Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

Opinión

  • | 2011/07/02 00:00

    Poncio Arias

    Que Andrés Felipe Arias les eche el agua sucia de la contratación irregular a sus subalternos en el Ministerio de Agricultura resulta una traición comparable a la de Pilatos.

COMPARTIR

Una vueltacanela olímpica ha hecho 'Uribito' por cuenta del llamado de la Fiscalía a la audiencia de imputación de cargos de la que podría salir detenido. He conocido una nueva versión ante la Procuraduría, hecha el 19 de mayo, en la que arremete contra sus más cercanos colaboradores, a quienes defendía a capa y espada hasta hace poco; los mismos que visitó en la cárcel para llevarles cobijas y almohadas. Ahora ellos son los malos. Según Andrés Felipe, quienes tuvieron una injerencia directa en la planificación, la elaboración y la puesta en marcha de la entrega de subsidios fueron sus viceministros, Fernando Arbeláez y Juan Camilo Salazar; ellos habrían estado en contacto directo con la dirección de Agro Ingreso Seguro y sus diferentes jefes: Juan Camilo Salazar, Iván Esteban y Julián Gómez. Aseguró también que todo el componente jurídico de esta contratación, además de los términos de referencia, fue revisado a fondo solo por sus jefes de la oficina jurídica, Eugenia Méndez y Óscar Schroeder, porque él no supo ni vio nada. Cierra con broche de oro, al manifestar que quien realmente se craneó todo fue la directora de Comercio y Financiamiento, Camila Reyes, a quien nuestro Poncio Arias le adjudica -óiganme bien- nada más ni nada menos que la maternidad total del programa AIS en Colombia.

Arias se presenta como convidado de piedra a quien le sugerían todo: desde la planificación hasta el mecanismo de entrega de los subsidios. Nunca tuvo que ver con el presupuesto. Nunca supo de ningún proyecto en particular ni nadie le dijo que existía el famoso fraccionamiento, aunque el sí acepta que dijo que el programa debía beneficiar a los empresarios del campo. Eso sí, aclara que él nunca dijo que fueran ni Vives, ni los Dávila, ni los Lacouture, y que si eso sucedió, fue a sus espaldas. "Su pericia no le alcanzaba", afirma en varias ocasiones, como si en ese campo no se moviera como pez en el agua.

No solo 'Uribito' se contradice en esta nueva versión con lo que venía diciendo públicamente, sino que no responde a la manera como él administró el Ministerio. Su estilo microgerencial, al mejor estilo de Álvaro Uribe, siempre lo llevó a meterse en todo, según afirma la mayoría de sus exfuncionarios con los que he hablado, varios de los cuales están hoy detenidos e investigados. Pensar que él no estaba de cabeza metido dirigiendo y orientando el único programa que tenía el Ministerio con un inmenso presupuesto disponible es tan iluso como pensar que Uribe nunca estuvo pendiente de sus huevitos. Más aun cuando de por medio estaba su futuro político. No por nada la Contraloría está investigando la posibilidad de que la publicidad del programa AIS hubiera servido en algún momento para apalancar parte de la campaña de Arias a la Presidencia y que, de igual manera, algunos beneficiarios de AIS hubieran retribuido el favor apoyando tales aspiraciones.

Pero además, echarles el agua sucia de la contratación irregular a sus subalternos, cuando en el Ministerio no se movía una hoja sin su consentimiento, resulta una traición comparable a la de Pilatos. Ahora los responsables de las anomalías en la entrega de subsidios son todos o cualquiera de los que trabajaron en el tema menos él, que era el único que iba a recibir beneficios tangibles en su carrera política. El fue tan solo un espectador y una víctima de sus más cercanos colaboradores.

¿Qué pensará Juan Camilo Salazar de esta lavada de manos de Arias? Lo pregunto porque además de que Arias lo inculpa, los dos tienen el mismo abogado en el proceso penal. Me refiero a Jorge Aníbal Gómez Gallego, el exmagistrado que fue incluido por el presidente en la fallida terna para elegir fiscal, el mismo que fue hasta hace poco el abogado del procurador Ordóñez ante la Corte Suprema de Justicia por el fallo de la yidispolítica. Pero hay más: para cerrar este asfixiante círculo, el hijo de Jorge Aníbal Gómez Gallego, Carlos Andrés Gómez, quien es su compañero de fórmula en el prestigioso bufete de abogados, es el mismo abogado de Salazar y de Arias ante la Procuraduría.

Eso no solo daría para haber recusado al impoluto procurador, sino para que el Consejo Superior de la Judicatura hubiera sancionado a estos abogados por haber incurrido en una falta ética por cuenta de asumir un caso con intereses encontrados.

Por todas estas cercanías con el procurador, no es de extrañar que los sancionados por la contratación irregular vayan a ser los subalternos técnicos de 'Uribito' y que, por esta vía, Poncio Arias termine lavándose las manos.
 
Carta de Andrés Felipe Arias a propósito de la columna de María Jimena Duzán.
 
Carta de Jorge Aníbal Gómez Gallego a propósito de la columna de María Jimena Duzán.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.