Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2016/07/07 16:04

¿De la operación jaque a disidentes?

El presidente Santos dijo al Frente 1 de las FARC que dejaran a un lado las dudas y entraran al proceso, porque esta es la última oportunidad de vivir en paz, de lo contrario les espera una tumba o la cárcel.

Pedro Arenas Foto: Semana.com

Justo el mismo día (Julio 6 de 2016) en que el Presidente Santos visitó El Retorno, un municipio que adoptó el nombre del programa de radio que promovió a finales de los años 60s la colonización de baldíos en el Guaviare, varios medios de prensa dieron a conocer que el Frente Primero de las FARC EP se declaró en disidencia desconociendo los acuerdos avanzados en la Mesa de La Habana. 

El Presidente Santos llegó a este pequeño poblado enclavado en el nacimiento del Caño Grande, conocido como la capital ganadera de ese departamento, para hacer pedagogía del proceso e informarle a sus habitantes sobre la importancia del proceso de paz, así como invitarlos a apoyar activamente el plebiscito a favor de los acuerdos. Pero en su discurso tuvo que referirse al Frente 1 de las FARC. En sus propias palabras les dijo “dejen a un lado las dudas y métanse al proceso, esta es la última oportunidad de vivir en paz, de lo contrario les espera una tumba o la cárcel”. 

Desde hace varios meses en las poblaciones del centro y sur del Guaviare se venía hablando de supuestas declaraciones de líderes de ese grupo guerrillero que señalaban que no estaban de acuerdo con lo que sus jefes en La Habana venían negociando. Sin embargo, no se conocía una comunicación oficial de dicho frente. Esta se habría producido con motivo de la visita del Presidente. En ella señalan que “este proceso solo busca la desmovilización de las guerrillas, que solo habría desarme de la organización pero no cambios reales para el pueblo y que las zonas de concentración son para guerrillas derrotadas”. 

No se conoce aun un pronunciamiento oficial de la delegación de paz en La Habana. A su vez el Jefe Negociador del Gobierno nacional este mismo día ha comunicado que el proceso arranca una fase definitiva que incluirá la presencia en el país de dirigentes de las FARC quienes hablarán directamente con sus tropas y bases para encaminarse a la firma del Acuerdo Final. También, se ha conocido que los jefes de las FARC se aprestan a realizar su Décima Conferencia Nacional la principal instancia de decisión de esa guerrilla la que seguramente dará lineamientos para la recta final del proceso y para su tránsito hacia fuerza política.

Y quién es el Frente Primero que se autodenomina “Armando Ríos”?. Según unas fuentes de prensa basadas en informes de fuerzas de seguridad estatales se trata de un grupo con unos 60 hombres (El Espectador). Al tiempo otras versiones señalan que tendría más de 150 combatientes (BluRadio). A su vez El Tiempo advierte que según inteligencia militar podría contar con unos 400 hombres. Esta fuerza estaría dedicada a la extorsión, el narcotráfico y el comercio de armas, según citaron algunos periódicos. 

Este grupo ingresó al sur del Guaviare a principios de los años 80s. Se ubicó entre La Libertad, Calamar y Miraflores y posteriormente se extendió hasta el Vaupés. A finales de esa década atacó las bases de Policía en Calamar, Retorno y Carurú. Durante los años de despeje del Caguán se movía sin ninguna oposición del Estado en toda esa región. Su fortaleza lo llevó a convertirse en el grupo clave en las ofensivas que el Bloque Oriental dirigió contra las bases policiales y militares de Miraflores y Mitú a finales de los años 90s. Y sin ningún contradictor en el año 2000 declaró a toda la cuenca de los ríos Unilla, Itilla y Vaupes como la República independiente Armando Rios. Allí alcanzaron a expulsar a todas las autoridades civiles, expedían un tipo de cédula y controlaban toda la actividad socioeconómica. 

Pero, el Frente Primero recibió fuertes golpes a partir del Plan Patriota a fines del año 2002. Aunque se enfrentó con el ejército en los propios cascos urbanos, donde permanecían sus mandos, no pudo contener la retoma militar de Calamar y tampoco la de Miraflores. Las Fuerzas Militares controlaron los puertos de aquellos ríos, así como las pistas de aterrizaje y ello llevó a este grupo armado a replegarse en las veredas más selváticas. Sin embargo, su capacidad se puso a prueba cuando fueron los encargados de la custodia de personalidades políticas como Ingrid Betancurt, de militares y de contratistas norteamericanos secuestrados por las FARC, conocidos como “canjeables”. 

Este Frente estaba a cargo de alias Cesar en 2008, cuando se realizó la Operación Jaque. Durante los meses posteriores en la región se produjo una fuerte confusión pues para los integrantes de ese grupo, Cesar traicionó a las FARC y según dijeron a las comunidades, él mismo había negociado lo ocurrido con el Ejército, poniendo en entredicho el presumido éxito de tal operación. Con la captura de Cesar y de su lugarteniente alias Gafas, el Frente atravesó un periodo de desconfianzas y de debilidad. Luego las Fuerzas Militares señalaron a Arsenio a quien le decían kokorico de ser el encargado de reorganizar esta facción y por ello a principios de 2010 ofrecieron recompensa por su captura. Actualmente su liderazgo estaría a cargo de Néstor Vera a quien apodan ¨Iván mordisco¨.

Sin embargo, varias dudas surgen sobre la presunta disidencia del Primer Frente: Esa estructura ha respetado todas las ordenes emitidas desde La Habana respecto de cese de fuego unilateral, de cese de reclutamiento de menores y de secuestro, entre otras decisiones. De hecho, recientemente, ese grupo entregó a 7 indígenas que fueron dejados en manos de la Junta comunal de la vereda Barranquillita para “que se reintegraran a su familias”. Aquí la información al respecto http://caracol.com.co/radio/2016/05/20/nacional/1463755696_244582.html

Otra inquietud surge respecto de la presencia del Bloque Oriental en la Mesa de Conversaciones. En principio fue el médico Mauricio quien lideró la comisión negociadora de las FARC que junto a Enrique Santos elaboró la Agenda para el fin del conflicto. Después, ha estado en la subcomisión técnica militar Carlos Antonio Lozada liderando las negociaciones para la dejación de armas, la concentración de las tropas y las garantías para el fin de la guerra. El médico Mauricio ha sido entrevistado hace pocos días por la Agencia Rema manifestando su apoyo a lo acordado y Losada es protagonista. A su vez, Edinson Romaña forma parte del equipo de apoyo en La Habana y Gentil Duarte veterano jefe de esa región también ha estado en la Mesa recientemente. 

De ser cierta la versión de una disidencia habría que preguntarse por la finalidad que esa decisión tendría. Igualmente, por la capacidad de resistir un enfrentamiento militar después del fin de las FARC como organización a nivel nacional. La región es extensa y la actividad comercial, ganadera, de transporte y de producción de pasta base de coca, ofrecerían recursos a un grupo como el Armando Ríos para sostenerse ante una ofensiva del Estado? El respaldo de comunidades que por años han tenido influencia de esa organización sería sostenible? Será que un grupo armado sin conexiones nacionales y respaldo puede seguir existiendo solo o requiere para ello de apoyos de otras agrupaciones con las que pueda hacer negocios? 

Las Fuerzas militares efectivamente se han fortalecido en la región. En Calamar existe hoy un gran batallón con alta capacidad de ejecución de operaciones en esa zona. En Miraflores otra unidad del Ejercito se ha desplegado, lo mismo que en Carurú. En todas las cabeceras urbanas hay puestos de Policía. Desde San José del Guaviare se despliega una Brigada de selva y varias otras unidades con gran apoyo tecnológico. Por otra parte, las comunidades de la región han visto con esperanza este proceso de paz. Allí se hicieron los foros para el punto 4 de la Mesa y han sido bien recibidos los anuncios de cese al fuego y fin de la “impuestación” decretada por Timochenko. 

Por otra parte, hay que considerar si el manejo de esta situación ha sido el más adecuado. Las amenazas y los desafíos públicos no parecen ser una forma convincente de parte del gobierno. A su vez para el Estado Mayor de las FARC esta posible disidencia representa un reto que no puede eludirse ante la opinión pública. En el pasado han dado muestras de que pueden mantener aglutinados a sus hombres y sus estructuras y ahora deberán atender esta situación lo más rápido posible, para lo cual tienen la oportunidad anunciada de esta etapa final de pedagogía en sus propios campamentos.

San José del Guaviare, Julio 6 de 2016

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