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Opinión

  • | 2003/06/01 00:00

    ¿Porqué el senado rechazó el informe del Banco de la República?

    La semana pasada el Congreso, por primera vez en su historia, rechazó el informe de gestión que semestralmente pasa el Banco de República al Legislativo. La posición fue presentada por el senador Luis Guillermo Vélez, quien fue invitado al debate. La posición de Vélez desaprueba las políticas del Banco en materia cambiaria, monetaria y crediticia, así como el crecimiento de la economía. Lea el texto completo de su intervención y de la posición final frente a este tema.

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La Constitución de 1991 declaró la independencia y autonomía del Banco de la República que entre nosotros ejerce las funciones de banca central. Como bien se dijo en la ponencia de la Ley 31 de 1992 "El Banco ya no está sujeto a la intervención necesaria que ejercía el Presidente de la República hasta 1991, como atribución constitucional propia y exclusiva, sino que está sujeto a las normas que expida el Congreso de la República para cumplir las funciones que la propia Carta Fundamental establece. La Constitución ordena que el Banco le rinda informe sobre la ejecución de las políticas a su cargo". La Ley ordena a las comisiones terceras debatir y evaluar los informes rendidos semestralmente por el Banco y de esta manera hacer un efectivo control sobre la forma como se ejecutan las políticas y sus resultados.

Las comisiones terceras y en particular la comisión tercera del Senado de la República, ha venido desarrollando esta función en forma permanente y constante desde los inicios de la nueva institucionalidad que trajo la Carta del 91 y de conformidad con la Ley 31 de 20 de diciembre de 1992 que constituye el estatuto jurídico que regula las actividades del Banco de la República.

Como ha quedado establecido en los respectivos debates y como se consigna en el debate que se inició la semana pasada, el cual se convino ampliar en la sesión del día de hoy, esta célula legislativa se permite formular algunas observaciones y hacer una declaración final.

Oservaciones:



1. POLITICA DE CRECIMIENTO E INFLACION


El informe presentado en este período legislativo señala en su capítulo II que "la política monetaria continúa orientada a la búsqueda del mayor crecimiento económico y al logro de la meta de inflación". El crecimiento económico no se logró toda vez que según el mismo informe la tasa de crecimiento de la economía colombiana fue de 1,5 por ciento y la inflación excedió la meta al pasar de 6 a 6,99 por ciento.

Un crecimiento económico de 1,5 por ciento, inferior al crecimiento vegetativo de la población, es en términos netos un decrecimiento y, por lo tanto, se puede afirmar, sin exageración alguna, que "la búsqueda del mayor crecimiento económico" que se ha propuesto el Banco de la República según su propio cometido, ha sido totalmente infructuosa.

Tampoco compartimos el tratamiento que se viene dando para corregir el desfase en la meta de inflación. Admite el informe que "El desfase se explica principalmente por el comportamiento de los precios de los alimentos -en especial el de la papa- como consecuencia de problemas de oferta" y que los otros dos factores que influyeron fueron de inflación de costos y no tienen que ver con factores de demanda agregada: la devaluación precipitada del 25 por ciento y el aumento del IVA (Ver página 33 del informe).

Si se admite que se trata de problemas de oferta y de costos y no monetarios, ¿por qué se utiliza la herramienta del alza en las tasas de interés para corregir el desfase? Con respecto a los alimentos y al IVA no vemos una relación lógica, quizá en el aspecto devaluación se podría pensar que un peso más caro demanda menos dólares y por lo tanto frena la presión sobre la tasa de cambios.

Al parecer el freno en el aumento de la tasa de cambio no se explica por el punto o 2 puntos de tasa de interés, sino por la intervención del Banco a través de la subasta de opciones por venta de reservas por la suma de 540 millones de dólares con el fin de controlar la volatilidad de la tasa de cambios como lo reconoce el informe en su introducción. No vemos pues, una clara relación de la tasa de interés con la inflación que trata de corregirse. Así la motivación para subir las tasas de intervención del República debe obedecer a otras razones diferentes a la devaluación misma.



2. POLITICA CREDITICIA


Durante el año 2002 la cartera tuvo una caída de 1,6 por ciento en términos reales, según reconoce el informe en su capítulo sobre crédito del sistema financiero. Aun cuando esa caída es inferior a la de los años inmediatamente anteriores continúa en decrecimiento. Vale decir que la parálisis crediticia desatada a raíz de la recesión de 1999 no ha podido ser superada. Todavía nos encontramos en una situación de "credit crunch" y en consecuencia igualmente infructuosas han resultado las políticas de la primera autoridad crediticia para resolver esta crisis de financiamiento.

Con respecto a la política crediticia vale la pena formular dos glosas adicionales: El Banco como suprema autoridad crediticia instituido por la Constitución Nacional debe preocuparse por la irrigación del crédito hacia el sector productivo de la nación. No cumple su función con la simple colocación de los repos, desentendiéndose de superar los desperfectos en el mercado de la liquidez que obstruyen esta finalidad o simplemente acaparan los recursos. Colombia no goza de un mercado desarrollado como para suponer que este mismo se encargue de asignar los recursos en forma eficiente y equitativa. Mucho menos cuando el Estado es frágil fiscalmente y absorbe todos los días más recursos de liquidez para mantener su financiamiento. En el suministro de liquidez el Banco de la República debería tener en cuenta el incremento de la cartera bancaria pese a que este propósito le acarree mayores riesgos crediticios frente a la toma de títulos de deuda pública.

La segunda glosa tiene que ver con el mecanismo mismo de los TES que hoy llega a 46 billones de pesos y que ha acaparado los recursos financieros de la Nación. El portafolio de TES en los bancos comerciales llega a 8,3 billones de pesos y en el Banco de la República el valor de los TES es de 1,6 billones.

Frente a estas cifras vale la pena que se revise el mecanismo porque el manejo de los títulos de deuda pública ha dejado de ser un medio para manejar la expansión o contracción de los agregados monetarios y se ha convertido en un fin, cual es el de financiar el Estado por la vía de la sustentación de la deuda pública interna. El manejo de los TES constituye en la actualidad la única herramienta de expansión del Banco y en la práctica, pese a que participa en el mercado secundario de los TES se puede apreciar, claramente que su principal misión se ha convertido en su financiador del Estado, ya no por la vía de la emisión sino por la indirecta ya mencionada de la sustentación de la deuda pública.

Es para nosotros claro que si no hay un cambio de política en el manejo crediticio por parte del Banco de la República el país se perpetuará en la llamada trampa de liquidez en la que pese a los intereses bajos la demanda de crédito no se estimula.



3. POLITICA CAMBIARIA


La política cambiaria del Banco de la República ha sido a todas luces y a lo largo de su existencia como ente autónomo, la menos afortunada de todas. El manejo de la tasa de cambio ha sido desacertada, hoy es un lugar común aceptar el gran disparate que constituyó el mantenimiento forzado de una banda cambiaria y su influencia en la recesión del 99. El manejo de la tasa de cambio ha sido siempre errático. Aparte del cálculo de la tasa real de cambio que ha sido muy discutido, se advierte que el Banco de la República con sus intervenciones de mercado mediante la oferta de divisas han sido desafortunadas y han pasado de períodos devastadores de revaluación a devaluaciones con grandes sobresaltos.

El año pasado la devaluación alcanzó según el informe del Banco un 25 por ciento (página 19) mientras en lo corrido del 2003 -5 meses- 0,12 por ciento. Esto nos ha llevado a afirmar que la política cambiaria del Banco de la República es espasmódica. Y que de nuevo ha entrado por los francos caminos de la revaluación como se ve en la simple comparación de las cifras de abril inflación 4,54 por ciento, tasa de cambio ?2,38 por ciento.

Con respecto a la política cambiaria acogemos la parte pertinente del editorial del diario La República del día lunes 26 de mayo que a la letra dice: "No hay duda: la tasa de cambio es pieza fundamental para la competitividad del sector productivo nacional, especialmente las exportaciones, si bien éstas no pueden depender sólo de ella, es decir, de la devaluación, sino que también se requiere una adecuada política exportadora.

De hecho, lo anterior se ha confirmado con creces en la experiencia histórica del país, incluso en los últimos años. Así, la revaluación de hace una década, al adoptarse la apertura, provocó una crisis agrícola sin precedentes, y fue determinante en años recientes, cuando el crecimiento económico registró niveles negativos, en medio de la peor recesión.

¿Es sano, entonces, repetir el proceso revaluacionista, sobre todo cuando el actual gobierno ha seguido la política trazada por su antecesor, donde las exportaciones fueron el sector "jalonador" del crecimiento según el plan de desarrollo? ¡No! De ahí la acertada posición del presidente Uribe en tal sentido, al rechazar la revaluación presentada en días anteriores.

Está bien, además, hacer un llamado de atención a la Junta del Banrepública, aunque con el cabal respeto a su independencia frente al Ejecutivo, sobre la necesidad de no volver al fenómeno revaluacionista"
.



4. RESERVAS INTERNACIONALES


Con respecto a la estrategia del Banco de la República para el manejo de las reservas internacionales compartimos en principio sus objetivos como son los de proteger la economía contra posibles choques externos, invertirlas adecuadamente minimizando riesgos de pérdida y garantizar la provisión eficiente de la liquidez internacional.

No obstante manifestamos que la Junta del Banco de la República tampoco ha tenido éxito en el desarrollo de esta estrategia toda vez que de acuerdo con las expresiones contenidas en el informe "para la implementación de la estrategia la Junta ha definido un conjunto de instrumentos destinados a la acumulación o desacumulación de reservas internacionales y al control de la volatilidad de la tasa de cambio".

El control de la volatilidad de la tasa de cambio ha constituido un verdadero fracaso como se anotó en el punto anterior, pues de devaluaciones aceleradas del 25 por ciento en tres meses se cae en revaluaciones hasta del 2,38 por ciento como lo indica la cifra de abril. En vez de controlar la volatilidad la han estimulado.

En el segundo aspecto vemos claramente que las llamadas reservas internacionales son más bien un recurso de caja (saldo neto contable de ingresos y egresos externos del Banco) y no precisamente un activo neto de la nación toda vez que la deuda externa, tanto pública como privada asciende a la suma de 38.056 millones de dólares. Por lo tanto es importante incluir en el informe del Banco de la República con el objeto de precisar realmente cuál es la verdadera capacidad que nos otorga el nivel de reservas, el comparativo de ingresos y vencimientos en términos de divisas.

En el año 2002, por ejemplo el Banco reconoce que para poder cuadrar la balanza de pagos tuvimos que recurrir a préstamos por 2.542 millones de dólares. Mientras la cuenta corriente siga siendo negativa como se estima para este año y los siguientes, las reservas no pueden tenerse como activo neto de la nación.

Un ejemplo importante es ver la situación de este año en el cual tendremos que cubrir obligaciones por la suma de 6.680 millones de dólares (dato suministrado B de la R) lo que constituye necesariamente una especie de Espada de Damocles sobre nuestros 10.840,5 millones de dólares, que puede caer en el momento de cualquier falla en el financiamiento externo o en el mecanismo conocido como "roll over". Ante este riesgo, sonaría frívola la denominación de "reservas internacionales netas" que usa nuestro flamante informe del Banco máxime cuando a tales reservas se les utiliza discrecionalmente para intervenir el mercado de divisas.

Es importante anotar que la rentabilidad obtenida por las divisas colocadas en el extranjero no compensan ni siquiera en el 50 por ciento los costos de los créditos externos que en resumidas cuentas con la fuente primordial de la acumulación de las mismas. Es decir que estamos tomando plata cara y colocándola a baja rentabilidad con el objeto de tener una disponibilidad de caja en cualquier momento.

El análisis sobre la estructura de las divisas debe estar íntimamente ligada con los compromisos y las exigibilidades sobre todo cuando nuestro nivel de endeudamiento nos tiene financiando la balanza de pagos año por año dentro de unas operaciones que podríamos llamar al detal.

Declaración final

Visto lo anterior y después de los diversos debates e intervenciones en la que han tomado parte activa el Ministro de Hacienda y el presidente del Banco, la comisión III en uso de sus facultades constitucionales sobre control político y, en especial, la que le confiere la Ley 31 de 1992, declara su inconformidad con el reporte presentado por la Junta Directiva del Banco de la República al Congreso, correspondiente al período legislativo en curso.

En consecuencia de lo anterior, la Honorable Comisión III insta al Banco de la República para que señale nuevos rumbos a su gestión como suprema autoridad en estas materias y autoriza a la mesa directiva de la comisión para que designe una comisión accidental que haga el seguimiento de esas políticas y, presente un nuevo informe a esta célula legislativa.

Es de advertir que una política desacertada en el manejo de las tasas de interés, de la tasa de cambio o un deficiente resultado en el propósito de destrabar el crédito, puede dar al traste con el pequeño resurgimiento de la demanda especialmente en sectores de consumo ordinario, vivienda, turismo y sector automotor, que han sido producto de las nuevas expectativas creadas gracias a la política de seguridad democrática. Este reverdecer que obedece a factores típicamente sicológicos pueden caer víctimas de un estrangulamiento de la economía si persisten las políticas trazadas hasta ahora por el Banco de la República.

*Senador de la República

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