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Opinión

  • | 2012/09/22 00:00

    Petardos contra el proceso con las Farc

    La derecha recalcitrante de este país está decidida a socavar el buen ambiente que existe alrededor de los diálogos entre el Gobierno nacional y la guerrilla de las Farc. ¿Hasta dónde estarán dispuestos a llegar?

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Continúan los petardos contra el proceso de negociación entre el Gobierno nacional y la guerrilla de las Farc. El primero de ellos fue “denunciar” que el presidente Juan Manuel Santos estaba adelantando conversaciones con voceros de la guerrilla de las Farc, como si eso fuera un delito; y el segundo, a través de una columna de opinión que introduce “sospechas” sobre la manera cómo se estarían relacionado algunos negociadores de un lado y del otro para, en apariencia, minimizar asuntos delicados que se habrían dado en el país y que fueron resueltos en Cuba.
 
Van dos petardos. Y no serán los únicos. Razón por la cual debemos empezarnos a preocupar por las condiciones que afrontará el país en esta búsqueda de una salida negociada al conflicto armado que padecemos hace más de 40 años.
 
Todo indica que habrá una arremetida de sectores de la derecha durante las semanas previas a la instalación de la mesa de negociación en Oslo, Noruega, el próximo 8 de octubre, con el fin de debilitarla, crear un clima de desconfianza entre las partes y, más allá de ellos, entre la opinión pública nacional e internacional, y conducirla al fracaso.
 
Debatir si el columnista mintió o no, si falseó la realidad, si a partir de un dato construyó una ficción, es interesante claro, pero más allá de establecer si lo hizo o no, si faltó a la ética periodística o no, lo que debe preguntarse es cuál es la intencionalidad del mensaje. Por lo menos ya ganó un peldaño: el escándalo suscitado a partir de su escrito es ya un éxito para sus fines, pues provocó que se leyera masivamente.
 
Esa derecha recalcitrante seudointelectual, que cree poseer la verdad revelada y la custodia como el Can Cerbero, ese monstruo de tres cabezas y cola de serpiente que vigila la entrada al Hades, está decidida a todo lo que esté a su alcance para afectar el clima de esperanza que rodea los acercamientos con las Farc y para ello comenzó a aplicar diversos mecanismos que hacen parte de la llamada propaganda negra.
 
Uno de esos mecanismos es la “información tendenciosa”. Manuales soviéticos que han abordado este tema señalan que hay once reglas para fabricar ese tipo de información: 1) la mentira no verificable; 2) la amalgama o mezcla de verdad y mentira; 3) la deformación de la verdad; 4) la modificación del contexto; 5) la disolución; 6) las verdades seleccionadas; 7) el comentario enfático; 8) la ilustración; 9) la generalización; 10) las partes desiguales; 11) las partes iguales.
 
Dos elementos adicionales a estas recetas y que complementan la intencionalidad de la propaganda negra son la ironía y el ridículo, que los manuales sugieren utilizar como “armas” para fustigar al “enemigo”.
 
Si se lee con detenimiento la columna reprochada, se observan varios de esos aspectos: “rumbosa Mesa habanera”, “reunión extra de los "plenipotenciarios farosos"” y “OlicaFarc (Operación Limpieza de cara de las Farc)”, por ejemplo.
 
También hace parte de la aplicación de esos esquemas la manera cómo se refiere a las personas que hacen parte de su ficcional historia: “'Mauricio Jaramillo' el 'médico' y Sergio Jaramillo el 'filósofo'”. Al primero se le conoce así en las filas insurgentes, pero el segundo tiene esa formación académica, no obstante, la forma como son tratados pone al miembro negociador del Gobierno al nivel del alias, es decir, lo criminaliza.
 
El trasfondo de la historia narrada por el columnista es el secuestro. Y tras escuchar una y otra vez sus declaraciones es interesante detallar el énfasis que pone en esa práctica cruel de la guerrilla para socavar confianzas entre la opinión pública. En este tema se ve con claridad esa regla que alude al “comentario enfático”, un mecanismo de repetición aplicado inicialmente por los estrategas alemanes del Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei, también conocido como el Partido Nazi, en su propuesta de imponer un modelo basado en la supremacía racial y promover el exterminio judío.
 
La estrategia parece clara: hablar todo el tiempo del secuestro, un error de las Farc sin duda alguna, que ha sido inoculado permanentemente por las autoridades y los medios de información por lo que goza de particular sensibilidad ciudadana, por encima incluso de la desaparición forzada, más cruel y humillante. Con ello se buscará que la opinión pública no crea en las buenas intenciones que subyacen en esta nueva negociación y se constituya a su alrededor un clima negativo de presión para forzar los acercamientos, insisto, al fracaso.
 
Lo que se percibe es pues una estrategia que a mi juicio apelará a todos los medios posibles para afectar los diálogos del Gobierno nacional con las Farc. Es fácilmente previsible que se ejecutará en dos fases: la primera de ellas se desarrollará con fuerza hasta el 8 de octubre, día en el que se sentarán las partes formalmente a negociar; y la segunda, arrancará ese mismo día.
 
En esa primera fase es posible que se difundan rumores, falsas noticias, verdades a medias, supuestos informes de inteligencia militar señalando posiblemente “intenciones” de la guerrilla de atacar a algunas personalidades, nacionales y extranjeras, y testimonios de presuntos afectados por la guerrilla que desdigan de sus intereses de negociación. De hecho, ya comenzaron falseando la realidad a través de una reprochable columna, sobre la que el diario El Tiempo debe tomar medidas drásticas contra su autor.
 
En la segunda fase, una vez los diálogos comiencen y se trasladen a la isla de Cuba, es posible que las acciones de propaganda negra arrecien y bajo mecanismos diversos se insista en socavar no solo la negociación, sino los acuerdos a los que vayan llegando las partes. En este nivel de las conversaciones es muy probable que se recurra a acciones más complejas como las amenazas, las intimidaciones y el asesinato de algún personaje representativo para entorpecer el proceso.
 
La pregunta es: ¿hasta dónde estará dispuesta a llegar esa derecha recalcitrante para provocar el fracaso de la negociación? Vendrán tiempo difíciles, pues habrá más petardos.
 
* Periodista e investigador
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