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Opinión

  • | 2015/07/24 12:48

    Una chapineruna

    A veces nos enredamos. Por ejemplo, con las denominadas “rendición de cuentas”.

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Públicamente pareciera una práctica inventada por la presidencia de Uribe, quien simplemente puso por obra y escena (en vivo y en directo y en diferido por la tv nacional y radio e internet), lo dicho en la Constitución del 91 y la ley 489 de 1998,  vuelto Política por el CONPES en 2010 - 3654.  

En su momento nos sorprendió a todos: ¡guauuuu, un gobierno que se toma el trabajo de decirnos qué ha hecho y nos da cifras y narra los kilómetros por pavimentar o los municipios recuperados, los créditos agrarios bien repartidos! Vean muchachos, ahí están las cuentas, no es sino que las miren. Y ahí se nos quedaron pegados los ojos, hipnotizados…
Y nos acostumbramos al numerito como si el número por existir, por aparecer el porcentaje y el aumento de o la disminución de, pintado, bien graficado y con muñequitos fuera exactamente la realidad, con esa fe infantil de que el número dice la verdad, no se puede cambiar, interpretar, manipular.

El numerito fue entonces la fórmula del 1+1, que normalmente resulta en 2, pero depende… vos me entendés y fue abrazado por alcaldes, gobernadores, presidentes, ex presidentes, ex alcaldes que quieren ser presidentes pero no suman votos aunque se creen el número ganador. Y así.

Esto lo digo porque hace unos días llegó a mi casillero del correo – así como llega la promo de Pan Pa’ya o por enésima vez el imán de Farma-algo, ¿o era de Pizza Hut?- un plegable bien dobladito, con la foto del alcalde menor de Chapinero, con cara de juicioso. Y ¡guauuuu…! El-al-cal-de-me-nor-de-Chapi-ne-ro (¿quién es este-man?) mandó este plegable rindiendo cuentas, seguro le llegó a los miles de ciudadanos y ciudadanas de esta localidad para que vieran lo bien que va su gestión, ese “Chapinero para todos”.

No sé cuánto le costó el numerito ni cuántos impresos hizo, menos aún cuántos/cuántas lo han leído a la fecha. Pero es un golpe de opinión que lleva a la “rendición” pues baja las defensas para preguntar qué soporte hay detrás de las cuentas  (con todo y cifras de la PolNal), si son auditadas cual rueda fichet, o cómo se comparan estos números con los de la Cámara de Comercio y su versión de la ciudad.  Seguro todo cuadra perfecto; las cuentas claras y el chocolate santafereño,  espeso. Aunque a mí me suena a numerología con todo y los cero paseos millonarios denunciados en 2014 frente a los 3 de 2013; hurto a motos 0 en 2014 vs 45 en 2013… (¿denunciados?), reducción de 60%  en homicidios, números que sin embargo no reflejan el saldo en rojo del gran Chapinero en materia de hurtos, las quejas de habitantes, tenderos y comerciantes sobre el crecimiento descontrolado de los agáchese, mayor mendicidad,  calles destruidas, andenes destartalados, todo roto, zonas comunes desportilladas, parques descuidados, todo mal gastado, maluco.  Y esto sin subir el alegato a Transmilenio…

Ya pronto aparecerán más reportes y números. Nuevas rendiciones locales, municipales, nacionales que nos embolatarán de nuevo, así como nos entretienen en los semáforos los mimos y cirqueros que escupen fuego y manipulan bolas de cristal en las que jamás –y me he asomado- he podido ver el buen futuro de esta ciudad.
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