Martes, 21 de octubre de 2014

| 2013/09/03 00:00

Petro cambiaría el pensamiento bogotano con el POT

El Plan puede lastimar susceptibilidades y organizar el desorden al que muchos están acostumbrados.

Foto: SEMANA

Empiezo con decirles que el decreto 364 de 2013, que modifica el Plan de Ordenamiento Territorial de Bogotá, tiene 445 páginas. ¿Las leyó todas?. 

Si las leyó, es lógico suponer que se percató de los principales objetivos. Por lo anterior, posiblemente se ha formulado las siguientes preguntas: ¿Cuándo se empezará a sentir sus efectos? ¿Cuánto será el impacto en el precio de la vivienda dado que busca aumentar la oferta? ¿Quién y cómo se regulará la compra y venta de viviendas y sus insumos? ¿Cuándo empezará la construcción del Metro? 

¿En qué momento se dejará de sentir el apiñamiento que existe en Bogotá? ¿Cómo beneficiará a Bogotá el gran ajuste ambiental que se pretende? ¿Los sistemas de aprovisionamiento y logística cómo se organizarán? ¿Las licencias de construcción otorgadas hasta el momento será que pasan el filtro del Plan? ¿Cómo afecta en los precios de la vivienda la delimitación del centro ampliado, perímetro urbano, suelo de protección y el límite del Distrito Capital?

Cada una de estas preguntas es el día a día en Bogotá. Hablando de insumos, sin lugar a dudas el principal es el cemento, que suficiente debate ha tenido. La Superintendencia de Industria y Comercio afirma que tiene pruebas contra las cinco cementeras del país y dice que las investigará por presuntos acuerdos de precios para la venta del insumo. 

Lo dicho obliga a pensar y creer que un gran porcentaje de la población se opone a los altos precios que ese gremio maneja. Si el POT busca también regular esos precios, ¿por qué se dice que tiene oposición de parte de los ciudadanos?

Hablando de la oferta, el Decreto pretende abrir el espacio disponible para construir. Este objetivo se busca básicamente de dos formas. Una es permitiendo aumentar el número de pisos que puede tener un edificio sobre todo en el centro de Bogotá. La otra es incentivando a los habitantes para que vivan por fuera de su actual perímetro y desalojen barrios. 

En este caso, es evidente que el control de la oferta y la concentración de servicios han producido fallos de mercado. El resultado de eliminar la concentración es que los precios caerán. 

Dado que se quiere eliminar la concentración, es necesario abrir el perímetro. Será necesaria una verdadera red de transporte que elimine distancias y tiempos. Pues bien, el Metro será el que puede lograr ese objetivo y pasaría ese medio de transporte, como también el Metro Ligero, a ser las principales formas de movilización.

El POT hace énfasis en el tema de ciudad región, lo que convierte a Bogotá en un espacio más dentro del territorio de Cundinamarca y alrededores. Se podría considerar como la piedra angular para la política de urbanización de otras ciudades. Para lo anterior, determina el concepto de una red de ciudades interdependientes de la región y ello será liderado por el Distrito Capital.

En los asuntos financieros de las firmas constructoras, el POT tiene un concepto que puede pesar mucho en sus intereses puesto que quiere eliminar estructuras que permitan la concentración en la producción de bienes. Dicho de otra forma, es eliminar oligopolios, oligopsonios y/o monopsonios. 

Hay temas que posiblemente toquen mayores susceptibilidades. Es el relacionado con el asunto de destinar eficientemente los recursos captados por créditos. Esto significa que el POT señala que esos recursos no se podrán usar con el fin de conseguir plusvalías. Es decir, las firmas constructoras deben lograr rentabilidades por la productividad de sus factores productivos pero no cobrando mayores precios para cubrir costos.

Por el lado de las licencias, el asunto puede que no sea muy halagador para ciertas firmas puesto que deberán ajustarse a los requerimientos que establece el Plan. Posiblemente resulte que más de una no pueda seguir ejecutando proyectos. 

El tema ambiental es la parte más gruesa del Plan. Según el mapa 38, un gran porcentaje del perímetro urbano tiene prioridad para parques. El alcalde Petro quiere ver verde a Bogotá y por ello tiene un peso importante los conceptos de  límites urbanos, las zonas con suelos de protección, el centro ampliado y el límite del Distrito Capital.

El componente ambiental también presenta el concepto de Reservas Campesinas y las interrelaciona con las reservas ecológicas. Estas reservas incluyen áreas ubicadas en la zona rural de Usme y Ciudad Bolívar. El Plan hace la aclaración que se podrán incluir en esta categoría áreas protegidas que resulten del proceso de recategorización que haga la Secretaría Distrital de Ambiente. Es decir, pueden surgir sorpresas.

Se puede ver que el Plan puede lastimar susceptibilidades, asimismo puede organizar el desorden al que muchos están acostumbrados, puede cambiar el valor de los patrimonios y las licencias de construcción no tendrán fácil expedición y habrá otras que no continúen. Pensaría que es por ello que Camacol, Fenalco y comerciantes de viviendas, entre otros, se oponen al Plan de Ordenamiento Territorial.

*Magister en economía 

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