta tanto como la de Peñalosa con Uribe: qué envidia de alianza. Qué daría yo por conocer a J.J.; por contratar a Uribe para que me apoyara. Estuve a punto de lograrlo, pero se me adelantó Peñalosa, que a su vez se le adelantó a un restaurante de corrientazos que también quería al expresidente para que le hiciera promoción con un megáfono.

Pese a todo, continúo con mi candidatura a la Alcaldía de Bogotá. Reivindicaré la obra de la Doctora. Le asignaré una bomba de gasolina a mi cuñada. Le diré "Doctor" a Clara López. Y lo visitaré a él, a la Doctora, cuando lo trasladen al Buen Pastor. Pobre país: sin Arias en el campo ni Samuel en la ciudad, nos espera un futuro negro. Nuestra única esperanza es que Petro monte un parqueadero.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.