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Opinión

  • | 2016/08/20 22:42

    Una vela a Dios, ¿y la otra?

    Dicen que los caminos de Dios son misteriosos, pero los de la Conferencia Episcopal son incomprensibles. Porque no es fácil entender el mensaje del comunicado que emitió esta semana pasada a propósito de su posición oficial frente al plebiscito.

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Dicen que los caminos de Dios son misteriosos, pero los de la Conferencia Episcopal son incomprensibles. Porque no es fácil entender el mensaje del comunicado que emitió esta semana pasada a propósito de su posición oficial frente al plebiscito.

Los dos puntos, redactados para despejar supuestos sobre si la Conferencia alienta el voto a favor o en contra de los acuerdos, no dice nada sobre su propia posición. Hábilmente se refiere a la de los demás: reitera el llamado a que los colombianos participen en el plebiscito “de manera responsable, con voto informado y a conciencia”. Pero es que eso es lo mínimo que cualquiera pediría, por lo cual el comentario es algo así como un sí pero no, o todo lo contrario en sentido inverso...

Incomprensible porque la misma Conferencia anotó en su Asamblea Plenaria de Obispos, realizada a principios de julio, que siempre le ha apostado a una salida negociada al conflicto. Y para nadie es un misterio que la iglesia católica ha prestado sus buenos oficios, mensajeros y espacios para acercamientos iniciales y en diversas oportunidades.

Además, dejando de lado los diferentes “estratos” y líneas que las comunidades religiosas católicas puedan tener frente al conflicto y muchos otros temas, resulta aún más contradictoria esa “neutralidad” cuando la iglesia católica ha estado en zonas de guerra, ayudando, apoyando, procurando cuidar a la población que está en el fuego cruzado. Sacerdotes, religiosas, seminaristas y obispos han sido víctimas también.

Hay otros que sin meterle tanto cálculo y conveniencia, han hablado sin agüero. El arzobispo de Cali, monseñor Darío de Jesús Monsalve, sí fijó claramente su posición ante los medios y la opinión pública o quien lo quisiera escuchar: “Creo que todo ciudadano honesto dará su voto por el ‘Sí‘ a los acuerdos”. De forma mucho más moderada para la audiencia, el Obispo Castrense dijo el pasado 20 de julio que “es urgente decidir qué sociedad vamos a construir a fin de que el pasado que queda hoy atrás no sea protagonista de una dolorosa parábola del retorno. Hay que emprender con entusiasmo el camino con la consciencia clara que la paz jamás es una cosa del todo hecha, sino un perpetuo quehacer”.

En el espectro político de la iglesia católica hay muchos otros sacerdotes que le apuestan a acciones concretas y directas a favor de la paz y sin por ello desconocer que cada persona es libre a la hora de decidir. Uno de ellos es el padre Francisco de Roux, quien conoce muy de cerca el impacto de la guerra y lidera un movimiento a favor de la construcción de un mejor país a partir de los acuerdos. Ya sabemos que el Papa Francisco está en una línea similar –como autoridad religiosa y cabeza de Estado-, como lo está Javier Giraldo, sacerdote jesuita para nada evasivo frente a temas de conflicto y paz. Y como ellos -más visibles- debe haber muchos otros religiosos que sin desconocer las dificultades de los acuerdos y pedir justicia y reparación para las víctimas, dan un paso afirmativo.

Entonces, ¿de quién es el mensaje equívoco? ¿De los medios y generadores de opinión pública? El comunicado de la Conferencia Episcopal es soso: en eso no hay ambigüedad. ¿Se puede ser neutral en una coyuntura ya no de enfrentamiento (derecho internacional), sino de acuerdos? ¿Es ético serlo cuando se trata de parar una guerra? Neutralidad implica no defender o atacar, cuestionar o afirmar valores morales, religiosos, sociales, ideales. Sin opinar, sin aconsejar, sin facilitar.

Precisamente en la esencia de toda religión está su no neutralidad. Pero además, en cuestiones terrenales como la política, el juego del poder y las conveniencias, la iglesia ha tomado partido en más de una ocasión. Justo ahora y en ese tema específico dejan suelto al rebaño para que a conciencia e informado vote el plebiscito.

Hay un tuit reciente del sacerdote jesuita Vicente Durán Casas que aporta a la reflexión y a las precisiones que pide la Conferencia Episcopal: “¿Quieres un país diferente? Piénsalo bien, porque si respondes que ‘Sí‘, a lo mejor te toca cambiar”.

@Polymarti

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