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Opinión

  • | 2014/09/22 00:00

    Polo Demagógico Altanerito: rectificación, réplica y real malicia

    Para el Polo, el problema no es que haya desequilibrio de poderes en Ecuador sino que se metan con la izquierda y su ciega solidaridad.

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Basándose en una nota publicada en Ecuador, el Polo Democrático publicó en su página oficial una noticia titulada “Dejusticia de Colombia salpicada de intervenir en campaña mercenaria pagada por Chevron para desprestigiar gobierno de Rafael Correa”. A pesar de la solicitud de rectificación de DeJusticia, el Polo se ha tomado no una, ni dos, sino tres oportunidades para demostrar con altanería y ligereza su resistencia a cumplir con el derecho de rectificación en Colombia.

En el régimen constitucional colombiano, el derecho de rectificación es una de las herramientas más útiles para fortalecer la deliberación pública. Este aplica para notas de carácter informativo que se rigen por la imparcialidad y la veracidad. La rectificación es el mecanismo para corregir errores que puedan confundir a las audiencias en la construcción autónoma sobre los hechos que suceden a su alrededor y en este sentido, antes de ser tomadas como un reto, son un recurso para fortalecer la objetividad de las noticias. 

Ante una solicitud de rectificación hay dos salidas: o se sostiene la nota en su integridad bajo el convencimiento de que la información publicada es veraz e imparcial o se acepta el error cometido en la presentación de los hechos y se publica otra nota que hace las correcciones. El Polo se inventó una tercera que por este tuit parece dejar tranquila a la colectividad política: Decir que quien rectifica es el afectado y publicar las cartas donde se solicita la rectificación. 

En realidad el Polo confunde el derecho de rectificación con el derecho de réplica, el primero controla la objetividad en la presentación de los hechos y el segundo plantea la posibilidad de controvertir ideas u opiniones para que coexistan de manera simultánea. La réplica lleva implícito el no renunciar a la publicación aceptando otras aproximaciones, la rectificación en cambio es una construcción dialéctica que se acerca a la verdad. 

En síntesis, si el Polo brinda réplica y no rectificación quiere decir que considera que su publicación inicial es cierta, lo cual abre la puerta para un debate judicial si se tiene en cuenta que el mismo Polo considera que la nota es de carácter informativo, esto es, que presenta como ciertos algunos hechos.

En los desarrollos sobre controles a la libertad de expresión se ha consolidado la `doctrina de la real malicia` que se configura cuando una manifestación se hace, o con conocimiento de su falsedad, o con temeraria despreocupación acerca de su veracidad o falsedad. En estos casos los sistemas más garantistas de la libertad de expresión han contemplado límites y sanciones. 

Si se compara la publicación original de Agencia Andes en Ecuador con la del Polo existen varias modificaciones y adiciones que no parecen basarse en una reportería seria sino en impresiones viscerales del editor de contenidos del Polo. En primer lugar la nota ni siquiera se refiere directamente a DeJusticia o sus investigadores (aun cuando es cierto que hicieron parte de la investigación que se ataca), tampoco emplea el término mercenario ni hace referencia a campañas mediáticas de desprestigio impulsadas por miembros de DeJusticia. Son dos notas diferentes. El Polo centró la noticia en DeJusticia, la decoró con altas dosis de mamertería y colgó fotos de Cesar Garavito y Rodrigo Uprimny como quien pone criminales en descubierto. No conozco de casos en Colombia donde se aplique la real malicia pero veo todos los elementos para que se adelante el primero.

Como dice la champeta “el ojo nunca ve pa`dentro” y la paradoja del asunto es que Clara López, presidente del Polo, está solicitando al portal Las2Orillas que rectifique una nota y les recuerda con irónica sabiduría que “quien debe rectificar no es Clara López sino ustedes [el medio] por información falsa”.

Así transcurre el Polo, la corrupción es mala afuera pero a sus militantes no los nombren hasta que sean condenados. El problema no es que haya desequilibrio de poderes en Ecuador sino que se metan con la izquierda y su ciega solidaridad. Mientras tanto el Polo seguirá usando las publicaciones de DeJusticia Mayorías sin democracia para debatir sobre los efectos de la reelección de Uribe en Colombia, Vigilancia en las comunicaciones para insistir sobre las ChuzaDas, Separados y desiguales para hablar de educación básica, Raza y vivienda para hablar de discriminación, Restitución de tierras y un largo etcétera que debería por lo menos hacer un llamado a la sensatez en vista de que se conoce tan poco de las reglas constitucionales para la deliberación pública y la rectificación. 

Nota: Algunos miembros del Polo han manifestado que no comparten la publicación al punto de indicar que las afirmaciones sobre Uprimny y DeJusticia carecen de rigor, sin embargo aún no es la postura del Partido. 

Nota del editor: El trino de Clara López fue eliminado después de publicar esta columna. Aquí está el link donde solía estar alojado.

En Twitter: @PVacaV
*Director Ejecutivo Fundación para la Libertad de Prensa FLIP
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