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Opinión

  • | 2017/06/24 09:51

    Actos de fe

    ¿Por qué los que antes, en buena hora, pedían no comer cuento con las AUC ahora demandan de los colombianos actos de fe con las Farc?

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Colombia, entre muchas cosas, es el país del doble rasero y de la memoria corta. La república en la que los políticos se hacen elegir con una plataforma programática para luego gobernar con otra. La patria querida en la que cualquier coalición, por absurda que parezca, puede suceder. La nación en la que quienes pedían no comer cuento con los paramilitares ahora les piden a los colombianos no cuestionar tanto lo que pasa con las Farc y empezar a tener con esta guerrilla y con este acuerdo, algunos actos de fe.

No ha pasado mucho tiempo desde entonces hasta ahora y, sin embargo, las posiciones de unos cuantos han cambiado demasiado. Los que antes reclamaban la presencia de una prensa libre que le sirviera de ojos a la sociedad civil para verificar la entrega de armas de las AUC ahora parecen estar satisfechos con unas cuantas imágenes de las armas puestas en los contenedores, tomadas por las propias Farc.

¿No recordarán que fue gracias a esos ‘ojos‘ independientes que pudimos saber que algunos paras estaban aportando armas hechizas y caucheras como si fueran rifles y fusiles o que eso que ahora llamarían "entorpecer la paz ", hace algo más de 10 años era una acción heroica de ciudadanos críticos?

Ni qué decir de quienes exigían tener acceso a los listados de los miembros del paramilitarismo y revisaban los antecedentes de todos ellos porque la interventoría de la OEA no era suficiente. Una década y media después, se olvidaron de su necesario escepticismo y lo cambiaron por un simple acto de fe en la ONU.

O para no ir más lejos, ¿no fue un puñado de valientes congresistas como Rafael Pardo o Gina Parody los que con sus intervenciones lograron cambiar y mejorar una Ley de Justicia y Paz que si hubiera sido simplemente pupitreada en el Congreso se habría convertido en un completo pase a la impunidad?

¿Por qué ahora algunos de ellos se oponen a que los parlamentarios propongan e introduzcan modificaciones y debatan artículo por artículo las leyes y reformas constitucionales que lleguen al Capitolio? ¿Le piden acaso al poder legislativo un acto de fe en el gobierno y las Farc?

Doble rasero, se llama. Igual que el de quienes se indignaron, con razón, por la llegada de líderes paras al Capitolio y ahora aprovechan cualquier oportunidad para entrar a los jefes de las Farc a las instalaciones del Congreso sin que todavía hayan dado enteramente su paso a la civilidad.

Actos de fe nos piden y confunden los sanos cuestionamientos con la oda a la guerra, las preguntas oportunas con gestos bélicos y las dudas razonables con la obstrucción a la reconciliación y la paz.

Sí. Tendremos que aprender a distinguir entre los escépticos funcionales y los que solo quieren sabotear por sabotear. Hacer la diferencia entre los que critican para salvaguardar la Constitución y la democracia y los que anhelan sacar provecho político electoral. Lo cierto es que los primeros deben ser respetados y su incredulidad valorada a la hora de construir una paz estable y duradera. No le sirve ni al país ni al gobierno ni a las propias Farc que sigamos en esta dialéctica de amigos y enemigos de la paz.

La verdad es que nunca nada serio ha surgido y sobrevivido a punta de puros actos de fe. Ver para creer y exigir para saber.

Twitter @JoseMAcevedo

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