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Opinión

  • | 2013/09/23 00:00

    ¿Qué está pasando con los precios si la economía va bien?

    Es necesario distinguir una economía que crece por efectos nominales y no reales, al igual que diferenciar entre los sectores que están enfermos.

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En un programa de radio que transmiten en las mañanas los integrantes de la mesa de trabajo polemizaban sobre si Bogotá es o no una de las ciudades más caras del mundo. Pero a la vez uno de los miembros preguntaba que cómo era posible semejante percepción si se afirma que la economía va bien. Bueno señores, una parte de la respuesta la pueden encontrar en lo que presentaré en esta columna.

En Colombia ha hecho carrera considerar al PIB como el indicador que determina el estado de la economía. Pero más importante es la percepción que se debe tener sobre los precios, pues son el termómetro de la economía. 

Es por ello que tal vez en la mesa de trabajo se formó la discusión. Entonces, diferenciar entre una buena economía y otra que tiene sectores enfermos es muy importante. Asimismo, distinguir una economía que crece por efectos nominales y no reales es también necesario. En nuestro caso pienso que nos hemos ubicado en los efectos nominales y eso viene sucediendo en los últimos diez años.

Lo anterior se debe porque desde hace una década se busca mostrar buenos indicadores económicos y si ello no es así, tiene problemas la persona que esté al frente del Dane. Incluso, los directores anteriores renunciaron o les pidieron la renuncia porque tuvieron problemas con los indicadores.

Empezaré diciendo que el 4.2 % del crecimiento del PIB es el resultado de la expansión del gasto público. Este dato corresponde a la variación anual. Es decir, el PIB tuvo un crecimiento del 4.2 % con respecto al segundo trimestre del 2012. 

Los esfuerzos realizados por el gobierno lo impulsan a mostrar el lado bueno de la coyuntura y se ha enfocado en agricultura y construcción. Algunos dirán que por la reelección. Pues bien, señores, dejémonos de comentarios políticos y mejor analicemos las cosas técnicamente. Si el gobierno no aplica la política expansionista el cuento no será en torno a la reelección pero si de la depresión. 

Haré un poco de énfasis en la construcción y la agricultura toda vez que son los sectores a los cuales el gobierno les ha dada más la mano.

En la economía pueden existir incrementos de precios cuando existe mucha plata circulando por las calles, por ejemplo cuando se da una expansión fiscal, pero con la condición que al tiempo no coexista un sustento productivo desde el sector real. Lo contrario es que con la productividad real genere oferta y, si hay eficiencia, disminución de costos que debería producir una bajada en los precios y bajo esta condición la presencia de circulante en las calles no perjudica. 

Lo anterior se debe reflejar en el PIB que resulta al multiplicar las cantidades (compradas y/o vendidas) con el precio. En ese sentido el dato variará si se vende más o menos (dato real) o también si hay un mayor o menor precio. También hay que tener presente que se hacen ponderaciones y por ello los sectores no se representan en igual proporción en el PIB

El resultado de los sectores descontando el efecto inflacionario, con corte anual, y con respecto al segundo trimestre del año pasado es: agricultura 7.6 % (al interior del sector está la producción de café que creció el 32.4 %; recordemos el paro cafetero y el apoyo del gobierno). Minas 4.3 %, industria 1.2 %, energía 4.7 %, construcción 6.4 % (importante aclarar que el año pasado este sector creció en el mismo trimestre 12.1 %; ¿cómo estuviera la construcción si no se hubiese adelantando el programa de las 100 mil casitas?), comercio 4.1 %, transporte y comunicaciones 2.8 %, establecimientos financieros 3.9 % y servicios sociales 4.7 % (este sector incluye gastos para política social como también seguridad).

Con corte trimestral los resultados entre el primer y el segundo trimestre del 2013 tienen otra cara. Según el Dane el crecimiento, descontando el efecto inflacionario, entre el primer y segundo trimestre es del 2.2 % y para el primer trimestre fue sólo del 0.3 %. 

Por sectores el de mayor crecimiento fue el de la industria manufacturera (4.4%), agricultura creció 2.1 % (sigue siendo representativo el café con 23 %), minas 1.9 % (lo representa, curiosamente, el carbón con 15.3 % pero no la producción de petróleo pues cayó 0.3 %), industria 4.4 % (la elaboración de productos de café llegan al 18.8 %), energía 2.3 %, construcción 1.7% (no obstante el gran impulso del proyecto de las 100 mil casas, por lo que el asunto es más enigmático si se tiene presente que la variación en el mismo periodo el año pasado fue del 8.5 %), comercio 2.3 %, transporte y comunicaciones 0.5 %, establecimientos financieros 1.5 % y servicios sociales 2 %.

En este orden de ideas, dado que existe un impulso relevante desde el gasto público, el crecimiento no se debe a efectos de productividad. El gobierno deberá tener como principal indicador el nivel de empleo con el fin de saber si el gasto público es eficiente. Si con esta política no crece el empleo, no habrá la suficiente demanda y si es así para qué producir, entonces, como resultado final existirán niveles de precios muy altos y el freno a la economía.

*Magister en economía.
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