Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2004/12/26 00:00

Precisiones

Algunas son lugares comunes sobre los medios, donde no hay copia sino obligada coincidencia, como dec ir que 'la primera obligación es la verdad'

Precisiones

No suelo usar este espacio para

tratar asuntos personales, pero el despliegue que los medios han dado a un supuesto plagio mío me obliga a creer que el caso en efecto es de gran interés público.

Pongamos pues las cosas en sus sitios. En la versión escrita de una conferencia mía sobre los medios y la de-mocracia en Colombia que aparece en el libro Poder &

Medio (Aguilar, 2004, pp. 145-170) se omitió la referencia al trabajo de Bill Kovach y Tom Rosenstiel para el Committee of Concerned Journalists - Project for Excellence in Journalism (Los elementos del periodismo, Aguilar, 2004) que utilicé como herramienta de análisis para la conferencia.

Lamento de veras esa omisión, reconozco que he debido revisar cuidadosamente la versión escrita antes de que fuera a imprenta y reitero que por supuesto asumo la responsabilidad.

Esa es toda la verdad, sólo la verdad y nada más que la verdad. Pero a ella le han añadido interpretaciones, analogías e inferencias que, bien o malintencionadas, no deben quedar flotando.

1. Ante todo, el texto que aparece en Poder & Medio no fue un artículo escrito por mí. Fue una charla universitaria que tiempo después decidieron incluir en un libro. Aunque no hemos podido hallar la grabación original, tengo la certeza de que en esa conferencia aludí a la fuente en cuestión, del mismo modo que aludí a otras fuentes; para ser precisos, en la versión escrita constan 15 autores distintos, entre ellos, Hanna Arendt, Luhman, Popper y Derrida.

2. Como ya ha sido explicado ampliamente en otros medios, en el proceso de conversión de mi charla a un capítulo del libro Poder & Medio se omitió citar la fuente de las categorías de análisis que usé.

3. Desde el 14 de noviembre pasado, mucho antes de que el incidente se hiciera público, la editorial Aguilar fue notificada por SEMANA para que en una segunda edición del libro incluyera la corrección correspondiente.

4. Cualquiera que lea el texto completo en Poder & Medio identifica inmediatamente mi estilo personal. Quién si no yo diría por ejemplo: "Cuando tratamos de construir lo público sobre el juicio del presidente Samper, sobre la base de que no pasó lo que sí pasó, se distorsiona totalmente lo público porque todos sabíamos lo que había pasado. Es evidente que pasó lo que pasó porque si no pasó, no se entiende nada de lo que pasó..." (Poder & Medio, pg. 157). Y así hay otras muchas perlas por el estilo.

5. 'Plagio' es que un estudiante copie su tesis de pe a pa, que un congresista-estudiante firme lo que otro escribió, que un arquitecto se robe los planos de otro. Pero la originalidad de un edificio depende de su diseño y no del ladrillo que use; pues lo novedoso de mi charla no estaba en las categorías que tomé de Kovach / Rosenstiel y otros clásicos a quienes cité, sino en el análisis crítico y sistemático de la relación entre el periodismo colombiano y la democracia colombiana a la luz de aquellos principios universales.

6. Las 16 frases idénticas o parecidas que la abogada Diana Giraldo, estudiante de periodismo, encontró entre mi texto y el libro de Kovach y Rosenstiel son ciertas, y así lo admití desde el principio. Sin embargo, casi cada frase es una breve explicación de los principios universales del periodismo y por eso se parece tanto a la explicación que dan estos autores del respectivo principio. Algunas de las frases son lugares comunes acerca de los medios, donde no hay copia sino obligada coincidencia (por ejemplo, decir que "la primera obligación de periodistas es el compromiso con la verdad)". Y en todo caso, esas frases afectan alrededor de un 6 por ciento de las palabras en mi texto (lo sé por Microsoft Word), de suerte que más del 90 por ciento de la charla no tenía nada que ver con el libro en cuestión.

7. No es cierto que "toda la conferencia esté escrita en primera persona ("yo considero","yo identifico", "yo creo"), como afirmó la abogada Giraldo en El Tiempo (diciembre 22, pg. 1-6). Hay exactamente 22 frases cortas en primera persona que representan alrededor de un 3 por ciento del texto; 19 de esas 22 frases se refieren a Colombia y no tienen relación con el estudio de Kovach y Rosenstiel.

8. Paso al puntillazo final que don Juan Gossaín creyó haberme propinado: "Es creíble que el Dr. Gómez olvidara citar el libro una vez, pero no 16 veces" -dijo por radio el 22 de diciembre-.

Pues para beneficio de don Juan y sus oyentes, aclaro que en una charla universitaria no es necesario ni se acostumbra citar la misma fuente vez tras vez. Basta con advertir, "acá utilizo las categorías de fulano" o algo por el estilo, para que la audiencia entienda que uno se inspira, en lo pertinente, en la obra de fulano.

Cuando se escribe un trabajo científico -y yo he escrito cientos- es de rigor citar la fuente exacta de cada idea ajena. Esto se hace por respeto a la propiedad intelectual, pero ante todo para que los colegas puedan evaluar directamente la confiabilidad de cada dato o argumento que coadyuda a la hipótesis del autor. Pero en un ensayo o en una nota periodística no se requiere repetir la fuente - menos aún en una conferencia informal, donde no creo yo que nadie espere que el orador recuerde y cite la página precisa de cada aserto.

9. Yo he sido víctima de plagios y comparto plenamente las condenas que de esta conducta han hecho algunos medios. Es sólo que en este caso no hubo intención ni hubo plagio, no tenía necesidad de plagiar, no cabe el 'plagio' en una charla informal, no 'fusilé' un texto ajeno, no tomé el diseño de otro, ni he ganado un solo peso.

10. Javier Darío Restrepo, la autoridad más respetada en materia de ética periodística en el continente y quien estudió cuidadosamente los textos y los hechos para un artículo sobre este caso publicado en la revista Soho (edición 58, diciembre de 2004) ha salido en defensa de mi honra.

En síntesis, sé y reconozco que tuve un descuido, que la responsabilidad intelectual es de quien firma el texto y de nadie más, que no hubo mala fe y que este incidente ha sido distorsionado y exagerado más allá de su justa dimensión. Pero quiero creer que sólo su compromiso altruista con el alto interés público ha movido a los promotores acuciosos de semejante debate.

P.D. Sobre su anunciada columna de este domingo, supongo que el doctor Juan Manuel Santos no se limitó a leerle al profesor Kovach las 16 citas, sino que tuvo el cuidado de enviarle mi texto completo y de explicarle imparcialmente las circunstancias, para que esta gran eminencia del periodismo pudiera formarse una opinión adecuada.

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