Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2016/09/17 18:50

La Generación del 16

Los deportistas colombianos de esta generación, en un momento difícil para el país, nos han dado una lección de profesionalismo, persistencia y esperanza.

Poly Martínez. Foto: Semana.com

Llevamos siete meses boquiabiertos. Arrancamos la temporada con la Vuelta a Catalunya, que fue el primer podio del año para Nairo; de ahí pasamos al Giro de Italia, con Esteban Chaves y medio país vestidos de rosa. Estamos cerrando ya esta exitosa etapa con 14 medallas de los deportistas colombianos que participan en los Paralímpicos de Río, y un rotundo primer puesto en el Mundial de Patinaje, donde Colombia ya tiene 45 medallas, casi la mitad de Oro.  En el medio, nuestros deportistas fueron empatando un triunfo con el otro: Olímpicos, Tour de Francia, Vuelta a España, todos los saltos de la Liga de Diamante, Mundial de BMX en Medellín y más. Mucho más.

Por separado, todos nos han impresionado. Pero vista en conjunto, esta “Generación del 16” nos supera de lejos. Los llamo así porque comparten un rango de edad, la mayoría menores de 30 años; una misma meta: la excelencia en el deporte; un manera profesional y alegre de aproximarse a su disciplina; haber crecido deportivamente con el siglo, silenciosos y dedicados a lo largo de años llenos de ruido político y de guerra; y han jugado limpio, sin doparse, cosa que hoy es reconocida mundialmente (en paralelo, en estos 15 años la corrupción ha sacado ventaja en todas las actividades del país y nos va ganando la jugada).  

Comparten otro aspecto adicional: el 2016 ha sido el año de sus mayores logros deportivos, el de la cosecha tras 10 o más de trabajo duro y parejo. Y por eso también ha sido especialmente significativo para la historia del deporte nacional: nunca habíamos tenido tantos deportistas tan buenos en tantas disciplinas y al mismo tiempo, incluidos los que clasificaron para los Olímpicos o los mundiales de lo que fuera y no alcanzaron el podio, como Miguel Ángel Rodríguez, en el top 5 del ranking mundial de squash.

Han dejado su huella en el año que marcará la historia de Colombia. De paso, nos han dado una lección de respeto, calidad y amor propio justo en el momento en que tanto lo necesitamos como país, desgastados por una competencia política llena de agresividad, juego sucio y con el marcador todavía en veremos. En medio de tanta intolerancia, la Generación del 16 nos han abierto un espacio donde respirar, un punto de encuentro e identidad: todos con la misma camiseta y bien puesta.

Además, han sido una coincidencia de felicidad, han aportado otra mirada al futuro y nos han dado cátedra de determinación y persistencia. Nos muestran lo mucho mejor que podemos llegar ser, lo bueno que ya somos y la urgencia de multiplicar la manera correcta de hacer las cosas. Y nos recuerdan que el triunfo es muy exigente y un campeón no se hace de un día para otro.

Cuando alguien haga un balance de lo que pasó en Colombia en 2016, además de haberse logrado  un Acuerdo entre el gobierno y las Farc,  seguro dirá que fue el año en que Nairo, Caterine, Esteban, Ingrit Valencia, El Puma, Yuberjén, los Henao, Crispín, Lucumí, Mariana, Martha Hernández, Pantano, Carlos Serrano, Luis Javier Mosquera, Falcao, Carlos A. Ramírez, Ospina, Oscar Figueroa, Yuri Alvear, Mauricio Valencia, Cuadrado, Bacca, Jackson, Anacona, Fernando Gaviria y muchos más brillaron. Y que esa luz fue tanta que alcanzó para iluminar al resto de los colombianos.

@Polymarti

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