Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2007/08/04 00:00

Política Fáctica

Gracias a las acusaciones del Presidente a la Corte Suprema, se ha reabierto el debate sobre el carácter político del proceso con los paramilitares y de los crímenes cometidos por ellos. Yo, insolentemente, responderé diciendo que es un proceso político ‘de facto’. Por llamarlo de alguna forma.

Política Fáctica

Con ello quiero decir que es político porque no queda otra alternativa. Porque la realidad que le rodea lo hace político. No hay forma de que sea judicial. ¿Por qué? Pues porque la posición del Estado es muy débil frente a la posición de aquellos que se supone se someten a la justicia. Fueron los paramilitares los que propusieron someterse a la justicia y fueron ellos, a través de sus innumerables congresistas simpatizantes, los que controlaron la ley que usarían para enmarcar el proceso. Serán ellos los que controlen el desenlace final que tenga.

El rol del Estado ha sido protocolario. La participación del gobierno cumple la función de darle validez legal a aquello que se decide en el entorno de las AUC. Los paras, a cambio, se han prestado para que el gobierno haga demostraciones de fortaleza de vez en cuando. Y aquí entramos en un terreno que lo hace más político aun. Porque no hay nada más político que la conveniencia.

¿Cómo ha sucedido esto?. Pues bien, son las consecuencias de la derrota. Aquella que se ha sufrido contra el crimen. ¿En qué ámbito? En el militar, el judicial, el económico, el político. El social en general. Para el crimen derrotar al Estado no necesita suplantarlo, requiere meramente garantizar su supervivencia y su operación.

La única razón por la cual el gobierno decide acudir a acuerdos de paz y leyes de sometimiento, es la incapacidad de obtener una victoria unilateral sobre los grupos armados al margen de la ley. No se puede porque no se está preparado para ello. Tantos casos aislados lo impiden. Hay factores internos que debilitan la fortaleza de nuestras Fuerzas Armadas y con ello dan al traste con el patriótico esfuerzo de aquellos que ofrecen su vida para defender la institucionalidad nacional.

En el sector judicial sucede igual. Hay un ejército de complicidades con el delito y de triquiñuelas que se le juegan al sistema judicial colombiano día tras día. Ahí están los senadores acusados de la para-política, tratando de brincarse a la corte, porque son ellos conscientes que con la Fiscalía les iría mejor. Y con ellos entramos a lo político. Y tendríamos que terminar hablando de cómo, al final, con lo de la para-política, la política colombiana y el crimen organizado, en muchas partes, han pasado a ser un solo ente.

En cuanto a los crímenes, en realidad, en Colombia no existen grupos sediciosos. Los crímenes de las organizaciones armadas hace mucho que superaron los umbrales políticos. El dilema lo genera el amedrentamiento nacional que existe. “Es mucho mejor que estén desmovilizados a que sigan en el monte matando gente”, dicen las voces del gobierno. Es decir, si no hay amnistía, habrá muertos. Lo que se ha hecho es secuestrar al pueblo colombiano y forzarlo a perdonar los crímenes del paramilitarismo. La Ley de Justicia y Paz es una herramienta legal para legitimar ese plagio. Lo más triste es que todo ha sido consentido y orquestado por las instituciones de la República. Y aun falta el proceso con las guerrillas que será igual o quizá peor.

Por todo eso, que a nadie le quede la duda; el proceso con los paramilitares es político y no judicial. Además, porque para que algo sea judicial, debe, por definición, contener algo de justicia. La pregunta entonces es: ¿Cómo hace este país para sacudirse y salirle al paso al asedio del delito? Pues censurándole. Castigándole con severidad. Cambiando este país mediante el cambio de sus dirigentes. ¿Cómo? ¿Dónde?. En las urnas. Un voto a la vez.

Quedará pendiente el detalle de la Corte Penal Internacional. Será muy difícil venderle a dicho organismo, el acuerdo que acá estamos haciendo. Una venta muy dura, hasta para un paisa culebrero.
 
*Ingeniero Civil especializado en Construcción.

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