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Opinión

  • | 2004/12/19 00:00

    Pisando fuerte

    La oposición comenzó a recoger los frutos de su esfuerzo. Sin duda, 2005 será un buen año, escribe María Fernanda Moreno, periodista de SEMANA.COM.

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Cuando en mayo de 2002, después de la aplastante victoria de Álvaro Uribe, el Polo Democrático anunció que haría oposición al gobierno, muchos creyeron que eran patadas de ahogado. Pero después de dos años de intensa labor, la oposición se ha convertido en un contrapeso importante para el gobierno ultrapopular de Uribe.

Por eso el próximo año pinta bien para ellos. Así lo confirma el descenso del mandatario en las encuestas, la caída de iniciativas importantes como la reforma tributaria y la de protección al inversionista y el inicio de las campañas presidenciales después de aprobada la reelección.

La fuerza de la oposición se medirá en dos escenarios. El primero será el electoral.

Incluso antes de que la reelección fuera aprobada por el Legislativo, el ex magistrado de la Corte Constitucional, Carlos Gaviria, postuló su nombre como precandidato a la presidencia por el partido Alianza Democrática y comenzó su correría por algunos municipios del país para defender su tentadora propuesta: que los "sectores democráticos del Polo, del liberalismo y todos los que no estén conformes con la propuesta del presidente Álvaro Uribe pongan sus nombres sobre la mesa para escoger un solo candidato", le dijo Gaviria a SEMANA.

Al Presidente no le quedará nada fácil enfrentarse a una campaña con el lema "La unión hace la fuerza" que convoque a los cada vez más amplios sectores insatisfechos con él -y a sus votos- alrededor de una sola persona.

Sobre todo cuando personajes de la talla de Gustavo Petro y Antonio Navarro salen a la luz y se fortalecen con discursos sobre promesas de campaña incumplidas, un crecimiento económico inferior a las metas y un abandono en el tema social.

Además, favorecen a la oposición percepciones menos favorables del mandatario por episodios como el de la estadía del guerrillero 'Julián' en el Hotel Tequendama, el de Yidis y Teodolindo en el Congreso y el retiro de la reforma tributaria hace dos semanas.

Este último, además de ser un traspié gigante para el Ejecutivo, significó un triunfo más de la coalición de izquierda que se enfrentó al proyecto desde que fue presentado. Sus argumentos de que no era serio que el gobierno propusiera una nueva reforma tributaria cada año o ampliara la base tributaria a través del impuesto al consumo, o gravara el IVA a la canasta familiar y al mismo tiempo hiciera exenciones a las utilidades de las empresas terminaron hundiendo la reforma. El gobierno, con la bancada dividida, decidió retirar el proyecto que permitiría la consolidación de proyectos de inversión clave en 2005.

El segundo escenario en el que la oposición podrá demostrar su potencial es en el Congreso, en el que cada vez tiene más poder porque a diferencia de los uribistas, de los liberales y últimamente de los conservadores, actúa con disciplina de bancada.

Si bien el gobierno es muy fuerte del Capitolio Nacional hacia afuera, para adentro tiene todas las de perder. Su bancada está dividida y los otros partidos que lo apoyan, como el Conservador, podrían volverse en su contra si no es recíproco con el apoyo prestado a la reelección.

Los desafíos

Aunque 2005 parece favorecer a la oposición, al gobierno todavía le queda gran capacidad de maniobra. Así quedó demostrado a principios de diciembre cuando se hundió el estatuto de la oposición. Era una iniciativa de los liberales oficialistas y del Polo Democrático para fortalecer su espacio de acción.

El proyecto contenía puntos como la moción de censura para el Presidente, que los jefes de organismos de control como la Procuraduría y la Contraloría pertenecieran al partido opositor y que los candidatos a presidente y vicepresidente derrotados en las elecciones pasaran a formar parte del Congreso de la República.

Pero tuvo una corta vida. Por falta de quórum decisorio, la comisión primera del Senado no pudo votar el proyecto porque el 6 de diciembre, mientras transcurría el debate, miembros de la bancada uribista se retiraron del recinto para asistir a una reunión en Palacio. El proyecto no logró contar con los 11 senadores requeridos para iniciar la votación y se hundió en el tercer debate.

A pesar de sus salidas en falso, en todo caso Uribe sigue siendo el presidente más popular de los últimos tiempos. Aunque en el último trimestre bajó del 78 al 72 por ciento en las encuestas, su batalla en contra de la guerrilla está dando resultados, la desmovilización masiva de bloques paramilitares le dio un gran impulso al proceso de paz. Si las elecciones presidenciales fueran hoy, sería reelegido por un amplio margen.

Además, la oposición engloba un grupo tan grande -de Jaime Dussán a Navarro hay mucho trecho- que es difícil prever una unidad de criterio a medida que se acerca la época electoral. Además, si no se unen -como lo propone Gaviria- será muy difícil hacerle contrapeso a Uribe. ¿Pero será que dos presidenciables como Navarro y Petro están dispuestos a abandonar su candidatura para favorecer a un aspirante único?
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