Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2016/08/13 17:47

Manual de supervivencia

Esto nos sincera. Me refiero a la creciente polarización en la que está metido el país y que esta semana tuvo momentos realmente malucos, que vienen 'in crescendo' derivados de otros episodios anteriores similares.

Poly Martínez. Foto: Semana.com

El viernes, pasada la penúltima ola – porque la próxima semana habrá otra - más de uno se estaba haciendo preguntas y cuestionando si en esta explosión de juicios, alegatos y marchas hay realmente interés por el avance de toda la sociedad o si priman cuentas de cobro, cálculos políticos y beneficios personales.

Estamos pelando el cobre. Y eso está bien porque gracias a que el “debate” ha tenido un grado tan bajo o primario de reflexión y un nivel tan alto de intolerancia y zafiedad, cerramos la semana hastiados. Todos.

Los colombianos somos éticamente tibios; confundimos carácter con agresión y nos cuesta asumir la responsabilidad individual. Preferimos abrazar a un credo o a un caudillo, o desentendernos del asunto, en el clásico no sabe/no responde. Por eso hemos padecido tanta violencia y otros la han promovido con entusiasmo.

De ahí que lo bueno de la semana y de estos meses, sin desestimar el riesgo que contiene, es que la polarización nos ha sacado de la zona cómoda y llevado a tomar posiciones, cosa a la que no estamos acostumbrados como sociedad, a menos que sea en materia de fútbol. Ha sucedido, además, sin darnos tiros.

Pero nos faltan los matices. A muchos les conviene que sigamos pegados al blanco/negro, que el paso de la intransigencia al fanatismo se haga más corto, ágil e insospechado y por esa ruta llevarnos a otro escenario de confrontación y violencia. Los temas de la semana –sexo, derechos, laicismo - nos tocan a todos porque nos hablan del cuerpo; del respeto y garantías que queremos para nosotros - ¿y para los demás, qué? -; y de los acuerdos que tenemos, nos faltan o irrespetamos como sociedad.

Lo que queda, al final de cuentas y de tanta manipulación, es el reflejo de lo que de verdad somos. Si nos miramos en ese espejo se hace más evidente que necesitamos terapia. A punta de catarsis nada se construye.

Pequeño manual de supervivencia

1. Buscar el silencio: todos debemos dejar por unos días – al menos por unos pocos, retomando lo dicho por Juan Carlos Henao en Voces RCN - a Santos, Uribe, al procurador, al fiscal , partidos y el consumo de política barriobajera. Por salud propia, como quien deja la comida rápida: dieta de política chatarra.

2. Encontrar los matices: el miedo nubla la capacidad de entender y valorar las diferencias. El mundo, la vida, la mente y las relaciones son complejas, variadas. Durante esta semana trate de no preguntarle a nadie qué piensa, cómo la ve, qué nos espera. Descanso mental.

3. Dejar de reproducir la estupidez: absténgase de retuitear las imágenes ofensivas, que denigren a las personas, independientemente de cualquier condición, de su filiación política, de su credo religioso (si lo tiene), de su condición económica, social, o su equipo de fútbol.

4. Hacer deporte: celebre los Olímpicos, a sus deportistas favoritos y a los que ha descubierto. Cada cuatro años tienen la capacidad de unir a un país que durante ese mismo tiempo los políticos han tratado de desbaratar.

5. Leer ayuda: ubíquese en el terreno de la realidad, no en el de los supuestos, los dogmas, los chismes. Busque la información, contrástela y valórela. Hágase cargo de resolver sus dudas, de enfrentar sus miedos.

* @Polymarti

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