Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2013/10/26 00:00

    Petro se salva

    “Exprópiese el banco de la república. Y emitan el petro-dólar, con mi cara”

COMPARTIR

Estamos en el año 2014 y la suerte ha jugado a favor del doctor Gustavo Petro. Poco antes de promulgar su destitución como alcalde, el procurador Alejandro Ordóñez huyó del país luego de que circularan unas fotos privadas en las que, vestido con ligueros, y con la cara maquillada, aparecía disfrazado de mujer.

Estaba irreconocible. Lo mismo sucedió con su mano ultraderecha, la doctora Ilva Myriam Hoyos: hallaron unas fotos suyas en las que también aparecía con la cara maquillada y disfrazada de mujer. Estaba irreconocible.

–Sin el temor de la destitución y envalentonado por la fallida revocatoria en su contra, que no superó el umbral suficiente, el doctor Petro gana las presidenciales y atiende, con su chaqueta de Colombia Humana, su primer consejo de ministros.

–El presidente Petro –o sea yo– pide que quiten ese cuadro de Bolívar y pongan uno de Chávez o al menos de la perrita Bacatá.

–Presidente: si colgamos uno de Bacatá, se ofenderán los demás ministros, en especial Antonio Navarro, que quería la cartera en que usted nombró la perrita: la de gobierno. 

–¿Y yo dónde lo coloqué?

–Lo puso de vocero de Palacio.

–Llámeme a Navarro, entonces, y hablo con él.

–Renunció hace 20 minutos, presidente: recordó que quería estar con sus hijos.

–Qué importa: empecemos el gobierno de la Colombia Humana. (Pido a las ministras Vera Grabe y Ana Luisa Flechas acompañar al ministro Winograd que las encerrará en el salón de los Gobelinos mientras ingresa la primera dama).

–¿Pero luego doña Verónica hará parte del gabinete?

–Sí: es la ministra de Hacienda. Vigilará los recursos con mucho celo. 

–La doctora Flechas acaba de renunciar, presidente.

–Reemplázala tú, entonces.

–Pero yo soy la niña de los tintos, presidente.

–Reemplázala si no quieres que Petro –o sea yo– se coloque bravo. ¿Con qué tema empezamos?

–No sé, presidente: no hay orden del día. Por eso nos criticaron hoy los medios. 

–¡Petro no se va a dejar de las mafias de los medios! Ministro Hollman: retire la pauta oficial si es necesario.

–Listo, jefecito: ¿sí le he dicho que usted es el máximo líder del continente?

–Gracias, gracias, ministro: debemos hacer más seriados como el que hicimos sobre tu vida. 

–Presidente, malas noticias: acaban de llamar del Banco la República, la inflación va en el 25 por ciento.

–¡Esos oligarcas…! ¡Exprópiese! ¡Expropien ese banco!

–Pero es del Estado, presidente.

–No importa, ministro Otty: exprópiese. Y emitan una nueva moneda, el Petro-dólar, con mi cara. Que Ecopetrol pague la impresión de los billetes.

–Presidente, por culpa de la política de subsidios que montamos con ayuda de Maduro, nos toca hacer racionamientos de comida.

–¡Petro no se dejará de las mafias de las harinas! Ministro Venus Albeiro: ¡importen alimentos! (Y que los pague Ecopetrol). Y que Álex Vernot defina a quién dar el contrato para las libretas de racionamiento.

–Presidente, también hay desabastecimiento de papel higiénico.

–Bueno, ministro Rosemberg: pero si no hay alimentos, el papel ya no es necesario. 

–Presidente, hay ruido de sables por haber nombrado como general al comandante Cero. Y lo peor: nuestras fuentes de inteligencia indican que Uribe anda en Panamá montando una guerrilla. Pachito se hace llamar Pacho Chino; Óscar Iván es Óscar Iván Márquez: ¿qué hacemos?

–¡Combatirlos, por la memoria de Fidel, alma bendita! Que la canciller Piedad denuncie el caso en el Alba cuando regrese de Caracas.

–Presidente: la inflación ya va por el 40 por ciento y hay amenaza de paro.

–Pues entremos en paro nosotros también, ¡sumémonos al pueblo! ¡Denme un megáfono (y que me lo pague Ecopetrol)! ¡Y ‘revóquemen’ si quieren!

–Presidente, eso es un error. 

–Ojo: Petro –o sea yo– se coloca delicado cuando le llevan la contraria; por eso levanté el proceso de paz: ¿quién eres tú? 

–Soy su ministro de Comercio. Mucho gusto.

–¿Y yo no había nombrado allá a Los Marinillos?

–Renunciaron: dijeron que usted improvisaba más que ellos.

–¡Cobardes! Ministro García-Peña: toma tú ese ministerio y ofrécele el nuevo Ministerio del Amor a tu mujer.

–Pero el Congreso no ha aprobado la formación del ministerio…

–Saquémoslo por decreto. 

–Presidente, malas noticias: me informan que también hay desabastecimiento de gasolina.

–Pues estatalicen Petrobras y pongan una foto de Petro en cada estación, y que el ministro Winograd lo comunique: ¿dónde está? 

–Les está dando consejos de vida a las ministras que encerró en el salón de los Gobelinos.

–Dile que las suelte ya, ministro Roy. Mi mujer no vino.

–Ya mismo, presidente. 

–¡También puedo ir yo, jefecito!

–No, Hollman: te necesito acá.

–¿Si le he dicho que usted es superior a Chávez?

–¡Denle un programa concurso en Señal Colombia a este hombre!
–¡Gracias, jefecito!

–Presidente: el alcalde de Bogotá, Miguel Gómez, quiere proponerle otra revocatoria que les ayude a los dos.

–Me gusta. Díganle que Petro –o sea yo– lo invita a un café.

–La señora de los tintos acaba de renunciar…

–Reemplázala tú, papito, que mi mujer te conoce.

–Ese es un espejo, presidente. Y además hay desabastecimiento de café.

–Pues impórtenlo. Y que lo pague Ecopetrol. Y asciendan al muchacho del espejo. O sea Petro. Es decir, yo.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1839

PORTADA

Odebrecht: ¡Crecen los tentáculos!

Las nuevas revelaciones del escándalo sacuden al Congreso y al director de la ANI. Con la nueva situación cambia el ajedrez político al comenzar la campaña electoral.