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Opinión

  • | 1982/11/08 00:00

    POR LA VIA DEL CENTRO

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Un viejo debate económico el proteccionismo o el libre comercio, ha recuperado su vigencia en Colombia. El Gobierno Nacional, inclinando la balanza en favor del primero, adoptó una medida que busca iniciar la reactivación de la industria mediante el paso de 489 mercancías de la lista de libre importación a la de licencia previa. Los beneficios de la protección se obtienen en la medida en que evita la compra en el exterior de productos suntuarios que compiten en posición ventajosa contra los fabricados en Colombia.
Un estudio recientemente publicado por Fenalco, sinembargo señala que 107 mercancias de las incluidas en la resolución (el 22%), no se importaron durante el año anterior y que, además, el monto del valor importado por las 489 mercancias apenas representó el 2.5% del total de importaciones en 1981.
Por otra parte, diez mercancias del grupo que se acaba de pasar a licencia previa importaron un valor mayor al de todas las demás juntas, algunas de las cuales no pueden catalogarse como de consumo suntuario: insecticidas, bobinas, tornillos, empaquetadoras, que se utilizan en la producción doméstica y no son de consumo final. Teniendo en cuenta lo anterior, la medida que tomó el Gobierno es, según afirma el informe de Fenalco, "más sicológica que económica"
En realidad, en el fondo hay puntos de discusión muy importantes. El gobierno del presidente Betancur ha reiterado la necesidad de regresar al proteccionismo. Tanto él, como otras personas que son partidarias de tesis que defienden la conveniencia de proteger a toda costa el crecimiento de la industria, consideran que en el país se ha dado, desde la década de los setenta, un proceso de apertura de la economía que mediante la liberación de importaciones ha servido para llevar a la industria al estado de recesión, ante su incapacidad de competir con mercancías, más baratas y de mejor calidad, "made in USA". Alrededor de estos temas de Comercio Internacional existe mucho de realidad y de mito, y a veces tienden a confundirse. En este sentido. el documento de Fenalco recoge una serie de estadísticas que permite aclarar muchas cosas. Por ejemplo, que en el periodo comprendido entre los años 50-66 las importaciones representaban el 19% del producto anual, mientras en la década del 70, época de la supuesta liberación, esa participación se redujo a 11.5%.
La composición de las importaciones, de otra parte, debilita la hipótesis de que el camino de la industria hacia el Calvario ha sido la competencia foránea. Los bienes de consumo, que son los más "peligrosos" para nuestras empresas, representan un 13% del total de importaciones. Bienes intermedios y de capital, que se emplean en actividades productivas, se llevan respectivamente un 52 y un 35%. Y además, los primeros tienen una tasa de crecimiento mucho menor.
La política exterior colombiana hace tiempo dejó de ceñirse estrictamente a una determinada escuela del pensamiento. Las posiciones han sido bastante pragmáticas, y ha sido quizás el frente económico que los gobiernos han manejado con mayor continuidad.
Se ha realizado un proceso de reducción de las restricciones a importar que le ha permitido al país los niveles necesarios de protección para ciertas industrias incipientes, y a la vez los beneficios de una apertura gradual que le ha facilitado el acceso a nuevas tecnologías y a estímulos para aumentar su competitividad.
Regresar a un proteccionismo a ultranza, como lo llama Fenalco además de que no es una alternativa totalmente viable puede traer efectos muy perjudiciales para la economía. Un aumento exagerado en los aranceles aumenta paralelamente la rentabilidad del contrabando, que no puede evitarse simplemente con la voluntad de hacerlo, en un país con dos grandes costas y cinco fronteras. Y con el aliciente de que en los actuales momentos el mundo entero participa en acuerdos internacionales para permitir un comercio dinámico que facilite la reactivación del sistema económico.
La alternativa que se plantea, en términos de política, es si se acoge un dogma, el proteccionismo, que surgió en condiciones históricas diferentes a las actuales, o se mantiene un manejo elástico, moldeable según las inestables características del comercio internacional, que permite las dosis necesarias de proteccionismo pero no obstaculiza los efectos favorables sobre la productividad y el crecimiento que pueden obtenerse del intercambio mundial.
Desafortunadamente, el gobierno del presidente Betancur parece inclinarse por la primera.--
Rodrigo Pardo García-Peña, economista de la Universidad de Los Andes, ha sido asistente de investigación del CEDE e investigador de Anif y del Instituto de Estudios Liberales. Es redactor económico de SEMANA.
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