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Opinión

  • | 2015/11/28 20:00

    De Aguachica al plebiscito por la paz II

    El irrespeto a la voluntad de la gente, el apresamiento entre un corsé a la democracia son parte de las razones que la han debilitado alimentando la guerra y la matazón entre colombianos.

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En mi anterior columna, hice visible la Consulta Popular por la Paz realizada en 1995 como precursora de la expresión ciudadana frente al tema de paz. Seguidamente recibí varias llamadas y una invitación desde este municipio. Las llamadas me recordaron los tiempos de discusión, construcción de propuesta y actividad permanente con el alcalde asesinado Luis Fernando Rincón y su equipo promoviendo la Consulta y soñando con el desarrollo social y económico de Aguachica, sur del Cesar. Igualmente de ese pasado regresaron las productivas conversaciones con Otty Patiño, Augusto Ramírez, Armando Novoa, Héctor Pineda, entre otros, para impulsar la iniciativa, promover contenidos y darle fuerza nacional a este hecho. Ha sido grato recordarlo.

La invitación recibida mediante carta es para acompañar la instalación del “comité municipal por el SI al Plebiscito por la paz” que ratifique lo acordado en La Habana. Así como se lee. Desde Aguachica se invita: “a la instalación del comité municipal por el SI al plebiscito por la paz”. La invitación me llega acompañada de una copia de la carta remitida por los organizadores de este comité al presidente de la República, a los equipos de plenipotenciarios del Gobierno y de las FARC para que acompañen este esfuerzo, no sin antes mencionar que desde Aguachica ven con entusiasmo el proceso al tiempo que urgen por el establecimiento de la mesa de diálogo con el ELN.

Es admirable que a pesar de la violencia y miedo vividos en estos 20 años desde la Consulta Popular por la Paz, la idea sembrada por Rincón esté viva.
 
Preservar la esperanza en medio de la barbarie como en tantos otros rincones debe ser reconocido por el país. Ello además de un homenaje a Rincón, el alcalde asesinado, y a su obra es una muestra de respeto por la historia del municipio y de sus pobladores. Es un gesto para aprender y reiterar que se debe construir sobre lo construido, es reconocer que las obligaciones con el futuro y con el pasado de las administraciones y la historia de las comunidades es vital. Nos recuerda que como bien dijo alguien “nada tiene más futuro que el pasado”. Constituir un comité municipal que promueve el SI para el plebiscito por la paz de La Habana puede parecer prematuro pero es la decisión libre, espontánea de quienes han sido golpeados por la violencia. Es también la ambición de ser actor en la construcción de paz. Ahora bien, debe estimularse que este rol ciudadano vaya más allá que la promoción del SI. La participación luego del plebiscito debe dar paso a una historia diferente de la que hemos vivido. A partir de ahora el umbral definido para el plebiscito por la paz, ha de ser el mismo para todas las consultas. Igualmente los resultados deben ser respetados por todos. El ejemplo de Piedras en el Tolima donde 2971 ciudadanos dijeron NO a los desarrollos de la minería, los de Tauramena y Monterrey en el Casanare en donde sus pobladores han expresado sus posiciones frente a temas minero energéticos deben ser respetados. En estos casos, el Gobierno Nacional ha sido ambiguo, juega a la leguleyada para incumplir e irrespetar la expresión popular. Presidente: no debe cederse a quienes pretenden hacer manipulación utilitaria de la decisión popular. No se le debe temer a la participación ciudadana porque su imperio nos conducirá a una paz estable. El irrespeto a la voluntad de la gente y el apresamiento entre un corsé de la democracia son parte de las razones que la han debilitado alimentando la guerra y la matazón entre colombianos.

@alvarojimenezmi
ajimillan@gmail.com

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