Sábado, 30 de agosto de 2014

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| 2013/06/29 00:00

Pequeños gigantes del Social Shopping

por Silvia Parra

A diferencia de una tienda en línea, con estas redes de compras se potencian la interacción y la generación de contenidos de los usuarios.

Para muchos consumidores en línea el comercio electrónico comienza y termina en Amazon.com, el gigante minorista que ha dominado el ecosistema virtual desde cuando nos presentaron el término e-commerce. Sin embargo, como en internet todo evoluciona al parpadear y el que se confía pierde, empresas jóvenes, con otros aires y nuevas ideas han llegado para evolucionar drásticamente el modelo tradicional y crear una nueva cultura en el sistema de compras por internet, que, por cierto, ha causado sensación entre los compradores online 


Sitios como Zappos, Diapers, Zuily, One Kings Lane y mis favoritas: Wanelo y Fab.com, han hecho que pasemos “del e-commerce al social shopping”, es decir, del comercio electrónico a la compra social o comercio emocional, y eso me gusta porque finalmente vemos cómo hemos integrado las redes sociales, el comercio y la productivad económica para favorecer tanto a quienes venden como a quienes adquieren productos. 


A diferencia de una tienda en línea, con estas redes de compras se potencian la interacción y la generación de contenidos por parte de los mismos usuarios en torno a los productos o servicios que se venden. El social shopping permite que cualquier comprador se sienta más tranquilo cuando una fuente confiable –un amigo– respalda la calidad de un artículo, sobre todo cuando lo que se necesita comprar es costoso, un computador, una cámara o un video juego. Antes no teníamos otra opción que creerle al vendedor lo que nos contaba sobre un servicio o producto, hoy tenemos el poder de indagar y comprobar la aprobación de la comunidad sobre un elemento través de foros y redes sociales antes de tomar una decisión de compra.


Y justamente esta mezcla de lo social, lo emocional y el comercio electrónico es lo que hace que hoy empresas jóvenes como Wanelo y Fab se estén convirtiendo en las pequeñas gigantes de la internet que le hacen sombra al emporio del comercio tradicional  abanderado por Amazon, Alibaba, eBay y Rakuten.


Wanelo, por ejemplo, se describe como el “Pinterest para los productos”, aunque a mí me recuerda más a Instagram, en su aspecto y en las acciones que la gente toma. 

La principal acción social en Wanelo consiste en “guardar” productos –el equivalente a  poner “me gusta” o darle un “pin” a cada item que le haya interesado–. Cada uno de estos artículos de la web permite ser comentado, discutido y brinda la opción de ver y seguir a personas que comparten los mismos intereses. 

A diferencia de Pinterest, todos los elementos de Wanelo son productos en que la gente puede hacer clic para comprar de inmediato en los sitios originales. Esto, por supuesto, es una gran ventaja para la monetización de la compañía, los inversores y los comerciantes.

Con esta interactiva y divertida manera de hacer compras online, en  Wanelo se guardan más de ocho millones de productos al día y con tan solo tres años de edad, ya cuenta con más de seis millones de usuarios registrados. 

El caso de Fab.com es aún más divertido y curioso, ¿quién iba a creer que de una red social gay iba a surgir el sitio de comercio electrónico de moda en la red hoy? Dos temas completamente diferentes. Jason Golberg y Bradford Shellhammer tomaron una arriesgada decisión en el 2011: matar su red social homosexual, Fabulis.com, que nunca logró despegar, y reinventarla como Fab.com, un espacio dedicado al comercio de objetos con diseño. Esta fue, con toda seguridad, la decisión más brillante que pudieron haber tomado en su vida.


Fab.com, con solo dos años de vida, se ha convertido en la pionera del comercio minorista en las redes sociales. En sus 24 meses de existencia, ya tiene registrados unos 14 millones de miembros, y sólo el año pasado generó ingresos estimados de 150 millones de dólares, creando una marca a largo plazo. 


¿Su clave? Dejar de vender y encontrar maneras de hacer que a la gente le den ganas de comprar. Incluirle el ingrediente emocional a las compras. En Fab encuentra categorías como muebles, accesorios para el hogar, tecnología, moda, arte, joyas todas muy creativas y con diseño. Su tesis es no comprar un elemento para cubrir una necesidad básica (como se haría en Amazon), sino adquirir algo especial y diferente en nuestras vidas a precios razonables.

El creador de la compañía, Goldberg, y su co-fundador, Shellhammer, constantemente proponen estrategias digitales para reinventar la marca, crearon una táctica de e- commerce que anima a los clientes a descubrir y seleccionar productos a través del trabajo colectivo. Diariamente envían correos electrónicos que avisan a los expertos en diseño para que observen las ventas de objetos poco comunes y de edición limitada. 


Hacen un seguimiento constante del número de personas que visitan Fab.com, por ejemplo desde Facebook, Pinterest y Google Plus, y también registran las entradas de Twitter que mencionan los objetos más nuevos del sitio, que servirán para determinar las ventas del día siguiente. Para ello ofrecen diferentes maneras de compartir los temas favoritos con sus amigos y contactos, a través de los diferentes medios sociales.


Hoy a Amazon le tiemblan las piernas por los que se hacen llamar los “Anti Amazon”,  compañías bebés de dos o tres años con un crecimiento vertiginoso gracias al juego mental que nos proponen de hacer un comercio electrónico emocional, diferente, de invitar a nuestros amigos a que influyan en nuestra decisión de compra, de integrar la tradicional tienda online en redes sociales para captar nuevos fans, generar tránsito hacia el sitio web, mejorar la reputación virtual y convertirse en la sombra de los gigantes del comercio electrónico tradicional.


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