Domingo, 21 de septiembre de 2014

| 2013/04/06 00:00

Portazo de Márquez a Roy Barreras

por Alfredo Rangel

Día a día nos vamos enterando de lo que realmente están pensando las FARC sobre los diálogos.

Las FARC no se pueden quejar por falta de medios de comunicación. Nunca antes, como ahora, habían tenido tanta publicidad nacional e internacional. Deben estar de plácemes, agradeciendo a Santos tanta publicidad y tanto protagonismo gratis, porque la verdad, eso no les ha costado nada, ni el mínimo compromiso de ningún tipo. Pero hay que reconocer que tanta visibilidad tiene la ventaja de que día a día nos vamos enterando de lo que realmente están pensando las FARC sobre los diálogos de paz con el Gobierno.

Infortunadamente, este parece no enterarse y por eso estos diálogos tienen un dejo esquizofrénico evidente. Parece que cada parte hablara de unos diálogos distintos y no del  mismo en que ambas están participando. Hacia afuera hay un diálogo de sordos, lo que parece indicar que hacia adentro también.

Un botón de muestra: Los voceros gubernamentales y Roy Barreras se mostraron muy complacidos por la visita que una comisión parlamentaria realizó a La Habana para entrevistarse con los voceros de las FARC. La mostraron como un gran avance en el entendimiento de las partes y en la ambientación de la paz. Algunos integrantes de dicha comisión incluso se mostraron gratamente sorprendidos por la sensatez y el pragmatismo de la guerrilla, a tal punto que concluyeron que los diálogos estaban tan avanzados, que el acuerdo de paz ya era un asunto de plata, y que como el Gobierno tiene tanta, pues la paz estaba prácticamente de un cacho.

Pues resulta que no hay tal. Una vez más las FARC han hecho gala de su soberbia y han desmentido todas esas expectativas e ilusiones. De eso se ha encargado el propio jefe de la delegación de la guerrilla, alias Iván Márquez, quien el pasado 2 de abril, en una entrevista a la Cadena Radial Bolivariana Voz de la Resistencia, le ha dado un portazo en las narices a Roy Barreras después de que a su regreso de Cuba señaló que la guerrilla había tomado nota de que si la paz no se firmaba antes del próximo mes de julio, sería imposible convertir en leyes los acuerdos de La Habana.

Dijo Márquez en la susodicha entrevista: “Roy Barreras con su labia ilusionista ha esparcido la especie de un supuesto compromiso para encorsetar los diálogos de paz de La Habana en los afanes de los tiempos legislativos y los tiempos electorales que desviven al establecimiento”. Y luego reclama : “No nos endosen por favor las angustias de los tiempos electorales”. En otras palabras, el afán es problema de ustedes, las FARC no tienen ninguno.

Y cuando se refiere al Marco Jurídico para la Paz –cuya paternidad se arroga  orgulloso Roy Barreras, quien le exigió a la guerrilla premura en su aceptación–, el jefe guerrillero lo saca de taquito señalando que ese tema “ no es asunto de este Congreso, sino materia sublime de una augusta Asamblea Nacional Constituyente”. Como quien dice, Márquez mandó al presidente del Congreso a freír espárragos en su afán de lograr la aceptación por parte de la guerrilla de dicha Ley, requisito para proceder a reglamentarla y ponerla en vigencia. Lograr su aceptación fue el real motivo de ese viaje, aún cuando la Presidencia en su comunicado oficial lo disfrazó como destinado a tratar el tema de las víctimas. Pero allá no se le exigió a la guerrilla dejar de sembrar minas quiebrapatas, ni liberar a los secuestrados, ni suspender el reclutamiento forzoso de niños, ni dejar de asesinar.

Lo más triste para Roy Barreras es que aún cuando su dichosa ley le ofrece a la guerrilla garantías de total impunidad, ella no la acepta porque eventualmente obligaría a algunos de sus miembros a comparecer ante los jueces antes de obtener la impunidad. Triste destino el de la criatura de Roy Barreras: aborrecida por quienes eran sus destinatarios, dizque por dura; denunciada por organizaciones de derechos humanos, por laxa; seguramente rechazada por la Corte Constitucional, por inconstitucional, y rechazada por la opinión pública, por inmoral. Nada de que orgullecerse.

Las FARC dicen esa ley no nos sirve, eso lo haremos en una Constituyente en la que la guerrilla tenga de entrada la mitad de sus integrantes –sin pasar, obviamente, por ninguna elección popular–, mientras que la otra mitad la tendría el establecimiento. Sueño dorado de la guerrilla que ya había hecho público en las épocas del Caguán y que ahora revive intacto, lo que demuestra que para ella el tiempo no ha pasado y que si el mundo y el país han cambiado, ella no ha cambiado.

Advierte además Márquez en la mencionada entrevista, por centésima vez: “No hemos combatido toda una vida (…) para terminar engrilletados en las cárceles de los victimarios”. O sea, una vez más manifiestan que no están dispuestos a pagar ni un solo día de cárcel por sus crímenes atroces y de lesa humanidad. Y nosotros recordamos una vez más que según todas las encuestas, el 80 por ciento de la población no está dispuesto a aceptar un acuerdo de paz que le conceda impunidad a la guerrilla.

Por tanto, si el tema de la impunidad fuera el único tema de los diálogos, estos  ya se deberían haber dado por terminados. Las opciones son incompatibles. Continuarlos es una farsa. Gracias por la claridad, señor Márquez.

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