21 junio 2013

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Por la puerta de atrás

Por José Manuel Acevedo M.Ver más artículos de este autor

JOSÉ MANUEL ACEVEDO M.Por la puerta de atrás, violentos y mañosos encopetados quieren cambiarnos las reglas de juego sin que nos percatemos.

Por la puerta de atrás.

Muchos pensaron que buena parte de los problemas de ética empresarial en nuestros tiempos vendrían derivados de la irrupción de ciertas petroleras conducidas por sus estrafalarios presidentes extranjeros. Sin embargo, los casos recientes de defraudación han tenido como protagonistas burgueses c
riollos con nombres y apellidos tristemente célebres.  

Agro Ingreso Seguro (AIS), Interbolsa y ahora el uso y el abuso de las tierras baldías revelan una nueva y sofisticada versión de la cultura del atajo que creíamos propia de testaferros y mafiosos.

Aunque los medios hayamos puesto el foco en los funcionarios públicos, lo cierto es que quienes robaron al Estado en estos episodios fueron particulares avivatos de muy buenas familias. 

Ni el fraccionamiento de los lotes en AIS, ni la creación de varias sociedades para la compra por separado de tierras, son delitos en sí mismos. Es la suma de esas acciones tendientes a hacerle esguinces a la ley, la que nos pone en presencia de una magistral estafa desplegada por ‘ilustres’ miembros de alto turmequé.
 
Ha pasado poco tiempo entre un escándalo y otro. La recurrencia de estos casos, sumada a la absoluta impunidad a la hora de juzgar a quienes incurren en los fraudes, demuestra que en Colombia, ser rico y hacer trampa sí paga.
 
Guerrilleros, paramilitares y millonarios tramposos terminaron pareciéndose. Todos quieren cambiar el modelo por la puerta de atrás. Unos, con armas. Otros, con abogados sofisticados. Al final, de lo que se trata es de sustraerse del debate democrático para transformar las cosas y aprovecharse del país.

Que los políticos –algunas veces analfabetas– se roben la plata de los colombianos indigna, pero que sean los mejor preparados en las universidades del mundo quienes le hacen zancadilla a Colombia ¡da asco!
 
Afortunadamente queda gente buena. Me dicen que dos firmas consultadas para perfeccionar el polémico negocio de Riopaila fueron contactadas antes que Brigard & Urrutia y se negaron a hacer el trabajo.
 
Así mismo, sé de otro prestigioso abogado bogotano que fue requerido para un trabajo similar por una empresa diferente y dijo que no le jalaba.
 
Los ricos decentes –que los hay, sin duda– deberían ser los primeros en rechazar lo que sus compañeros de categoría social están haciendo por estos días.

Mientras tanto, los ciudadanos de clase media que actuamos de frente ante la ley tendríamos que protestar como lo hacen en los países serios en contra de aquellos que, sin consultárnoslo, quieren forzar cambios y enriquecerse de espaldas al país.

Por la puerta de atrás, violentos y mañosos encopetados quieren cambiarnos las reglas de juego sin que nos percatemos. ¿Cuánto más tendremos que aguantar?   

 
Twitter: @JoseMAcevedo    

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