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Opinión

  • | 2010/08/14 00:00

    Por esta semana soy santista

    La hipótesis que se ha venido asentando es que el atentado vino de sectores retardatarios que no están de acuerdo con el "nuevo amanecer" de Santos.

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Está bien: me rindo. Por esta vez voy a reconocerle a Juan Manuel Santos que en su primera semana de gobierno ha hecho tan bien las cosas que hasta la extrema derecha de este país se le rebeló.

La hipótesis que más se ha ido asentando en las últimas horas es la de que el atentado contra las instalaciones de Caracol Radio tiene todo los visos de venir de esos sectores retardatarios que no están contentos con el nuevo amanecer que está proponiendo Santos (un suboficial activo habría sido el denunciante del carro robado utilizado en la explosión).

La hipótesis no es para nada descabellada. La extrema derecha de este país no quiere reanudar relaciones con Chávez, sino mantener el clima de preguerra para exacerbar el nacionalismo, tan útil a la hora de manipular las masas; no quiere que se restablezca la concordia entre el Ejecutivo y el poder judicial, porque ese ambiente de camorra y de amedrentamiento a las Cortes le sirve para socavar y desprestigiar las investigaciones que la Fiscalía y la CSJ vienen haciendo de familiares del Presidente y de políticos y funcionarios uribistas.

No quieren que el país cambie el marco de sus relaciones internacionales porque prefieren que nuestra política exterior sea únicamente el fiel reflejo de la política interna, es decir, de la política de seguridad democrática; no quieren que el país tenga como prioridad el fortalecimiento de las relaciones con los vecinos ni que se apruebe una ley de tierras que les quite los latifundios a los narcoparamilitares, conseguidos a través del despojo y la sangre de miles de campesinos, porque ellos ganaron la guerra de posiciones contra las Farc, y ese es el precio que el país tiene que pagar por su acto heroico.

Por todo lo anterior me reafirmo: por esta vez me voy hacer la de la vista gorda y no voy a recordar sino las cosas positivas que alumbran este "nuevo amanecer". Voy a pasar por alto las volteretas políticas de Rodrigo Rivera, el ministro de Defensa nombrado por el presidente Santos, quien hasta hace poco era considerado el campeón del voltearepismo en la política colombiana, superando incluso el palmarés impuesto por el propio Juan Manuel Santos.

No voy a recordar que Rivera, antes de llegar al santismo, estuvo en las canteras del PIN, partido que vio la luz -¿o debería decir "un nuevo amanecer"?- amparado por este político versátil y oportunista. Tampoco voy a recordar que antes de fundar el PIN se le ofreció a Noemí Sanín y se autopropuso como su vicepresidente.

De la misma manera voy a pasar por alto la pésima decisión que tomó el gobierno de Santos al confirmar en su puesto al director del DAS, Felipe Muñoz; no voy a entrar en detalles de por qué es esta una mala decisión que opaca este "nuevo amanecer"; ni decir que él ha hecho todo lo posible por obstruir la investigación que la Fiscalía ha emprendido sobre las 'chuzadas' que ilegalmente se hicieron a magistrados, a políticos y a periodistas críticos del gobierno Uribe; tampoco voy a recordar que bajo su dirección, y según denuncia hecha por SEMANA, se produjo la destrucción de archivos antes de que llegara la Fiscalía, ni de que los investigadores tienen serias evidencias en el sentido de que él sabía de la existencia de la infiltrada en la Corte Suprema de Justicia; tampoco voy a decir que al director del DAS, con todos estos antecedentes, le puede pasar un fiasco y terminar investigado por la Fiscalía en menos de un mes. Eso sí que les aguaría la fiesta.

Pero como les dije: nada de lo anterior lo voy a decir porque solo por esta vez quiero plegarme a ese ambiente de concordia y de esperanza que nos ha planteado este "nuevo amanecer".
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